Violencia de género y medio ambiente

El 8 de marzo,1 Día Internacional de la Mujer, es un llamado a detener la violencia contra las mujeres y un momento para reflexionar sobre los vínculos que esta tiene con la crisis ambiental. La violencia de género ocurre en todas las sociedades como un medio de control, subyugación y explotación, reforzando la desigualdad de género enraizada en prácticas, normas y leyes discriminatorias de género, y envuelta en la impunidad. En México, entre nueve y 10 mujeres son asesinadas cada día: de 2015 a 2019, 3 578 feminicidios ocurrieron a nivel nacional.

El estudio Vínculos entre Violencia de Género y Medio Ambiente: La violencia de la desigualad, —próximamente disponible en español—, destaca las intersecciones entre la violencia de género y el medio ambiente, y señala que el patriarcado y el modelo extractivista permean y determinan en gran medida la embestida contra la naturaleza que vivimos; y que esta a su vez genera más violencia y da nuevos matices a las violencias conocidas. La publicación establece que la violencia de genero se observa en distintos contextos ambientales, lo que afecta la seguridad y el bienestar de las comunidades y de las personas. También indica que los vínculos entre la violencia de género y los problemas ambientales son complejos y de múltiples capas, y que estos deben ser atendidos por políticas, programas y proyectos ambientales.

Ilustración: Estelí Meza

El patriarcado contra las defensoras

Entre 2015 y 2016, 609 mujeres defensoras ambientales y del territorio sufrieron algún tipo de agresión en México y Centroamérica. En 2019, a nivel global, 304 personas defensoras de derechos humanos que fueron asesinadas, el 40 % defendía la tierra los derechos de los pueblos indígenas y el medio ambiente. El 13 % de las personas asesinadas fueron mujeres.  Las causas que defienden y el entorno amenazante que sufren lo comparten ellas con los hombres, pero la forma en que se concretan las agresiones, así como las amenazas que padecen son distintas.

Una primera diferencia es que las amenazas hacia las mujeres tienen matices, y están adaptadas a los distintos roles que ellas cumplen, lo mismo que las formas de represión que padecen. El estudio de UICN identificó que, además de las advertencias de golpizas o asesinatos, a las mujeres se les amenaza cibernéticamente con violarlas o con atentar contra sus hijos o hijas (en este caso, las amenazas también toman un cariz de género).

Otra diferencia es que los actos represivos contra las mujeres son mucho más violentos que los actos contra los hombres. El proyecto de datos sobre conflictos y eventos violentos Armed Conflict Location & Event Data Project, señala que los cuerpos represivos del Estado son más proclives a disparar balas reales contra las marchas en las que participan más mujeres que hombres, y son más dados a usar gases lacrimógenos y a arrestar manifestantes cuando ellas son las protagonistas, que cuando son ellos quienes van a la vanguardia.

Crímenes ambientales, crímenes de género

Un aspecto novedosos del estudio realizado por la UICN fue investigar los vínculos entre la violencia de género y los crímenes ambientales. Se encontró que, como en otros ámbitos, la violencia que rodea esa industria clandestina se recrudece y se apoya en la violencia de género para ser más efectiva. Así, los criminales ambientales se apoyan en las amenazas de violación, el abuso sexual y la explotación de mujeres, niñas y niños. También se identificó que hay vínculos importantes entre el tráfico de mujeres y la prostitución forzada en la minería, la tala y la pesca ilegales, así como en el contrabando de especies. Sin embargo, el combate a los crímenes ambientales rara vez se realiza con perspectiva de género. Al contrario, se apoya en la violencia contra las mujeres, de forma que estas son, muchas veces, víctimas de la policía o del ejército después de serlo de los criminales.

Las mujeres son impactadas por los crímenes ambientales por su mayor dependencia de los recursos naturales. Por ejemplo, cuando quedan a cargo de mantener sus hogares y alimentar a su familia, usan los bosques para obtener leña para cocinar, o para recolectar hongos, hierbas y plantas, entre otros productos no maderables. Si los criminales destruyen un bosque o acaban con una especie clave para el equilibrio ecológico, ello tendrá impactos diferenciados y específicos de género.

Violencia, desigualdad  y la recursos

A pesar de lo inaceptable que resultan situaciones extremas como las que viven las defensoras ambientales o quienes padecen los crímenes ambientales, el hecho es que la violencia de género no necesita de ello para hacerse prevalente. Se estima que, en el mundo, una de cada tres mujeres sufrirá algún tipo de violencia relacionada con su género a lo largo de su vida, y esa violencia ocurrirá en contextos cotidianos y en la rutina diaria en la que se usan los recursos naturales. En todo el mundo, ambas dinámicas —la ambiental y la de género— se intersectan y alteran la una a la otra.

Un elemento fundamental es que las mujeres padecen desigualdades estructurales, como es la tenencia de la tierra y el acceso y uso de los recursos naturales. En México, la proporción de mujeres con derechos ejidales y comunitarios no supera el 30 % y globalmente la situación es similar o peor. Sin ir muy lejos, en el 40 % de los países existe algún mecanismo legal que impide el acceso de las mujeres a la propiedad, y la situación se recrudece por los usos y costumbres.

Cuando las mujeres intentan alterar esta situación en la toma de decisiones sobre el uso de la tierra, se enfrentan a respuestas violentas. Es violenta la represión que padecen cuando se manifiestan contra esas normas que las excluyen y permiten que otros decidan por ellas y es violenta la forma en que los hombres las expulsan y atacan para adueñarse de las pocas propiedades que han adquirido.

Los patrones de uso de los recursos naturales también exponen a las mujeres a una violencia claramente diferenciada. Como mencionamos arriba, son tradicionalmente las mujeres quienes realizan la recolección de productos no maderables, como la leña, los hongos o las hierbas para cocinar. Esas largas caminatas al bosque las exponen a la violencia sexual de algunos miembros de su comunidad que, aprovechando la impunidad de su género y la lejanía de esos parajes, encuentran una víctima perfecta.

Perspectiva de género para la igualdad y la conservación

Acabar con la violencia de género, conseguir la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres y conservar el medio ambiente del que toda la humanidad depende para vivir, no son tareas opuestas ni independientes la una de la otra. De igual forma, la violencias de género, la violencia de la desigualdad, y la violencia que ejercen los depredadores ambientales para destruir el entorno se intersectan y conjugan entre sí. Por lo tanto, la respuesta a estas violencias debe obrar de la misma manera.

Hacerlo implica asumir la perspectiva de género como elemento esencial de toda acción y de toda política pública, y entender que sin ella no habrá solución efectiva ni triunfo que dure. Por una parte, debería ser ya evidente que sin la mitad de la población no se conseguirá nunca ni la cuarta parte del éxito. Por otro lado, las mujeres campesinas, las defensoras ambientales, las víctimas de los criminales ambientales, como todas las mujeres del planeta, atienden aspectos del uso y conservación de los recursos naturales que suelen pasarse por alto.

Hace mucho que llegó la hora de que se entienda que la lucha por la el cambio climático y la conservación deberá ser necesariamente una lucha por la igualdad y la no violencia.

 

Itzá Castañeda Camey y Eugenio Fernández Vázquez

 

Referencias

Castañeda Camey, I., Sabater, L., Owren, C. and Boyer, A.E. (2020). Gender-based violence and environment linkages: The violence of inequality. Wen, J. (ed.). Gland, Switzerland: IUCN. 272pp.

Galván, Melissa. (2019). “14 datos de la violencia de género que explican el enojo de las mujeres”.

Armed Conflict Location & Event Data Project (2020).


1 Este artículo es el primero de una serie que abordará a profundidad los diferentes tópicos del reporte: acceso y control de los recursos naturales; presión ambiental y amenazas; y acción ambiental para defender y conservar los ecosistemas y recursos.

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Publicado en: Repensar el discurso

Un comentario en “Violencia de género y medio ambiente

  1. Muy interesante conocer todos estos datos que muchas veces dejamos de lado, es muy importante hacer cambios en las leyes, orientar las políticas públicas, pero sobre todo hacer cambios en nosotros para garantizar el acceso de las mujeres a la propiedad de la tierra y a la libre decisión sobre ella. Es un reto mayor para las comunidades indígenas que tienen muchos usos y costumbres perniciosos para las mujeres.

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