Que el trágico destino de la vaquita sirva, cuando menos, de lección para ayudar a otras especies, y que las palabras impresas con la tinta de este documento se conviertan en acción verdadera en el campo.
—Giuseppe Notarbartolo di Sciara, biólogo marino. Presidente y director Tethys Research Institute
Tres partidos diferentes han simulado tomar acciones de conservación y promover la pesca sustentable por 31 años, y sus falsos esfuerzos han causado la drástica disminución de la población de la vaquita marina en el alto Golfo de California. Las víctimas de esta irresponsabilidad son la vaquita y los pescadores de San Felipe, Baja California y del Golfo de Santa Clara, Sonora.
Todo empezó cuando el presidente Carlos Salinas de Gortari ofreció ordenar la pesca del Alto Golfo de California suscribiendo un acuerdo por mil millones de dólares en asistencia regional.1 No hay documentos que demuestren qué sucedió con esos recursos. En ese sexenio iniciaba la preocupación por el cuidado del capital natural de nuestro país y era lógico proteger a la vaquita, por lo que se planteó crear una reserva en la zona. En 1995, Luis Fleischer, representante de México ante la Comisión Ballenera Internacional (CBI),2 presentó el Informe de Avance Anual del Gobierno de México. Mintió al informar que, para proteger a la vaquita, se habían cerrado todas las pesquerías comerciales en la recién creada Reserva de la Biosfera del Alto Golfo y Delta del Río Colorado.3 Claramente, México engañó a la CBI, porque ni se cerraron las pesquerías ni se confiscaron todas las redes totoaberas. Además, se argumenta en el reporte (sin bases y pretendiendo desviar la atención del verdadero problema) que el represamiento del río en Estados Unidos cortó el aporte de nutrientes al Alto Golfo. Ello llevó a la pérdida de la productividad marina, incluido el alimento de la vaquita, lo que derivó en que la población de la vaquita supuestamente colapsara. Pero nunca presentaron datos ni se ha publicado un estudio que lo demuestre.
Desde la década de 1940 se ha analizado la productividad del Alto Golfo y todos los estudios concluyen que ésta sigue siendo alta y que los cambios en el flujo del Río Colorado no la han afectado significativamente. Las autoridades pesqueras han ignorado estas investigaciones e insisten en usar el argumento infundado de la caída de la productividad para obstaculizar e ignorar las medidas de conservación a favor de la vaquita, de la pesca sustentable y de la urgente necesidad de desarrollar artes de pesca que no maten vaquitas. En 2017, el científico Richard Brusca y otros expertos en el Golfo de California, revisaron más de 300 estudios que analizan diversos aspectos oceanográficos de la región. En el artículo, publicado en Earth-Science Reviews, concluyen que “No hay evidencia de que la reducción del flujo del río Colorado haya afectado negativamente la salud de la marsopa vaquita en peligro crítico, y las afirmaciones de que lo ha hecho desvían la atención de la causa real de la caída de la población: la captura en redes de pesca legales e ilegales”.3 A esa misma conclusión llegaron Karl Flessa y trece expertos en ecosistemas marinos del mundo en 2019 en un artículo publicado en la revista científica Sustainability.4
En 2019, Rojas Bracho y colaboradores analizaron el flujo del río y la historia de vida de la vaquita, y demostraron que las vaquitas estaban en buen estado de salud y que no mostraban ningún signo de inanición.5 Resaltan también que el inminente riesgo de extinción que enfrenta la vaquita se debe a la mala gestión de la pesca, a la demanda ilegal china de vejigas natatorias de totoaba y otros productos ilegales y, en general, a una cultura de corrupción. Es decir, de ninguna manera se debe a la reducción del caudal del río Colorado. El sector pesquero de México también ha dicho que la contaminación en el Alto Golfo afecta a la especie.6 De ser cierto eso, el gobierno debería emitir una alerta a la pesca comercial de la zona para consumo humano. En 1999, Rojas Bracho y Taylor7 analizaron los reportes de los niveles de Contaminantes Orgánicos Persistentes (por ejemplo, diferentes plaguicidas) y, reportan que, en los tejidos de vaquitas muertas, las concentraciones de contaminantes están muy por debajo de los niveles tóxicos aceptados internacionalmente.

Robert Bateman, 2018. Reproducido con permiso del autor
En los sexenios de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, la política de protección falló consistentemente y el problema social continuó agudizándose. Desde 1997 se ha monitoreado a la población de la vaquita. La primera estimación arrojó menos de 600 animales y, desde entonces, la población ha disminuido constantemente. La pesca no se ha ordenado. En el periodo de Felipe Calderón hubo algunas señales de avance. Ahí inició el Programa de Acción para la Conservación de la Especie: Vaquita (PACE-Vaquita) que, aunque logró detener la reducción de la población, finalmente fracasó. No hay ninguna evidencia ni reportes de cómo se utilizaron los cuantiosos recursos del programa permanente de inspección y vigilancia, y hoy existe un grave problema de gobernanza en la región. A finales del sexenio de Felipe Calderón se disparó el mercado negro en China continental y Hong Kong y ello alimentó la pesca ilegal. Eso coincidió con el inicio de la caída estrepitosa de las poblaciones de vaquita que, en 2008 se estimó en 245 animales. En su supuesta guerra contra el narco, Felipe Calderón no detuvo la expansión descontrolada de esta pesquería ilegal, controlada por el crimen organizado.
El mayor derroche de recursos sucedió con Enrique Peña Nieto. Se destinaron grandes sumas para proteger a la especie y no hay informes ni cuentas claras que demuestren su aplicación. Dos grandes errores marcan su estrategia. La primera es que se les dieron compensaciones monetarias a los pescadores para que no salieran a pescar y no hay evidencia del uso correcto de estos recursos. De 2015 a 2017, el gobierno repartió poco más de 338 millones de pesos que sólo llegaron a unos cuantos pescadores, y algunos se llevaron hasta doce millones, mientras que pescadores “de a pie” recibieron pocas o nulas compensaciones.8 La segunda, es la falta de estrategia en el pago de dichas compensaciones. El Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA) recomendó que no se dieran compensaciones sin asignar o acordar tareas específicas con los pescadores como participar en pruebas de artes de pesca alternativas o en programas de vigilancia comunitaria. El gobierno ignoró eso. La corrupción y el reparto asimétrico de los recursos provocó otra explosión de pesca ilegal.
Finalmente, el programa de vigilancia a cargo de la Secretaría de Marina (SEMAR) nunca pudo desincentivar la pesca ilegal. El problema se agravó por el deficiente sistema jurídico que no pudo detener ni procesar a los pescadores ilegales ni al crimen organizado.9 Los pescadores ilegales, protegidos por esta impunidad, han incrementado la violencia y el abuso, agrediendo a las autoridades sin reparo. Así, en 2015, se estimó que había menos de 60 animales. Para 2016 la población disminuyó 50 % y, en 2018, la población se calculaba en menos de 19 vaquitas.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador está paralizado. Desde el período de transición a la fecha, hace más de dos años, no se ha desarrollado una nueva estrategia para el Alto Golfo. Solamente hubo un enfrentamiento entre los secretarios de Agricultura y Desarrollo Rural y de Medio Ambiente en el que el secretario Villalobos resaltó “la falta de acciones coordinadas para atender la problemática que se vive en el hábitat de la vaquita marina, especie en peligro de extinción”.10 Tampoco han sido consultados los pescadores de la región ni muchos de los científicos que han estudiado por décadas la zona. Hoy, las comunidades pesqueras honestas viven en un estado de pobreza, desesperación e incertidumbre, y han solicitado a todas las autoridades competentes solución a los problemas que se viven en el Alto Golfo, sin haber recibido una propuesta clara de cómo van a resolverlos. La población de vaquitas sigue disminuyendo y las comunidades viven amenazadas y sin respeto a sus derechos.

William Shepherd, 1997. Reproducido con permiso del autor
El futuro: triste y negro
Nunca ha habido una extinción más cantada, anunciada y advertida. Es trágico que en más de treinta años, los gobiernos mexicanos no han entendido que la conservación es una prioridad e incluso un asunto de seguridad nacional. El papel de las autoridades ha sido tibio, y las autoridades pesqueras mexicana, en particular, no han actuado con rectitud. El gobierno actual debe tomar las medidas decididas y pertinentes para protegerla. México ya sufre sanciones económicas internacionales por esta negligencia que afectan precisamente a quienes eligieron a AMLO: los pescadores más desposeídos.11
El día de hoy, México está en un cruce de caminos. Si no toma el rumbo del desarrollo sustentable y el respeto por la biodiversidad y no se pone del lado de los mexicanos más pobres, el gobierno actual pasará a la historia como el responsable de la extinción de la vaquita y del abandono de los pescadores más necesitados, y de la biodiversidad, capital de todos los mexicanos.
Clementina Equihua, Rodrigo Medellín y Juan M. García
1 Mcguire, T. R. y G.C. Valdéz-Gardea. 1997. “Endangered species and precarious lives in the upper Gulf of California”. R.A. Hackenberg, (Ed.), Culture and Agriculture. Denton, Texas. pp. 101-107.
2 La CBI protege a todos los cetáceos del mundo para tener regulaciones internacionales que aseguren su efectiva conservación y manejo de sus poblaciones.
3 Brusca, R.C. et al. 2017. “Colorado River flow and biological productivity in the Northern Gulf of California, Mexico”. Earth-Science Reviews 164: 1–30.
4 Flessa, K.W., et al. 2019. “Vaquita Face Extinction from Bycatch. Comment on Manjarrez-Bringas, N. et al. 2018. Lessons for Sustainable Development: Marine Mammal Conservation Policies and Its Social and Economic Effects”. Sustainability 10: 2185.
5 Rojas-Bracho, L., et al. 2019. “Unsubstantiated Claims Can Lead to Tragic Conservation Outcomes”. BioScience 69: 12-14.
6 Véase “Denuncian contaminación por mercurio en el Golfo de California”. La Jornada Baja California. 22 de junio, 2015.
7 Rojas Bracho, L. y B. Taylor, 1999. “Risk Factors in the Vaquita”. Marine Mammal Science 15: 974-989
8 Alaniz Pasini, Y. et al. 2019. Vaquita marina: ¿en qué te hemos fallado?. The Ocean Foundation. Ciudad de México.
9 Véase “Se enfrentan pescadores y la Marina en puerto de San Felipe”. Forbes 28 de marzo, 2019.
10 Véase “Crisis en el Alto Golfo de California enfrenta a Sader y Semarnat”. Excélsior. 11 de diciembre, 2019.
11 Véase “Preocupa bloqueo pesquero de EU”. Reforma. 22 de mayo, 2020.
Este será el gobierno en que la vaquita marina y pemex se extinguieron.
Símbolos de riqueza inmerecida, desaprovechada. Espejos de vergüenza.
Bajo las condiciones que vivimos actualmente a nivel internacional, lo más adecuado e inteligente sería poner en la presidencia a un Científico, Doctor en Ciencias Ambientales, con conocimientos en Política Ambiental en cada nación del planeta. Es la única esperanza que nos queda para salvarlo.
Excelente análisis y síntesis de una tragedia más en la pérdida del capital biológico de México. La corrupción en los gobiernos y apatía para exigir y demandar cuentas claras a estos. ¿Cuanta corrupción más vamos a ignorar y especies seguiremos perdiendo?
Amigos Mexicanos… Conservar no quiere decir, dejar de usar. Lo creado para satisfacer las necesidades alimentarias de los hombres, no puede ser manipulado para que no se use o se explote. El Golfo de California y TODOS los recursos ahí existentes, son para los mexicanos.
Saqueadores destazan miles de Totoabas diariamente para comercializar buche , en San Felipe saben quien está detrás! Parten lanchas rumbo a Costa sinaloenses y de Baja California cargadas de buses
Una aportación crítica, clara y contundente, exhibiendo a las autoridades corruptas y con la política e intereses particulares no se salva ni la fauna ni el medio ambiente, vergüenza ante el mundo perder una especie endémica de Mexico…