Riesgo ante el cambio climático en la CDMX

Las ciudades juegan un rol importante en materia de cambio climático. Por un lado, son responsables de hasta el 76 % del consumo final de energía y en la misma proporción de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).1 Por el otro, son espacios de concentración de capacidades (materiales, humanas, institucionales, financieras o de innovación) para la acción frente a dicho fenómeno. Sin embargo, las ciudades y personas que las habitan no cuentan con las mismas capacidades para reducir las emisiones de GEI o para adaptarse ante los impactos del cambio climático, contexto en el que la pobreza y las desigualdades urbanas no sólo juegan un papel importante, sino que además pueden exacerbarse conforme así lo haga el cambio climático.

Por ello, para la toma informada de decisiones, se advierte la necesidad de mediciones cada vez más robustas e integrales, no sólo de la vulnerabilidad (que enfatiza lo biofísico), sino del riesgo climático a escala local. A continuación, se presenta una evaluación integral del riesgo climático para la Ciudad de México (CDMX) desde la que se verifica la importancia de reconocer los peligros biofísicos actuales y futuros, así como también las características sociales, económicas, políticas y culturales. Además, evidencia la importancia que tiene el análisis a múltiples escalas en la identificación del riesgo climático para la toma de decisiones en un contexto de desigualdad en la CDMX, donde para 2018 se estimó que el 10 % de la población más rica acumuló 60 % del ingreso y el 40 % más pobre sólo el 8 %.2

Ilustración: Adriana Quezada

Evaluación del riesgo climático en la CDMX

En México las valoraciones se han centrado en la medición de la vulnerabilidad y no del riesgo, sobre-enfatizando los peligros biofísicos y colocando como aspectos secundarios algunas características socioeconómicas, políticas y culturales (en el mejor de los casos). Tales valoraciones, además, no han necesariamente colocado como objeto central de análisis a las ciudades.

Entre los ejercicios de valoración de la vulnerabilidad en México, como lo son los índices de Monterroso Rivas et al.,3 del Centro Mario Molina4 o del INECC,5 es llamativo que debido a las variantes metodológicas y a las escalas de análisis empleadas, todos lleguen a conclusiones diversas para el caso de la CDMX al identificar unas u otras alcaldías como las más vulnerables. Ello obliga a revisar tales ejercicios a la luz de nuevas aproximaciones metodológicas centradas en el riesgo climático y a reconocer la relevancia que tienen las escalas espaciales en la generación de resultados e identificación de retos y prioridades para la política climática. El Índice de Riesgo Urbano ante el Cambio Climático (IRUCC)6 se presenta en ese sentido como un primer ejercicio.

Para el caso de la CDMX, el IRUCC incluye diversos indicadores que derivan de datos y modelaciones cuantitativas y cualitativas para el periodo 2015-2030: temperaturas máximas históricas y futuras, inundaciones, movimientos en masa, viviendas habitadas, unidades económicas y productividad, características demográficas, pobreza, inseguridad, capacidades institucionales, grado de participación social y existencia de refugios, entre otras cuestiones.

El análisis integrado de tales indicadores devela que Iztapalapa y Gustavo A. Madero figuran como las alcaldías con mayor riesgo para el periodo analizado (Figura 1). Lo que difiere, por ejemplo, de los resultados obtenidos en el índice de vulnerabilidad de Monterroso Rivas et al., donde Iztapalapa se considera con baja vulnerabilidad y Gustavo A. Madero con muy baja, ello producto de una metodología que sugiere ajustarse mejor a la medición de la vulnerabilidad en entornos rurales o mixtos que en aquellos netamente urbanizados.

Figura 1. Índice de riesgo urbano ante el cambio climático para la CDMX, 2015-2030

El color azul representa menor riesgo, el rojo mayor riesgo. Fuente: Elaboración propia.

Ahora bien, con el propósito de identificar el riesgo diferenciado al interior de cada alcaldía se revisan algunos indicadores a nivel de Áreas Geoestadísticas Básicas (AGEB), verificándose que hay algunas zonas más propensas a experimentar de manera severa los impactos del cambio climático (Figura 2). Además de las zonas de barrancas al sur de la CDMX que presentan un alto riesgo debido a los movimientos en masa, la concentración de población pobre y de adulta mayor, están también otras que se emplazan en alcaldías que en 2019 se caracterizaban por tener capacidades institucionales climático-ambientales locales limitadas:

• En Iztapalapa, con alto peligro de inundaciones y de temperaturas elevadas, alta densidad poblacional, elevado porcentaje de población en situación de pobreza y alto número de población indígena, denota el corredor que va desde San Miguel Teotongo hasta Lomas de San Lorenzo.

• En Coyoacán, con zonas de alto peligro de inundaciones, alta densidad poblacional y una considerable población adulta mayor e indígena, destaca la colonia Pedregal de Santo Domingo, cuyo nivel de riesgo alto queda oculto en una estimación espacialmente agregada tal y como se advierte en la Figura 1.

• En la Gustavo A. Madero, con zonas de alto peligro de inundaciones y elevadas temperaturas registradas, alta densidad poblacional, elevado porcentaje de población en situación de pobreza y población indígena, se advierte un mayor riesgo en la zona que rodea al reclusorio oriente hasta el Acueducto de Guadalupe, así como la Nueva Atzacoalco y Campestre Aragón.

• En Xochimilco, con elevada población indígena y en situación de pobreza, destaca el pueblo de Santa Cruz Acalpixca (aún cuando, al igual que en Coyoacán, la alcaldía no figure como de alto riesgo).

Estos resultados ciertamente concuerdan en gran medida con los obtenidos por el Centro Mario Molina en el marco del Programa de Acción Climática de la CDMX 2014-2020, aunque en dicho documento no se detalla qué se mide.

Figura 2. Indicadores aislados para medir el riesgo en la CDMX




Fuente: Elaboración propia con base en INEGI, 2010.

El ejercicio de medición descrito devela que los índices no son sistemas de medición neutrales: qué y cómo se mide es crucial en el tipo de resultados que se obtienen y sus implicaciones para la toma de decisiones. Como se ha descrito, los resultados pueden diferir cuando se analiza a nivel alcaldía que a escalas espaciales más pequeñas; lo mismo sucede cuando se ponderan indicadores agregados que cuando se miran de manera individual. Así, la elección de escalas y mediciones altamente agregadas desdibujan desigualdades y actores que requieren especial atención, no siempre informan adecuadamente la toma de decisiones y limitan el empoderamiento de los actores sociales. Ello no es menor pues los actores sociales más allá de validar los procesos de toma de decisiones, pueden enriquecer la construcción e implementación de soluciones, cuestionando, reformulando, supervisando e incluso impulsando acciones, incluyendo aquellas de carácter cooperativo y participativo.

Coordinación institucional y participación social

El cambio climático no afecta a todos por igual pues más allá de los peligros biofísicos, las condiciones socioeconómicas, políticas y culturales imperantes juegan un papel central. Un ejemplo evidente se vislumbró en las inundaciones que provocaron las fuertes lluvias del 15 y 16 de septiembre del 2020, especialmente en Álvaro Obregón, Benito Juárez, Coyoacán e Iztapalapa, alcaldías donde la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) activó la Alerta Púrpura, que es la máxima alerta ante lluvias y tormentas y cuya intensidad ha sido pocas veces registrada. Y aunque es cierto que las inundaciones afectaron colonias diversas, las formas en que unos u otros enfrentaron la situación dependieron de sus condiciones socioeconómicas y de sus capacidades, siendo de entre las más afectadas precisamente colonias identificadas por el IRUCC como de alto riesgo climático en la Figura 2.

Las alcaldías de la CDMX cuentan con atlas de riesgos que en principio permiten prevenir situaciones como las que se presentaron en septiembre, pero resultan insuficientes en el marco de acción frente a situaciones de riesgo, dado que ésos tienen un enfoque más biofísico y reactivo que integral y preventivo. A ello se suma la aún una débil coordinación entre la agenda de gestión del riesgo (atendida por la SGIRPC) y la de cambio climático (que recae en la Semarnat), lo cual sin duda habría que fortalecerse de cara a la agudización de los impactos del cambio climático.

La coordinación de ambas agendas no sólo supone ser a nivel político, sino también en el ámbito sociocultural, reconociendo la importancia de incluir a otros actores distintos a los gubernamentales para idealmente coproducir conocimiento y soluciones con consenso social.

Consideraciones finales

Ante los impactos cada vez mayores y diferenciados del cambio climático, es necesario reconocer que hay cuestiones estructurales de fondo que deben ser atendidas, comenzando por la pobreza y la inequidad, aspectos evidentes en la CDMX.

Dado que el éxito de las agendas climáticas debe medirse en términos de la mejora concreta de las condiciones de vida de la gente y no sólo de estadísticas promedio,7 la CDMX sin duda se beneficiaría de diagnósticos integrales y cada vez más robustos. Pero, sobre todo, del uso de ésos últimos como punto de partida, tanto para la coordinación institucional en lo que respecta a las agendas de cambio climático, ambiente, protección civil y desarrollo, como para propiciar el diálogo y la activa participación social.

Se esperaría que en el marco de la implementación del próximo Programa de Acción Climática de la CDMX a partir de este año, esos elementos efectivamente se fortalezcan y resulten, más allá de las estadísticas promedio, en la efectiva reducción del riesgo al cambio climático, particularmente de los más vulnerables, lo que sin duda incluye la resolución de las múltiples injusticias climático-ambientales patentes en esta ciudad.

 

María Fernanda Mac Gregor Gaona
Maestra en Ciencias de la Sostenibilidad.


1 IPCC. 2014. Human settlements, infrastructure and spatial planning. Capítulo 12, Quinto Informe del IPCC.

2 EVALÚA. 2020. Impacto del COVID-19 en la pobreza y en la población en riesgo en la CDMX.

3 Monterroso, A. et al. 2014. Vulnerabilidad y adaptación a los efectos del cambio climático en México. México: Universidad Autónoma de Chapingo / UNAM.

4 Centro Mario Molina. 2014. Programa de Acción Climática, Ciudad de México 2014-2020. México.

5 INECC. 2019. Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático México. México.

6 Mac Gregor Gaona, M.F. 2020. Caja de herramientas para medir la vulnerabilidad y el riesgo urbano ante el cambio climático: el caso de la Ciudad de México. Reporte técnico. México: Posgrado en Ciencias de la Sostenibilidad, UNAM.

7 Pelling, M. y Garschagen, M. (2019). Put equity first in climate adaptation. Nature. 569: 327-329.

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Publicado en: Propuestas y resistencia

Un comentario en “Riesgo ante el cambio climático en la CDMX

  1. Esperemos que resulte este programa, en la CDMX hay demasiada contaminación por el exceso de automóviles que se usan, los corporativos mas grandes se encuentran ahi.

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