¿Qué esperar del clima en México en 2025?

Crédito: Raquel Moreno

En marzo de 2024 publiqué en este foro un texto un texto sobre lo que podía esperarnos en México en términos climáticos durante ese año pasado. Comenzábamos ese 2024 con una de las peores sequías en la historia del país, que llegó a su momento más álgido en mayo con un 90 % del territorio afectado por el estrés hídrico y los embalses nacionales prácticamente agotados. En ese texto mencioné que era muy probable que este patrón comenzara a revertirse en verano, y afortunadamente así fue: para septiembre, el área afectada por la sequía había disminuido al 13 %. Cerré aquella nota señalando que era muy probable que hacia finales de año volviéramos a enfrentar una creciente sequía con la llegada de La Niña, un evento que, desafortunadamente, también se materializó. Sin duda, 2024 fue una verdadera montaña rusa en cuanto a la disponibilidad hídrica nacional, con cambios extremos entre sequías e inundaciones. Ante tanta incertidumbre, surge nuevamente la pregunta: ¿qué podemos esperar del clima en México en 2025?

Este año comienza con un panorama diverso en las distintas regiones del país. En el centro y el sur, las abundantes lluvias del verano pasado —favorecidas en gran parte por la presencia de varios huracanes— y la entrada de frentes fríos húmedos durante el invierno han aliviado la sequía. Como resultado, los principales embalses han recuperado sus niveles: el sistema Cutzamala ha alcanzado el 61 % de su capacidad[1] mientras que el lago de Chapala se encuentra al 62 %.[2] De hecho, en esta zona del país, sólo Guanajuato mantiene un ligero estrés hídrico.

No obstante, para la parte norte de México el panorama es el opuesto. Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Baja California Norte y Sur, Durango y Coahuila, y parcialmente Nayarit y Zacatecas, se enfrentan a una asoladora, intensa y larga sequía. Por ejemplo, los estados de Chihuahua y Sonora no han visto suficientes lluvias desde julio de 2023 cuando comenzó la sequía actual. El estrés hídrico ha sido tan severo y largo, que lamentablemente la mayoría de los embalses del Norte nacional se encuentran prácticamente vacíos. Por ejemplo, el almacenamiento total de presas en Chihuahua se encuentra al 19 % de su capacidad, en Coahuila al 15 %, en Sonora al 15 % y en Sinaloa[3] al 13 %.

Figura 1. Estado actual (31 de enero de 2025) de la sequía en México. El centro y sur de nuestra nación han salido de la sequía, pero la mayor parte del norte, particularmente el noroeste nacional, enfrentan una de las peores sequías de su historia.

Fuente: Datos de la Conagua y el SMN

Pese a lo anterior, los pronósticos para el resto del año son prometedores. En primer lugar, la llegada de La Niña ya es un hecho, y se espera que se prolongue al menos hasta abril, con un 60 % de probabilidad. Aunque este fenómeno suele asociarse con sequías, en esta ocasión podría favorecer la entrada de frentes fríos y lluvias esporádicas fuera de temporada en gran parte del país. Esto representaría un alivio significativo para los embalses, ayudando a su recuperación. Además, se prevé que La Niña transicione a una fase neutral hacia el verano, lo que sugiere una temporada de lluvias “normal”. En particular, los pronósticos indican un inicio temprano del periodo de lluvias, alrededor del 15 de mayo, y precipitaciones superiores al promedio durante todo el verano.

Personalmente, espero que los pronósticos para este año se cumplan, especialmente en el noroeste del país, donde las condiciones de estrés hídrico han sido extremas durante casi dos años. Sin embargo, incluso en el mejor escenario, la región aún enfrentará al menos tres meses de sequía, hasta mediados de mayo.

Aunque en el resto del país la situación ha mejorado y es posible que no haya sequía en lo que queda del año, este es el momento ideal para fortalecer nuestros mecanismos de acción ante la escasez hídrica en el futuro. En particular, hago un llamado a impulsar una adaptación transformadora en la gestión del agua a nivel nacional, con una visión de largo plazo y en beneficio de toda la población. Es fundamental dejar de abordar la sequía únicamente desde una perspectiva reactiva —cuando ya estamos en crisis— y, en su lugar, desarrollar mecanismos sociales, políticos y económicos que nos permitan anticiparnos y mitigar sus efectos con tiempo y preparación.

Guillermo Murray Tortarolo

Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad. UNAM, campus Morelia

[1] Esto de acuerdo a Conagua para el 1° de febrero de 2025

[2] De los 23.5°N o el trópico de Cáncer hacia el sur.

[3] Es importante recordar que Sinaloa es uno de los principales productores agrícolas de México, especialmente en cultivos de exportación. Gran parte de su producción depende del riego, el cual, en su mayoría, está vinculado al almacenamiento en presas.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Hallazgos