Los gatos: mascotas amorosas y depredadores implacables

En tiempos antiguos, los gatos eran adorados como dioses; no han olvidado esto
—Terry Pratchett

Los gatos han cautivado los corazones de personas alrededor del mundo durante siglos, tanto así que hoy en día hay alrededor de 400 millones de gatos mascotas. En estos seres encantadores también habita una naturaleza felina que es predadora, suelen cazar por diversión y hasta parecen disfrutar torturando a sus presas. Esta doble naturaleza de los gatos nos invita a pensar cómo podemos seguir disfrutando de su amorosa compañía mientras comprendemos su instinto cazador. Así, preservamos la biodiversidad al tiempo que les brindamos espacios seguros y divertidos. En estas líneas exploraremos la historia y los misteriosos lazos entre humanos y gatos, desentrañando su comportamiento y su compleja naturaleza mientras reflexionamos sobre cómo coexistir con diversión y armonía con estos fascinantes seres.

Orígenes felinos

Se cree que el gato doméstico (Felis catus) desciende de un gato montés europeo (Felis silvestris) encontrado en diversas regiones de Europa, Asia y África. Sin embargo, tanto su historia evolutiva como su domesticación siguen envueltas en misterio y debate científico. Posiblemente los gatos, atraídos por poblaciones de roedores que proliferaron con los primeros asentamientos agrícolas, establecieron una alianza con los humanos hace miles de años. Esta alianza gradualmente se convirtió en un vínculo que llevó a la convivencia y al enamoramiento mutuo. La antigua civilización egipcia se destaca como un ejemplo notable, donde los gatos eran adorados, venerados y hasta momificados.

Con la invención del barco como medio de transporte, los gatos lograron viajar y adueñarse de casas humanas en todos los rincones del planeta. Un hallazgo admirable considerando su aversión al agua. En México, aproximadamente una de cada tres personas tiene al menos un gato, convirtiéndolos en la segunda mascota más popular después de los perros. Se pueden observar tendencias similares en otros países resaltando la adoración global por estos animales naturalmente curiosos e independientes. El creciente número de cafés de gatos, en los que podemos comer pastelitos mientras interactuamos con mishis adoptables, y la vasta comunidad felina en línea generadora de miles de memes gatunos, enfatizan aún más su inmensa popularidad y su significado cultural en la sociedad actual.

Figura 1. Sólo uno de estos tres gatos maúlla (foto por Eva).
Figura 1. Sólo uno de estos tres gatos maúlla. Fotografía de Eva Bidegain.

Descifrando la naturaleza dual de los gatos

No se puede enseñar a un gato a no atrapar pájaros.
— Albert Einstein

La expresión de Chello al momento de conocer a dos gatitas ferales resguardadas por su humana Eva, ilustra un pensamiento de Ernest Hemingway: “Un gato tiene una honestidad emocional absoluta: los seres humanos, por una razón u otra, pueden ocultar sus sentimientos, pero un gato no lo hace”. Los gatos pueden mostrarse felices y cariñosos, pero también ariscos, enojados, celosos, indignados, temerosos e indiferentes. La expresión de Chello revela esta autenticidad gatuna capaz de fascinar a unos y desencantar a otros. Pero algo innegablemente lindo y conmovedor es que únicamente aquellos gatos que interactúan con humanos desde muy pequeños maúllan. Esto es,aprenden a maullar para comunicarse con nosotros.

Cuando un gato nos mira y cierra lentamente los ojos, es una expresión sutil de amor y confianza. Sin embargo, como dijo Helen Thomson: “Un gato no quiere que todo el mundo lo ame, solo aquellos a quienes ha elegido amar”. Son selectivos en sus afectos y buscan conexiones genuinas. De hecho, en hogares con más de un humano, suelen elegir a una persona como su favorita —a quien les gusta seguir a todos lados. Esto demuestra el fuerte lazo emocional que pueden forjar. Otra conducta peculiar es la de acompañarnos al baño. Una posible explicación es que perciben el ir al baño como un acto riesgoso durante el cual necesitamos protección esto tiene sentido si recordamos que los gatos, además de ser depredadores, también pueden ser presas vulnerables.

La naturaleza de los gatos muestra una dualidad contrastante. Aun los mishis más amorosos pueden transformarse en asesinos despiadados cuando los dejamos salir de casa sin supervisión. Aproximadamente uno de cada tres gatos son cazadores activos. Algunos matan a diario. No obstante, hay personas que siguen sin creer que su Pelusita o Bombón son capaces de matar a un ratón y mucho menos a una veloz lagartija o a un pajarito que vuela. “Son demasiado tiernos y flojos para semejante crueldad y proeza”. Esta percepción errónea se fortalece debido a que muchos gatos no llevan sus presas a casa. O bien, llevan sólo una pequeña fracción de lo que matan. Mientras tanto, las personas que sí encuentran plumas, patas o presas completas —vivas o muertas— suelen verlas como obsequios de afecto y no como desafortunadas víctimas. Sus mishis los quieren tanto que les llevan regalitos.

La literatura científica documenta otra realidad. Diversas poblaciones de animales pequeños han disminuido dramáticamente en garras y dientes gatunos. Un estudio exhaustivo publicado en Nature Communications1 estimó que, en Estados Unidos, los gatos matan entre 6.3 – 22.3 mil millones de mamíferos, 1.3 – 4.0 mil millones de aves, 95 – 299 millones de anfibios y 258 – 822 millones de reptiles cada año. Estas perturbadoras cifras resaltan el terrible impacto ecológico que los gatos tienen en la vida silvestre. Un impacto que es aún más escandaloso si consideramos que los asesinatos cometidos por gatos mascota que dejamos salir de casa y por gatos callejeros que alimentamos con frecuencia, suelen ocurrir por aburrimiento o instinto y no por hambre. Esto resulta en incontables víctimas no consumidas y en muertes horripilantemente lentas.

Las razones para permitir o prohibir el acceso de los gatos mascota al exterior varían entre diferentes culturas, pero rara vez están motivadas por las posibles consecuencias ecológicas. Un estudio con información de numerosos países reveló que la principal motivación para mantener a los gatos dentro de casa es su seguridad, especialmente para prevenir atropellamientos en áreas urbanas. En contraste, la decisión de dejarlos salir parece estar impulsada por los beneficios potenciales para su salud mental, o bien, por la incesante exigencia de los mismos mishis. En esencia, la aparente monotonía en la vida diaria de nuestros gatos es una preocupación apremiante para muchas personas, y la solución más fácil es abrir la puerta…

La curiosidad mató al gato

Podemos visualizar a una gatita llamada Leia saliendo al exterior por primera vez como una experiencia bella. Maúlla desafiantemente al pasar apresuradamente por el marco de la puerta de madera que la había mantenido cautiva. Sus ojos parpadean y sus pupilas se contraen ante una luz sin filtros. Su pelaje, antes opaco y frío, brilla al absorber el calor de los rayos del sol. El olor de hierbas frescas y tierra húmeda despiertan su curiosidad y causan que su nariz se agite al inhalar aromas desconocidos que ahora tiene la libertad de explorar. Sus grandes y peludas orejas se sintonizan con los sonidos y vibraciones sutiles de la naturaleza que la rodea. Avanza con cuidado hacia un ligero movimiento en la hierba, extendiendo sus largas patas con elegancia y dirigiendo sus orejas hacia adelante. Tal vez sea un pequeño insecto o una hoja llevada por el viento. Se agacha sigilosamente enfrente de su potencial presa, pero antes de poder brincar, la hierba se revuelve violentamente, y sus nueve vidas se esfuman en un silencio inmediato y permanente.

¿Esperabas a un depredador escondido en la hierba? Leia no.

A veces los humanos vemos a nuestros mishis como seres invencibles. Son tan ágiles e inteligentes que olvidamos su inherente fragilidad. Además de estar dotados con una curiosidad nata, parecen tener un exceso de confianza en sí mismos. Esta combinación de rasgos los impulsa a situaciones riesgosas. ¿Cuántos gatos han tenido que ser rescatados por bomberos al no poder bajar de un árbol? ¿Cuántos más se han caído de un tercer o cuarto piso? Además de estos desafíos verticales, los gatos también son conocidos por atorarse en espacios demasiado pequeños. Un estudio publicado enRoyal Society Open Scienceencontró que, a causa de la domesticación, los cerebros de nuestros mishis han disminuido de tamaño. Tal vez esto explica unas de sus conductas inusuales que pueden ser encantadoras, pero poco adaptativas.

Al mantener la puerta cerrada, no sólo protegemos a nuestros mishis de autos, depredadores, parásitos y enfermedades felinas, sino también de personas malintencionadas y del riesgo de que se muden, ya sea voluntaria o involuntariamente, a otra casa. Además, como amantes de los animales, este acto de cuidado tiene el beneficio adicional de salvar a otros animales. Reemplazar los árboles naturales por un “gato árbol” de alfombra significa asumir una responsabilidad importante. Debemos comprometernos a brindar un entorno enriquecedor y seguro donde nuestros mishis puedan florecer sin perder su esencia aventurera y curiosa. Lograr esto requiere una inversión significativa de tiempo, dinero, energía y, sobre todo, una gran dosis de creatividad.

No es inusual que los gatos muestren preferencia por objetos cotidianos como cajas de cartón o palillos chinos, en lugar de accesorios y juguetes comprados en tiendas. La clave para mantenerlos felices y estimulados radica en nuestra creatividad para seleccionar y rotar juguetes, así como en dedicar tiempo a jugar con ellos. Con la “gatificación” de nuestros hogares, que incluye la creación de espacios verticales para escalar y explorar, y la construcción de “catios” para ofrecer un entorno seguro al aire libre, podemos enriquecer sus vidas diarias. La adopción de un segundo gato puede ser una fuente de compañía y diversión, pero requiere una evaluación cuidadosa de las personalidades y necesidades de ambos felinos.

Dibujo de un “catio” de Esmeralda Sandoval
Dibujo de un “catio” de Esmeralda Sandoval

La desconexión entre la percepción humana y la realidad científica subraya la necesidad de actuar como dueños responsables. Al final del día, cada gato es un individuo único, y nuestra tarea como cuidadores es reconocer y atender sus necesidades particulares. Proporcionar un hogar amoroso y enriquecedor donde puedan estar seguros no es solo una inversión en su bienestar, sino también fomenta una relación más profunda y duradera con estos maravillosos felinos.

 

Alejandra G. Ramos
Profesora-investigadora, Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma de Baja California.

Fatima Aurora Ramírez Higuera
Estudiante de la licenciatura de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma de Baja California

Gabriela López Clavel
Estudiante de la licenciatura de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma de Baja California

Si quieres contribuir a una investigación sobre gatos, te invitamos a llenar este cuestionario.


1 Loss, S. R., Will, T., y Marra, P. P., “The impact of free-ranging domestic cats on wildlife of the United States”, Nature communications, 4(1), 2013, 1-8.

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Publicado en: Propuestas y resistencia

2 comentarios en “Los gatos: mascotas amorosas y depredadores implacables

  1. Excelente información, y útil en la protección para estos seres, amados por algunos y odiados por otros! Importantes en la historia humana como sociedad, no olvidemos que son excelentes para controlar plagas!

  2. Los gatos son seres místicos, maravillosos como mascotas, pero cada uno tiene su personalidad. Yo tengo tres michis y tres perritas, y gracias a Dios interactuan muy bien, pero sentir el pelaje de mi gatito entre mis dedos es muy relajante. Y ver su agilidad y astucia es impresionante. Y comprobar su lado depredador si es escalofriante, yo he visto cazar a uno de mis gatos y torturar a su presa.

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