Las noticias sobre cambio climático suelen ser desoladoras. Por desgracia, México es parte de esta historia apocalíptica según las conclusiones de la Sexta Ronda de evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Es desesperanzador el contenido de estos informes para nuestro país y para las regiones climáticas con quienes compartimos vecindad: América del Norte, América Central y el Caribe.
Estos reportes son el principal mecanismo informativo para la política internacional del cambio climático que conduce la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, desde donde se organizan de manera anual, conocidas como las COPs. Aunque estos reportes describen un panorama general sobre cambio climático en el mundo, también contienen información sobre diversas regiones del planeta. En este artículo encontrarás la información más reciente para México según los tres reportes emitidos para esta sexta ronda.
La participación de los gobiernos nacionales así como la diversidad de científicos de todo el mundo ocasiona que el documento sea más conservador que otros reportes; sin embargo, no deja de ser la base científica para las discusiones en el ámbito de la política internacional. Es por ello que los reportes del IPCC tienen un gran peso político y científico, y tanto investigadores como los gobiernos aceptan sus resultados.

Grupo de trabajo I: La base
El reporte del primer grupo de trabajo explica el estado actual del cambio climático, lo que incluye: cómo está cambiando el clima, los posibles futuros climáticos e información relevante para distintas regiones. Lo que nos muestra es que es innegable que el uso de combustibles fósiles, como el petróleo o el carbón, son la causa del aumento acelerado de la temperatura global gracias a la producción de gases de GEI, también conocidos como gases de efecto invernadero. Además, conforme aumentan las emisiones de GEI sucederán más fenómenos climáticos extremos.
Con la información sobre los GEI, los investigadores estimaron cinco escenarios de aumento de la temperatura global. El famoso incremento de 2 °C, será alcanzado en este siglo en todos los escenarios posibles. Este incremento es el que el IPCC llama el punto de quiebre para el planeta. Conforme la temperatura promedio global se encuentre sobre esos dos grados, el planeta será más inhabitable para los humanos. El escenario medio (que no es ni el más extremo ni el más optimista) estima que los humanos no aumentaremos las emisiones de GEI, pero tampoco las reduciremos. En México (tanto en las regiones de América Central y América del Norte) se estipula lo siguiente:
• Con mediana confianza habrá una disminución en las precipitaciones.
• Con alta confianza se prevé que habrá un aumento en las sequías.
• Con alta confianza se cree que habrá una alza en los incendios.
• Con alta confianza se sabe que el aumento de la temperatura promedio en el verano será a más de 35 °C por más de 30 días en el norte de México y en la Península de Yucatán.
• Con mediana confianza se cree que habrá más ciclones tropicales con mayor precipitación que impacten el sur del país.
• Es prácticamente seguro que la acidificación de los océanos aumentará.
• Con alta confianza se prevé que habrá un aumento de los niveles del mar.
Grupo de trabajo II: Impactos, adaptación, y vulnerabilidad
El segundo grupo de trabajo evalúa los impactos del cambio climático y sus efectos en la población y las especies. Lo que nos muestra este reporte es que los efectos del cambio climático serán diferentes en cada región de acuerdo con el tipo de ecosistema, las condiciones socioeconómicas y la desigualdad social. Esto último implica que algunas regiones son más vulnerables que otras a ciertos fenómenos climáticos extremos.
El reporte indica que entre 3.3 y 3.6 miles de millones de personas en el planeta son altamente vulnerables a los fenómenos climáticos extremos. La pobreza es el común denominador de este grupo, por lo que no tienen los recursos suficientes para adaptarse a los cambios climáticos y la mayoría vive en zonas costeras con infraestructura inadecuada. Además, en estas regiones se extinguirán miles de especies. Uno de los resultados más graves de este reporte es que algunos de estos cambios son irreversibles. Esto está directamente ligado a que las políticas gubernamentales son deficientes o contraproducentes para la mitigación de los efectos del cambio climático. Para el caso de México los impactos serán:
• Hay una alta confianza que habrá una alta mortalidad de múltiples especies en la región.
• Con alta confianza se sabe que incrementará la mortalidad humana relacionada a las altas temperaturas, sobre todo para poblaciones empobrecidas.
• Con alta confianza se prevé que las cadenas de distribución y comercio de bienes serán afectadas, provocando escasez de alimentos y otros productos.
• Con muy alta confianza se cree que habrá problemas graves de hambruna, incluyendo reducción de la producción de alimentos por las sequías.
• Con alta confianza se sabe que habrá escasez de agua.
• Con alta confianza se estipula que las ciudades costeras sufrirán inundaciones y obligarán a millones a abandonar sus hogares de manera permanente.
• Con alta confianza se sabe que los sistemas de protección ante desastres naturales no están preparados financieramente para enfrentar los fenómenos climáticos extremos del futuro.
• Son insuficientes las políticas de adaptación a los impactos de los fenómenos climáticos extremos por la falta de planeación a largo plazo y la falta de inclusión de comunidades indígenas.
Grupo de trabajo III: Mitigación
Finalmente, el tercer grupo evalúa lo que se hace para frenar las emisiones de GEI y las opciones de mitigación en los sistemas energéticos y urbanos, en sectores como la agricultura, la silvicultura y el uso del suelo, la edificación, el transporte y la industria. Lo que nos muestra este reporte es que el aumento de las emisiones está asociado con áreas urbanas con procesos industriales que dependen del uso de energías fósiles, lo que confirma que los países industrializados y en desarrollo son los que más contribuyen a este tipo de emisiones.
Desafortunadamente, a pesar de que desde el 2010 los precios de las tecnologías y energías de baja emisión de GEI son más baratas, estas innovaciones no han llegado a las regiones en vías de desarrollo. De igual manera, aunque se han hecho avances, los cambios legales, de política y financiamiento para reducir las emisiones de GEI siguen siendo insuficientes. Por ello, para el año 2050, la emisión total de GEI debe ser negativa (es decir, reducir los GEI) y cumplir el “cero neto”.
Las políticas de reducción de GEI no se contemplan por regiones, pero se puede intuir cuáles tienen mayores efectos en México:
• Es urgente transitar hacia la energía eléctrica alimentada por fuentes renovables.
• Es importante implementar sistemas de transporte público de bajas emisiones de GEI.
• Es urgente cambiar el consumo de energía en los hogares por uno alimentado por energías renovables.
• Es relevante usar nuevas tecnologías de baterías y combustibles de hidrógeno en procesos industriales y de transporte.
• Urge cambiar la planeación urbana para electrificar con energías renovables y ampliar espacios verdes de captura de GEI, como los bosques, los parques y los lagos.
• Se requiere un cambio en la política urbana que introduzca diseños arquitectónicos que contemplen la eficiencia energética y ahorro en agua.
• Es apremiante restaurar y proteger áreas naturales que capturan los GEI. Pero debe quedar claro que esto no sustituye las reducciones de GEI que deben realizarse.
• La inversión global en transición energética está muy por debajo de los niveles necesarios para reducir los GEI para evitar el aumento de 1.5 °C en la temperatura del planeta.
Retos del futuro
Los resultados de la Sexta Ronda son cruciales. Estas conclusiones determinan cómo evaluar los compromisos de reducción de GEI que se establecieron en el Acuerdo de París en 2015. Para México, estos compromisos implican cambiar políticas públicas y montos de inversión que se requieren para realizar la transición energética.
Reducir las emisiones de GEI en México es un reto político gigantesco porque el gobierno depende presupuestalmente de energías sucias producidas por Petróleos Mexicanos (Pemex). Una reforma fiscal verde que desvincule a Pemex del presupuesto nacional y un fondo de transición a energías verdes es imperativo.
Las zonas costeras del país sufrirán inundaciones por el aumento del nivel del mar y en el norte habrá sequías intensas. Al no invertir en mitigación y adaptación hoy, se gastarán muchos más millones de pesos en proteger a desplazados climáticos, en diseñar nuevos sistemas de irrigación, y en reconstruir zonas enteras del país después de huracanes y ciclones tropicales. Sin embargo, no queda duda que el costo mayor se verá reflejado en la pérdida de vidas humanas.
Desafortunadamente, la actual administración ha ido en contra de las medidas de mitigación y transición energética al colocar a Pemex y al consumo de carbón de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el centro de sus políticas energéticas. Además, ha mantenido las deficientes políticas del pasado, como favorecer al automóvil y la gasolina sobre el transporte público. La Sexta Ronda es una advertencia que el cambio hacia políticas sustentables es imperativo ya que al continuar por este camino los efectos serán desastrosos para las personas más vulnerables de nuestro país.
Raúl Zepeda Gil
Estudiante doctoral en la Escuela de Estudios de Seguridad en King ‘s College London. Integrante del Grupo de Investigación en Seguridad Medioambiental de la misma Universidad
La extracción de petróleo no se puede dejar de la noche a la mañana, los combustibles derivados se usan en aviones de combate y tanques. Además se producen aceites lubricantes para máquinas, telas, fertilizantes (México depende de los fertilizantes importados), quizá en un futuro pueda producirse grafeno, etc. La capacidad de refinación de México es la menor de todos los países de la OCDE.
Hay medidas para reducir el consumo de combustibles como las implementadas en alemania para reducir su dependencia del petróleo ruso (reducir el límite de velocidad en carreteras y ciudades). Se pueden producir autos más pequeños y ligeros (lo cuál también debería hacerse con los autos eléctricos, el auto particular es muy ineficiente, sea de gasolina, diésel o eléctrico). Se puede fomentar el transporte público, etc.