La pandemia cambió el mundo. Sus efectos se ven en todos los aspectos de la sociedad y en todos los ámbitos: personal, familiar, laboral, comunitario, entre otros. Debido a que —con justa razón— la atención se centra en la salud humana, se habla poco del efecto que la pandemia tiene sobre el medio ambiente. La desaceleración económica, el cierre de muchas actividades productivas, la disminución del transporte de personas y el encierro impactan el ambiente. Sin embargo, no todos los impactos han sido positivos y es importante mencionar que la pandemia tiene enormes costos sociales para la población trabajadora, en especial para los más pobres. Por ello, el propósito de este artículo es analizar los impactos, tanto positivos como negativos, de la pandemia sobre el ambiente y dilucidar algunas ideas de políticas ambientales para el futuro.

Andador turístico de Oaxaca, mayo de 2020
Son cuantiosos los cambios ambientales a partir de esta crisis mundial: menor contaminación del aire y generación de residuos sólidos en algunas áreas, menos ruido, disminución de las visitas a zonas naturales y una escasa presencia humana en las zonas públicas que contribuye a la regeneración de la vegetación. Sin embargo, a medida que la recuperación económica avanza con más o menos velocidad en algunas regiones del planeta, los efectos de la contaminación vuelven, e incluso se hacen más evidentes, como en la Ciudad de México durante la segunda quincena de abril de 2021.
La mejora en la calidad del aire en vastas zonas del planeta1 fue uno de los primeros cambios que observamos cuando las actividades productivas se detuvieron y el transporte de personas disminuyó. Se estima que el año pasado las emisiones de CO2 se redujeron 8.6 %, principalmente como consecuencia en la reducción de actividades económicas; sin embargo, se espera que para 2021 repunten. Asimismo, la contaminación en los ríos disminuyó debido a que las actividades de manufactura se detuvieron en la mayoría de las zonas industriales del mundo.2
Otros cambios muy perceptibles fueron los avistamientos de fauna silvestre —sobre todo de animales grandes en zonas pobladas—, así como procesos positivos en zonas silvestres que antes eran muy visitadas por turistas, como la recuperación de los arrecifes de coral.3 Hay que recordar que una de las actividades más afectadas por esta pandemia es el turismo; como consecuencia, sus impactos en el ambiente cesaron o disminuyeron en gran medida, como la contaminación en playas y las perturbaciones en zonas de fauna silvestre.

Mazunte, Oaxaca, sin turistas
Sin embargo, no todo ha sido positivo. Un sector que tuvo un crecimiento importante el año pasado fue el agrícola: se estima que en México creció 2.7 %, mientras que la economía en su conjunto cayó 9.8 %. Como consecuencia, los efectos de la agricultura intensiva —como la contaminación de agua y suelo por agroquímicos, la deforestación, y el uso de combustibles fósiles en el ambiente— aumentaron.
Por otro lado, la pérdida de empleos en los sectores de servicios, como el transporte y el comercio de bienes que no son de primera necesidad, impactó de diversas formas en las zonas rurales. Una de ellas es el mayor uso de recursos locales, como leña para la cocción de alimentos y animales silvestres para alimentación. Aún no sabemos si la intensa temporada de incendios de este 2021 en México tenga alguna relación con la pandemia. Asimismo, el incremento de las actividades a distancia a través de internet —como las clases en todos los niveles educativos— aumentó la demanda de energía en este sector. Se espera que esta alta demanda no disminuya una vez que se termine la contingencia, porque también nos hemos acostumbrado a ciertas ventajas del trabajo y las actividades en línea. Otro efecto negativo es el incremento en el uso de plásticos y equipo de protección personal, lo que repercute en la generación de residuos sólidos. El incremento de la demanda de comida a domicilio y para llevar echa abajo los esfuerzos de algunas ciudades mexicanas para reducir los plásticos de un solo uso. Por último, después de una crisis económica tan profunda como la que se vivió durante 2020, se espera que este año y el siguiente sean de un crecimiento acelerado con sus consecuentes efectos negativos en el ambiente.

Residuos sólidos comunes en las calles
Son varias las lecciones a más de un año de cuarentena en muchas regiones del planeta. En primer lugar, es posible reducir los efectos negativos de las actividades humanas de forma drástica, a lo que el medio ambiente responde rápidamente. Por ejemplo, disminuir la contaminación del aire y del agua al regular y limitar la actividad industrial y de transporte. En segundo lugar, también quedó demostrado que es posible mejorar la relación con las poblaciones de animales silvestres y darles más espacio para sus actividades: por ejemplo, instaurar restricciones de acceso a ciertas áreas contribuye de forma positiva a su desarrollo. Establecer una capacidad turística más baja y limitar así el ruido ayuda a los arrecifes de coral y otros ecosistemas frágiles. Asimismo, sería posible una mejor convivencia si se establecieran corredores exclusivos para fauna dentro de grandes zonas urbanas.
Sin duda este tiempo de pandemia es una oportunidad para reflexionar sobre las estrategias para reducir el impacto de nuestras actividades y buscar un desarrollo económico equilibrado con el medio ambiente.
Quetzalcóatl Orozco Ramírez
Instituto de Geografía, UNAM
Este texto es una colaboración entre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología.
1 Arora, S., Bhaukhandi, K. D., y Mishra, P. K. Coronavirus lockdown helped the environment to bounce back, Science of the Total Environment, 2020.
2 Arora, S., et al. Ob. cit.
3 Arora, S., et al. Ob. cit.
Excelente articulo. Considero que hasta la fecha, en Mexico, no se ha podido reponer algunas pequeñas empresas, no hay mucha oferta de trabajo y todo va decreciendo debido a las mala gestión de nuestro gobierno tanto federal como estatal.