El zoomismo y el disciplinamiento para la inmovilidad productiva

El virus acecha en las manijas de los autos, los picaportes, el suelo, la voz del otro, el abrazo del amigo, las cebollas en el súper, el valet parking. Todo, absolutamente todo, es una amenaza real. Salir a la calle es estar expuesta al peligro invisible que se materializa en cualquier cosa y cualquier persona. El único refugio es el hogar y la computadora previamente desinfectada, que nos conecta a un mundo que por virtual es inocuo. Lo que enferma es moverse fuera. El miedo a lo que sabemos que es real, pero que no se materializa más que en la sospecha, es suficiente para mantenernos encerrados. En la sensación individual de angustia ante la amenaza que lleva al encierro voluntario está el éxito del control social. El miedo como un aparato de disciplinamiento.

Las estrategias para hacer cuerpos dóciles con fin de control social es lo que el filósofo e historiador Michel Foucault denominó disciplinamiento. En términos del Covid-19, hay quienes no se disciplinan a la primera, pero entonces hay un nivel de disciplinamiento superior: la muerte masiva en el entorno lejano. Habrá quienes todavía no se disciplinen, pero lo harán en la medida en que las muertes aumenten o aparezcan en el entorno cercano. En el caso de China y Corea no esperaron a la siguiente etapa y fueron directamente a la vigilancia a través de apps. Al final tenemos las impactantes imágenes de Nueva York o Venecia desiertas, que demuestran que el disciplinamiento fue un éxito: ya nadie sale. Nos resistimos a la disciplina —como Foucault nos señaló en el caso de la escuela y el ejército— pero al final nos recluimos en el hogar como institución de aislamiento con fines biopolíticos.

Las implicaciones del disciplinamiento han sido analizadas por diversos filósofos europeos blancos, viejos y coloniales, que hablan del control autoritario de la epidemia para recortar libertades individuales y mantener una excepcionalidad dentro de regímenes democráticos. Hay otros filósofos ilusos que creen que es el momento de retomar la comunidad y revertir el individualismo capitalista. Hay algunos con puntos de vista más sólidos que otros, pero me parece que se quedan en el análisis del control y eso es insuficiente porque el disciplinamiento para la autorregulación y el encierro son productivos más allá del estado de excepción per se. Tienen fines de largo plazo.

Retomando a Foucault, me parece que el autoencierro es una tecnología de disciplinamiento de los cuerpos para la gubernamentalidad de la movilidad que permita el mismo ritmo de consumo y el crecimiento de los sectores productivos y de mercado que sostienen el neoliberalismo actual (el extractivismo minero para la industria digital y el biotrabajo para la producción del big data) sin seguir dañando el planeta como fuente de recursos naturales, no como vida en sí misma. No se quiere detener la producción económica ni el consumo sino la movilidad de la población, cambiar el estilo de vida como lo señaló en su momento la filósofa mexicana Sayak Valencia en su análisis del régimen live.

Estamos frente a un disciplinamiento de los cuerpos como parte de una biopolítica global para cambiar el modelo de trabajo y frenar la movilidad de élite. La movilidad de los más precarizados, los migrantes económicos y forzados, ya ha sido gestionada desde hace mucho tiempo para conducirlos a la muerte en lo que he llamado el aparato necropolítico de producción y administración de la migración forzada. Este se refiere al conjunto de políticas de muerte que fuerzan a las personas a abandonar sus países en beneficio del capitalismo extractivista, para eventualmente morir en el camino o ser desechadas en espacios caracterizados por un limbo jurídico.

Ilustración: Estelí Meza

A las clases medias globales no se les va a tratar así. Se les puede dejar morir, pero no se les va a dirigir a escenarios de muerte como a los migrantes forzados que se ahogan en el Mediterráneo o son tragados por la selva del Tapón del Darién en Panamá. Para las clases medias está el autoencierro que garantiza inmovilidad. La anatonomopolítica —como nombró Michel Foucault las técnicas de disciplinamiento de los cuerpos para hacerlos dóciles y manipulables— del autoencierro es para detener la movilidad de las clases medias que viajan por turismo, negocios, congresos académicos, relaciones comerciales. Este segmento poblacional es el que tiene el ingreso para costearse vuelos internacionales y experiencias extremas en los lugares más remotos. Esta población es —somos— la misma que tiene el tipo de trabajo que puede llevarse a cabo desde el refugio y desde una plataforma virtual.

Sabemos por Foucault que en la gubernamentalidad no hay necesariamente intención en la causa, o al menos no hay una intención directa, siempre es una conducción de conductas: inhibir, procurar, anular, revertir, manipular, controlar o asegurar las acciones del otro para que deriven en el autocuidado, la autorregulación, o en este caso, la inmovilidad autoimpuesta. Lo importante de la conducción de conductas es su productividad, los beneficios que trae y para quiénes los trae. A estas alturas de la cuarentena ya empezamos a ver que se ofertan no sólo paseos virtuales a museos famosos o cursos en línea para yoga o física cuántica, sino plataformas que facilitan reuniones de centros de trabajo, negocios, políticas, clases de secundaria, preparatoria y universidad.  

Hasta hace unos meses pocos sabían de la plataforma Zoom y hoy todos la utilizan. En el futuro próximo habrá otras que incluso la reemplazarán, pero para efectos analíticos digamos que Zoom marca el modelo de producción para el que nos están disciplinando. Estamos frente a un cambio de la importancia de la transición del fordismo al toyotismo. Este cambio tiene el objetivo de inmovilizarnos lo suficiente para no detener la producción y el consumo, pero sí reducir la propagación del virus humano, el cual se ha inoculado en el medio ambiente haciéndolo inhabitable y cada vez más devastado para su aprovechamiento. Una microeconomía del autoencierro está ya en marcha, el zoomismo.

El fordismo, sabemos, fue el modelo de producción industrial en masa que reemplazó al taylorismo, y garantizaba empleo pleno y seguridad social universal o ligada al empleo como ocurrió en México. El toyotismo, que reemplazó al fordismo, estableció el trabajo a destajo, por horas, sin seguridad social obligatoria. El zoomismo sería el modo de producción a través del autoencierro, el cual además incrementa la plusvalía porque se transfiere a los trabajadores los gastos de operación de las oficinas corporativas: luz, internet, agua y hasta café. Sin traslados ni salidas nos hacemos más productivos. La cuarentena actual nos disciplina para la inmovilidad, para recluir los cuerpos y proyectar nuestros avatares profesionales a través de plataformas digitales, reformulando la percepción del tiempo y el espacio de la globalización. David Harvey lo conceptualizó como una compresión de tiempo-espacio a través de la tecnología informática pero también de los vuelos de bajo costo que incrementaron y cambiaron el turismo, los negocios y el trabajo. Vamos a pasar de una percepción relativa del espacio-tiempo global como algo comprimido, a una percepción y experiencia del espacio-tiempo en términos absolutos: un presente y espacio materialmente inmóvil que se desplaza sólo virtualmente.

El zoomismo, claro, tiene un alto componente de clase, de la misma forma que tuvo la propagación del Covid-19, que se esparció por el mundo a través de turistas y viajeros de élite. Lo propagaron los expats y extranjeros, no los migrantes forzados. Para éstos el dispositivo necropolítico de producción y administración de la migración forzada sigue andando e instrumentalizará el Covid-19 como ha administrado otras enfermedades y peligros. Bussiness as usual para ellos. El cambio viene con el disciplinamiento de las clases medias para emprender el zoomismo, el cual tiene diversos objetivos de control social, de los cuales podemos ver al menos los siguientes:

1. Detener vía la autorregulación los viajes que contribuyen al calentamiento global y esparcen virus, al tiempo que se le da un respiro al planeta sin detener el ritmo de producción y consumo actual. Ya se vio que la paralización por la cuarentena ha disminuido las emisiones de carbono en China. La inmovilidad detiene a las personas, no las industrias que sostienen el capitalismo neoliberal.

2. Muchos quedarán fuera, como en su momento el toyotismo desempleó a millones. Todos aquellos clasemedieros que viven al día y sin un trabajo que pueda realizarse de manera virtual serán los nuevos perdedores del neoliberalismo. También quebrarán los negocios pequeños, pero eso abrirá oportunidades para los conglomerados industriales y de servicios trasnacionales.

3. Al mismo tiempo, como en la Doctrina del shock de Naomi Klein, se aprovechará el autoencierro y el autocontrol para eliminar la comunidad y la resistencia, empezando por el movimiento feminista mundial, que hasta hace unos meses había alcanzado una influencia y hegemonía nunca antes vistas a nivel global, desde Chile hasta la India y pasando por México. Lo que se ganó en los últimos años se ha perdido con la cuarentena.

4. En términos de género también, a las mujeres nos regresarán al hogar. La angustia por la epidemia no termina en el cuerpo de las mujeres, sino que se sigue en los cuerpos de nuestros hijos, y/o de las personas a las que cuidamos: parejas, madres, padres, vecinos, amigos, familiares varios. A las mujeres que no nos regresen a la casa vía el zoomismo, nos recluirán vía el miedo a exponer a los hijos o a quienes cuidamos. El espacio público que habíamos ganado lo perderemos nuevamente y nos harán madres y cuidadoras de tiempo completo.

5. Las mujeres, así como otros movimientos sociales tales como el ambientalista tendrán que restringirse al activismo cibernético, el cual pensamos que habíamos superado ya. No obstante, litigar digitalmente las injusticias sigue siendo una estrategia de los movimientos sociales y es bueno que se incremente porque no es de dudarse que se prohibirán las marchas y mítines políticos por cuestiones sanitarias.

En resumen, estamos ante un cambio de época quizá de la envergadura de la reestructuración económica con la que se pasó al neoliberalismo. El control social frente a la pandemia, como lo demuestra Naomi Klein, da oportunidades diversas que estaremos enfrentando desde el autoencierro, posiblemente vía Zoom.

 

Ariadna Estévez

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Repensar el discurso

26 comentarios en “El zoomismo y el disciplinamiento para la inmovilidad productiva

  1. Una opinión atrevida. Queda por examinar de fondo a Foucault, la lectura de él está más ligada a los aparatos ideológicos vehementes a reivindicar a la hegemonía. Creer que todo estaba pensado lo veo contradictorio, entre la no atención ciudadana en Europa (por eso la propagación) y la iniciativa civil que se a contrapunteafo, en un primer momento, con el discurso presidencial en México (sobre la cautela para la no propagación)

  2. Excelente artículo cambiará la extructura mental del ser humano y aún la fisica

  3. Nada nuevo respecto a la obsesión del control. El artículo no aporta una nueva arista. Cambia el poder dado por la pandemia a los controladores (gobiernos, elites, autoridades) a el poder dato por la cibernética y el internet a las autoridades y elites económicas para que encierren a la gnete, ya no con miedo de la pandemia pero sí con la preferencia por la nueva productividad.

  4. Tremendo e impactante artículo,denso y novedoso. Pero hay frases que me parece que le quitan universalidad y es ese prurito de hacer del neo-liberalismo una suerte de piedra filosofal o de fantasma piñata. ¿Es el primer ministro británico una víctima neo-liberal del neo-liberalismo viral por no auto disciplinarse? Le quitamos responsabilidad directa. ¿O no?

  5. Quiero pensar que no será así. Quiero pensar que los filósofos no conocen a fondo el espíritu humano. Quiero pensar que si esta condición se prolongara, natural o artificialmente, el espíritu humano se rebelaría y saldría de su enclaustramiento, físico y mental. Quiero pensar así.

  6. Es interesante el enfoque del comienzo del artículo, pero termina con la misma tónica de alarmismo e incitación al pánico, con tintes proféticos , que cualquier nota amarillista en un medio de comunicación hegemónico. Y allí, para mi, pierde rigor filosófico.

  7. Excelente artículo, mucho que pensar en función del medio ambiente, el movimiento feminista y el cambio laboral.

  8. El articulo se presenta con una argumentacion bastante solida, sin embargo, no veo como la sociedad consumista como parte del modelo neoliberal puede promover una falta de circulacion social a novel global precisamente habida de consumir globalmente…me surge ese interrogante

    1. El proyecto del 5G y el Internet de las Cosas, manejado/promovido/aprovechado por empresas (casi Estados) como Microsoft, Apple, Alphabet (Google), Amazon, AliBaba, Tencent…pretende explotar precisamente este nuevo derrotero de la «no-movilidad», como una parte más, que no la única, del mercado global. Esto está en camino.

  9. Me gusta la especulación del artículo, pero creo que es aun temprano para llegar a esta conclusión. Que estamos en una coyuntura es claro. Pero el futuro no está escrito todavía, no hay todavía una estructura de vigilancia del cual no podríamos escapar, aunque es obvio que existe ya una tecnología que permite el control de todo movimiento. Pero esta crisis no es solo una oportunidad para que el capitalismo tardío voraz fortalecer su aparato de acumulación; es también un momento en que las fisuras de este capitalismo se manifiestan. Por eso hay un espacio en este momento de movilización, y lo vemos en la crítica feminista al sistema de violencia patriarcal del capitalismo, una crítica al descontrol del sistema global de acumulación con surgimientos de movimientos nacionalistas (un retroceso, ciertamente, al movimiento anti-capitalista, pero si con la idea de mantener algún control sobre estos procesos de acumulación), el movimiento global contra el calentamiento global, y muchos movimientos contra las muchas manifestaciones de un sistema in igualitario brutal… o sea, que también están las semillas de una rebeldía que podrían terminar con un cambio político y económico profundo. O sea, quizá nuestra tendencia hacia un pesimismo realista lo tenemos que ablandar con una postura de acción y rebeldía.

  10. Es una experiencia, la pregunta es… estamos social, biolgica, humanamente preaparados? ,,no lo creo asi.

  11. Conspiranóico, un refrito de postmodernismo con teorías de la conspiración. Me han faltado los reptilianos…

  12. Estos son los atículos por los que vale la pena hurgar de vez en cuando en esta revista otrora cultural. La felicito por ser tan trabajadora, inteligente y talentosa. Hoy aprendí mucho gracias a usted.

  13. Muy buen planteamiento crítico sobre el manejo de la crisis sanitaria mundial y sus implicaciones en las políticas económicas y de «manejo» de los movimientos sociales

  14. Hola algo nuevo para mi, a mis 71 años ,con educación media superior sin terminar ,pero con un trabajo a nivel ingeniería durante 30 años con suficiente curso de preparación y actualizaciones que me permitieron desarrollar mi trabajo y estar creciendo a la par de la educación y preparación de nuestros dos hijos , hoy en la actualidad me permiten tener la curiosidad ,el tiempo del interés para conocer y tratar el entorno cada vez más cambiante y agresivo en todos los aspectos. Gracias por su atención. Atte. Arturo Ventura Cervantes.

  15. Pienso que los terrenos ganados en la emancipación y derechos en la mujer no se perderán. No creo que en ese aspecto haya un retroceso, lo que si creo es sur estamos ante un cambio de época, una nueva era, con la aparición de este virus la indefinición e inseguridad estarán presentes hasta que no encuentren la vacuna, aún así, vendrán otras pandemias peores.

  16. En cierta forma creó y de acuerdo con mis conocimientos de historia universal, la autora hace un gran razonamiento, pues cada época en la línea del tiempo tiene matices llamativos y contundentes, pues cada cambio de época produce ciertas revoluciones. Recordemos algunas, y veremos como cada cual trae aparejada el rompimiento de paradigmas. Tal ves esta, venga acompañada de el problema o cambio anunciado de inversión de los polos mencionada por los científicos de acuerdo con los estudios realizados hace muchos años. En fin, quien o quienes logremos llegar a la otra orilla, podrán comprender si se tenía razón o no. Saludos

  17. Muy interesante, sin embargo cuando surja la «vacuna», debe alterarse esto mismo, el problema será, que otro nuevo virus surgirá y hacia quienes irá dirigido. Suena descabellado pero puede ser…

  18. Excelente artículo, es la tendencia inmediata vista desde el 2020 con claridad y el cambio mental no como efecto sino como causa me gustó ya que de aleatorio no tiene nada y en consecuencia fortalece el neocolonialismo y destruye la dialéctica respiratoria de otrora que refrescaba nuestro cerebro y generaba ilusiones cosa que las TIC, jamás lo alcanzará, por lo menos para los que resistimos a la mecánica electrónica de algoritmo que por bondadosa en productos que se crea trae consecuencias como postula Yuval Harari, en sus 21 lecciones para el siglo XX1. Me agradó su articulo de reflexion.

  19. Muchas gracias a todas y todos por sus comentarios, todos me enriquecen incluyendo las críticas. Esta es una hipótesis que intenta ir más allá del evidente control social frente al que estamos. Sí, es un «estado de excepción» (a la Agamben), pero para quién, quién se beneficia? si estoy bien o mal el tiempo lo dirá. Lo que sí es que no es una teoría de conspiración. Algunos párrafos tuvieron que irse en beneficio del espacio y la mejor edición, que si me permiten, me encantó. Fue estupenda. Pero quedó fuera algo que es propio de los estudios posestructuralistas y sobre todo foucaltianos: el poder no es bueno ni malo, conduce y construye subvjetividades que son funcionales al poder. El neoliberalismo no es citado como el mal de todos los males, sino en la mirada foucaultiana, es decir, una forma administrativa del poder cuyo fin es regular la mortandad y la vida de la población, favoreciendo siempre a quien está en poder (hombres blancos heterosexuales propietarios y con negocios). No hay intención en la causa, y eso es básico. Nadie hizo que esto pasara, pero ya que está pasando, saquémosle jugo. Eso es muy claro en el estudio de Naomi Klein, La doctrina del shock. Espero equivocarme, pero mientras más avanzamos en la cuarentena y mientras más reuniones zoom tenemos, más me reafirmo en mi hipótesis. Pero repito, el tiempo lo dirá.

  20. Y yo que pensaba que la categoría de plusvalia se había perdido, hundida como la aplicación del marxismo como teoría económica, pero veo que alguien puede mezclar a Naomi Klein.,Foucault, Marx y teorías del control social con tanta fluidez y usarla para explicar el auge de una aplicación de videoconferencia.- Habrá que agradecer al autoconfinamiento libre y libertario de la autora para deleitarnos con tan poético artículo.

  21. Pienso que todavía habemos personas con mucha conciencia, que no permitiremos que nos encierren, que nos vulneren nuestro derecho de libre tránsito,y libre pensamiento,los más sanos de mente seremos los que rompamos está gran farsa,de miedo y de shock,por qué eso es lo que nos están haciendo infringido miedo , para moldear nuestro actuar!
    Solo los más concientes romperemos este shock de la cúpula económica y oligarca!

  22. Irreprochablemente bien escrito, y mejor pensado. Felicitaciones a la autora que, como Unamuno, ha logrado aguijonear el pensamiento. Me gustaría saber de qué manera puedo seguir leyendo lo que una informada e irreverente pluma aporta a una sociedad anestesiada hasta la médula. Un abrazo.

Comentarios cerrados