En agosto de 2019 visitamos algunos sitios en la Riviera Maya para observar lo ocurrido tras la llegada masiva de sargazo a las playas de la zona. Iniciábamos el trabajo de campo de un proyecto de investigación sobre “política vegetal” que intenta entender cómo las plantas (y algas), a las que solemos considerar seres pasivos, de pronto se hacen presentes e irrumpen en nuestra vida social alterando su devenir. No podríamos haber elegido mejor sitio y situación, lo que vimos fue sorprendente. En las playas de Cancún, Puerto Morelos, Tulum y Playa de Carmen, montañas apestosas de sargazo se descomponían en la arena transformando el agua azul turquesa en un lodo café. Mientras tanto, manualmente o con tractores, varios trabajadores intentaban limpiar el sargazo en una tarea que parecía imposible. En las playas había pocos turistas tan asombrados como nosotras y a lo lejos, mar adentro, podíamos ver aún más sargazo por llegar.

Ilustración: Estelí Meza
Lo que conocemos como sargazo es, en realidad, un conglomerado de dos especies de algas pardas del género Sargassum: S. fluitans y S. natans.1 Estas son algas que crecen en mar abierto sin estructuras que las fijen al fondo marino, por lo que pueden llegar a formar extensos tapetes de color amarillo brillante, conocidos como “golden tides”; que flotan libremente en el mar, desplazándose en función de las corrientes. El sargazo es particularmente abundante en el Atlántico Norte, donde se localiza el famoso mar de los sargazos, y también se encuentra en el Golfo de México, conformado dos poblaciones interconectadas por las corrientes oceánicas.2
La presencia del sargazo en el Caribe no es nueva. En ciertas épocas del año era posible observar en las playas, pequeñas cantidades de estas algas, que apenas lograban captar la atención de los paseantes. No obstante, esto cambió drásticamente desde 2011 cuando los recales de sargazo se tornaron masivos.3 A partir de ese año, nuevas poblaciones de sargazo comenzaron a florecer en el Atlántico tropical entre el este de África y Sudamérica. De enero a mayo, las corrientes empujan parte del sargazo hacia el noroeste y lo enfilan al Caribe.4 En junio de 2018, el cinturón de algas alcanzó una extensión de 6,000 km2 y un volumen superior a los 20 millones de toneladas.5 En 2015, el Caribe recibió un flujo diario de 10 000 toneladas de sargazo.6 La llegada atípica de sargazo a las costas de Quintana Roo inició en 2014 y disminuyó considerablemente durante 2016 y 2017, para nuevamente incrementarse en 2018 cuando casi 530 mil toneladas de sargazo fueron retiradas de las playas del estado.7

Riviera Maya, agosto de 2019. Fuente: Durand y Sundberg

Riviera Maya, agosto de 2019. Fuente: Durand y Sundberg
Para algunos, el florecimiento del sargazo en el Atlántico tropical es resultado de los cambios en la temperatura y las corrientes marinas debido al calentamiento global que han empujado el mar de los sargazos hacia el sur y acercado las algas al Caribe. Otros vinculan la proliferación de sargazo con la ausencia de ciclones en la región durante la última década, lo que crea condiciones óptimas para su crecimiento; algunos más opinan que el incremento de nutrientes provenientes de arenas del Sahara es un promotor del crecimiento de sargazo y otros más lo atribuyen a la deforestación y al incremento en el uso de fertilizantes, que arrojan a los ríos Amazonas y Orinoco toneladas de materia orgánica y nutrientes que llegan al océano y que, junto con el incremento de las temperaturas del agua, promueven el crecimiento explosivo del sargazo.8 Esta última hipótesis parece bastante factible, si tomamos en cuenta que otros florecimientos de macro y microalgas como los que han ocurrido en Quingdao, en el Mar Amarillo en China (Ulva prolifera), en las costas de Florida en el Golfo de México (Karenia brevis) y el mar Báltico (Cyanophyta), también se relacionan una mayor disponibilidad de nutrientes, especialmente nitrógeno y fósforo en el agua marina. En pocas palabras, hemos fertilizado el mar.9
Puede ser extraño pensar que hoy, cuando nos enfrentamos a la sexta extinción masiva y el número de especies que pueblan el planeta decrece rápidamente debido a transformación de los ecosistemas, el sargazo y otras algas puedan colonizar nuevos espacios e incrementar sus poblaciones de forma tan extraordinaria. Sin embargo, sucede que, a diferencia de otros eventos de extinción generalizada ocurridos en el pasado, el proceso actual se caracteriza por un decremento de la diversidad de especies, pero no de la abundancia de vida que puebla el planeta.10 Así, parece que nos enfrentamos a lo que se conoce como “paradoja del enriquecimiento”: al enriquecer con nutrientes tierras y océanos, reducimos la diversidad e incrementamos la biomasa.11 El arribo masivo de sargazo que observamos desde hace algunos años en Cancún y la Riviera Maya nos permiten atestiguar este crecimiento acelerado de la materia viva en el planeta. Este es sin duda un gran momento para las algas marinas y su éxito es palpable en los cientos de miles de toneladas de ellas que se amontonan en las costas de Quintana Roo.
Pero para las personas la historia es diferente. El crecimiento desmedido del sargazo y su actual presencia en sitios antes inusuales, lo hacen ser considerado como una especie invasora o una maleza, es decir, un alga fuera de lugar, cuyo crecimiento y reproducción es algo indeseado que debemos combatir.12 En México, tanto la prensa como la literatura académica con frecuencia se refieren al sargazo como “el enemigo” y esto es comprensible dadas las severas consecuencias económicas, sociales y ecológicas de su llegada.13 Sin embargo, la acumulación masiva de sargazo en Cancún y la Riviera Maya podría considerarse, como una consecuencia lógica de un océano cuyos rasgos básicos (temperatura, composición química, luminosidad, biomasa) han sido transformados u alterados. Es decir, el sargazo ha aprovechado las oportunidades que hemos creado en el entorno.14 En este sentido, la metáfora guerrera del sargazo como un enemigo a vencer no es del todo adecuada pues la invasión de esta alga es, en realidad, una creación colectiva, multiespecie, resultado de una serie de relaciones entre humanos y no humanos que dan lugar a lo que Anna Tsing15 denomina un ambiente precario, en este caso, un mar y sus costas, que han dejado de ser lo que eran, de cumplir funciones esenciales o antes conocidas. El sargazo más que un enemigo a vencer es un vecino, un morador más que ha aprovechado nuestras reiteradas y tal vez, inconscientes, invitaciones a crecer y a hacerse presente. Ahora que ha llegado ¿qué podemos hacer? ¿qué debemos reconsiderar, cuestionar o aprender?
A nivel local y en términos prácticos, el sargazo intenta ser contenido con la colocación de barreras en el mar, con su recolección en barcos o manualmente en la playa. También se buscan formas seguras para desecharlo y maneras de utilizarlo para producir alimentos, fibras, energía, compuestos químicos, etc. Todo esto, por supuesto, es muy importante y necesario, pero los científicos advierten que muy posiblemente los florecimientos de sargazo en el Atlántico tropical se conviertan la nueva normalidad y, en ese caso, no será posible erradicar del todo su presencia y, de alguna forma, tendremos que aprender a manejarlo y a convivir con él.16 Esto no será cosa fácil, pues el sargazo nos recuerda un poco a nosotros mismos, esto es a los seres humanos que encarnamos los valores del sistema capitalista, con esa capacidad violenta de apoderarse del espacio y colonizarlo todo, que parece tan irrespetuosa y que en Cancún y la Riviera Maya salta a la vista en un tipo de desarrollo que ha dejado playas erosionadas, lagunas contaminadas, manglares talados y corales enfermos.17 La precariedad que el sargazo evidencia nos obliga reconocer nuestra vulnerabilidad frente a él y a otros no humanos, invitándonos a pensar en formar colectivas y más que humanas, de solidaridad y sobrevivencia.18
Leticia Durand
Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, UNAM.
Juanita Sundberg
Departamento de Geografía, Universidad de British Columbia (Vancouver).
1 Louime, Clifford; Fortune, Jodany y Gervais, Gary. 2017. “Sargassum invasion of coastal environments: a growing concern”. American Journal of Environmental Sciences 13(1):58-64
2 Wang, Mengqiu; Hu, Chuanmin; Barnes, Brian B.; Mitchum, Gary; Lapointe, Brian y Montoya, Joseph P. 2019. “The great Atlantic Sargassum belt”. Science 365:83-87.
3 Louime, Clifford; Fortune, Jodany y Gervais, Gary. 2017. “Sargassum invasion of coastal environments: a growing concern”. American Journal of Environmental Sciences 13(1):58-64; Langin, 2018
4 Franks, James S., Johnson, Donald R. y Ko, Dong S. 2016. “Pelagic sargassum in the tropical north Atlantic”. Gulf and Caribbean Research 27:6-11.
5 Wang, Mengqiu; Hu, Chuanmin; Barnes, Brian B.; Mitchum, Gary; Lapointe, Brian y Montoya, Joseph P. 2019. “The great Atlantic Sargassum belt”. Science 365:83-87.
6 Thompson, T.M.; Young, B.R. y Baroutian, S. 2020. “Pelagic Sargassum for energy and fertilizer production in the Caribbean: a case study on Barbados”. Renewable and Sustainable Energy Reviews 118: 109564
7 Rodríguez Martínez, Rosa Elisa; va Tussenbroek, Brigitta y Jordán Dahlgren, Eric. “Afluencia masiva de sargazo pelágico a la costa del Caribe Mexicano (2014-2015)”. En: Garcia Mendoza, F. et al. (eds.) Florecimientos algales nocivos en México. Ensenada, México. CISESE, pp. 352-365; Monroy Velázquez, Luz Verónica; Rodríguez Martínez, Rosa Elisa, van Tussenbroek, Brigitta I.; Aguiar, Teresa, Solís Weiss, Vivianne y Briones Fourzán, Patricia. 2019. “Motile macrofauna associated with pelagic Sargassum in a Mexican reef lagoon”. Journal of Environmental Management 252:1-10; Robledo, Daniel y Vázquez Delfín, Erika. 2019. Sargazo. Conociendo al “enemigo”. Revista Avance y Perspectiva.
8 Louime, Clifford; Fortune, Jodany y Gervais, Gary. 2017. “Sargassum invasion of coastal environments: a growing concern”. American Journal of EnvironmentalSciences 13(1):58-64; Wang, Mengqiu; Hu, Chuanmin; Barnes, Brian B.; Mitchum, Gary; Lapointe, Brian y Montoya, Joseph P. 2019. “The great Atlantic Sargassum belt”. Science 365:83-87.
9 Nee, Sean. 2004. “Extinction, slime, and bottoms”. PloS Biol: e272; Valentine, Joseph P. 2007. Magierowski, Regina H. y Johnson, Carig R. 2007. “Mechanisms of invasion: establishment, spread and persistence of introduced seaweed populations”. En: Johnson, Carig. R. (ed) Seaweed invasions: a synthesis of ecological, economic and legal imperatives. De Gruyer, Berlin. 31-40 pp.; Hance, Jeremy. 2020. “Lethal algae blooms. An ecosystem out of balance”. The Guardian; Jacobs, Andrew. 2013. “With surf like turf. Huge algae bloom befouls China coast”. The New York Times.
10 Nee, Sean. 2004. “Extinction, slime, and bottoms”. PloS Biol: e272.
11 Ibid; Tubay, J., Ito, H., Uehara, T. et al. 2013. “The paradox of enrichment in phytoplankton by induced competitive interactions”. Scientific Reports (3): 2835.
12 Doody, Brendan J.; Perkins, Harvey c.; Sullivan, Jon J., Meurk, Colin D. y Stewart, Glenn H. 2014. “Performing weeds: gardening, plant agencies and urban plant”. Geoforum 56:124-136; Head, Lesley; Atchinson, Jennifer y Phillips, Catherine. 2014. “The distinctive capacities of plants: re-thinking difference via invasive species”. Transactions of the Institute of British Geographers 40: 399-413.
13 Monroy Velázquez, Luz Verónica; Rodríguez Martínez, Rosa Elisa, van Tussenbroek, Brigitta I.; Aguiar, Teresa, Solís Weiss, Vivianne y Briones Fourzán, Patricia. 2019. “Motile macrofauna associated with pelagic Sargassum in a Mexican reef lagoon”. Journal of Environmental Management 252:1-10; Robledo, Daniel y Vázquez Delfín, Erika. 2019. Sargazo. “Conociendo al ‘enemigo’”. Revista Avance y Perspectiva; van Tussenbroek, Brigitta; Hernández Arana, Héctor et al. 2007. “Severe impacts of Brown tides caused by Sargassum spp. On near-shore Caribbean seagrass communities”. Marine Pollution Bulletin 122:272-281.
14 Kull, Christian A. y Rangan, Haripriya. 2015. “The political ecology of weeds: a scalar approach to landscape transformations”. En: Bryant, R.L. The International Handbook of Political Ecology, Cheltenham: Edward Elgar, 487-500 pp.
15 Tsing Lowenhaupt, Anna. 2015. The mushroom at the end of the world. On the possibility of life in capitalist ruins. Princeton University Press, EUA. 331 pp.
16 Head, Lesley; Larson, Brendon M.H.; Hobbs, Richard; Atchinson, Jennifer; Gill, Nick, Kull, Cristian y Rangan, Haripriya. 2015. “Living with invasive plants in the Anthropocene: the importance of understanding practice and experience”. Conservation and Society 13(3):311-318; Wang, Mengqiu; Hu, Chuanmin; Barnes, Brian B.; Mitchum, Gary; Lapointe, Brian y Montoya, Joseph P. 2019. “The great Atlantic Sargassum belt”. Science 365:83-87.
17 Sandilands, Catriona. 2013. “Dog stranglers in the park?: National and vegetal politics in Ontario’s Rouge Valley”. Journal of Canadian Studies 47(3):93-122; Pi-Sunyer y Thomas, R. Brooke. 2015. “Tourism and the transformation of daily life along the Riviera Maya of Quintana Roo, Mexico”. The Journal of Latin American and the Caribbean Anthropology 20(1):87-109; Murray, Grant. 2007. “Constructing paradise: the impacts of big tourism in the Mexican Coastal Zone”. Coastal Management 35:339-355
18 Tsing Lowenhaupt, Anna. 2015. The mushroom at the end of the world. On the possibility of life in capitalist ruins. Princeton University Press, EUA. 331 pp.