El regreso de El Niño y sus implicaciones para México

Después de tres años consecutivos de La Niña y los desastres que trajo consigo, como la disminución en la lluvia y las sequías generalizadas en la mayor parte del territorio, parecía que finalmente estábamos vislumbrando la luz. Con suerte, este año sería uno más tranquilo y “normal”. Sin embargo, tal parece que no tendremos un respiro. En esta ocasión, nuestro país, así como el mundo entero, se están viendo profundamente afectados por el fenómeno inverso: El Niño.

El Niño ha comenzado de manera avasalladora, trayendo una increíble ola de calor que ha superado con creces las máximas termales históricas en varios municipios, estados y siendo una de las más prolongadas y extendidas. Nuestro país no ha sido necesariamente el más caliente,1 pero se encuentra dentro de los primeros cinco. Prácticamente todo el territorio nacional está sufriendo por temperaturas máximas extremas. Adicionalmente, ha generado un importante retraso en las lluvias en el oeste del país, que ha incrementado la sequía que ya venía sufriendo la región, sobre todo en Michoacán y en Jalisco. Este fenómeno apenas está comenzando y se pronostica que su duración sea de al menos un año, lo que nos obliga a preguntarnos: ¿qué va a significar para el clima de México?

Ilustración: Raquel Moreno
Ilustración: Raquel Moreno

¿Cómo funciona el fenómeno de El Niño?

Antes de discutir los posibles efectos es importante comprender cómo se presenta y que implica El Niño. Este fenómeno, también conocido como ENSO (El Niño Southern Oscillation) se caracteriza por un calentamiento del Océano Pacífico. Se da de forma natural y cíclica, y tiene como consecuencia una reestructuración del clima global.1 En ese sentido, los océanos y las corrientes marinas representan los mayores transportadores de calor en nuestro planeta; y el océano Pacífico, al ser el más grande, juega un rol central en el clima global. Cuando el Pacífico se calienta, transmite más energía calorífica a la atmósfera, lo que lleva a mayores temperaturas globales. Seguido de ello, también se da un aumento en la evaporación marina, que favorece las lluvias, aunque con una importante redistribución a nivel mundial. Es decir, ciertas zonas reciben muchísima más agua y otras menos de lo normal.

Sabemos que para nuestro planeta significará récords de temperaturas máximas y lluvias masivas o sequías en ciertas regiones, pero ¿qué significará para México? En términos de temperatura seguramente veremos un año muy caliente, posiblemente por todo lo que resta del mismo. Es posible que durante julio sigamos viendo el termómetro nacional por encima de los 30° C y que tengamos un invierno atípicamente caliente. No obstante, lo anterior es sólo la mitad de la historia, también hay que entender qué podría pasar con la lluvia. ¿Al fin veremos un año con precipitaciones normales?

Las lluvias este año

La lluvia esperada para este 2023 es más difícil de pronosticar en este momento. Históricamente El Niño puede tener dos tipos de impactos en la temporada de lluvias, según su intensidad. Para años con Niño leve o moderado, nuestro país suele recibir más lluvia de lo normal; mientras que para años extremos la precipitación nacional se desploma y solemos tener fuertes sequías de verano. Más aún, El Niño suele disminuir la actividad de huracanes en el Océano Atlántico, los cuales representan una importante entrada de agua para el centro y altiplano de México. Hasta el momento, existe un 96 % de probabilidad de que El Niño ocurra durante todo el año; un 80 % de probabilidades de tener un evento moderado y un 40 % de que sea extremo.3 En otras palabras, todavía es muy pronto para saber qué esperar en términos de lluvia. Desde mi perspectiva, tenemos dos escenarios posibles. El primero, es que si el fenómeno continúa en una fase moderada, seguramente veremos lluvias abundantes a nivel nacional. Este escenario no es necesariamente favorable porque puede derivar en importantes inundaciones en zonas de riesgo, como Tabasco. El segundo escenario es que, si cambia a una fase extrema, es muy posible que veamos nuevamente un año seco.

Es altamente probable que experimentemos un clima extremadamente inestable durante el resto del año, lo cual acarreará serias implicaciones para nuestra sociedad. Es muy posible que enfrentemos pérdidas significativas en cultivos, ganado y pesca, lo que resultará en un aumento de precios en estos productos. Se prevé también un incremento en problemas de salud, especialmente relacionados con el calor, así como aumentos en las tarifas eléctricas y un mayor riesgo de incendios forestales, entre otros desafíos. Aunque aún debemos esperar para ver cómo se desarrolla el resto del año, es crucial que como sociedad nos preparemos para afrontar un año complicado.

 

Guillermo N. Murray Tortarolo
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad

Este texto es una colaboración entre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología


1 Los récords de calor siguen siendo las máximas registradas en 1998, también ocasionadas por El Niño.

2 El Servicio Meteorológico Nacional tiene una excelente descripción del mismo y un monitoreo mensual de sus condiciones.

3 Las probabilidades no suman 100 %, porque la probabilidad de un evento de mayor magnitud toma en cuenta la de menor magnitud.

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Publicado en: Hallazgos