A principios del año 2023, se anunció la llegada de un nuevo evento de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), el cual ya comenzó y está rápidamente cambiando las condiciones del Océano Pacífico. Los modelos oceanográficos indican que las condiciones atípicas se mantendrán al menos hasta febrero de 2024. Los primeros efectos de El Niño se observaron en los meses de junio y julio de 2023, cuando el mar alcanzó temperaturas de más de 1°C sobre el promedio normal en zonas costeras de Oaxaca hasta el golfo de California (28-30° promedio durante esos meses). Las proyecciones indican que el aumento de la temperatura será de hasta casi 2°C sobre lo normal, presentándose elevaciones del nivel del mar o mar de fondo, incrementos en la cantidad de lluvia y en la intensidad de tormentas y huracanes, y disminución en la producción de pesquerías clave.

Otros acontecimientos que hemos atestiguado este año incluyen la mortalidad masiva de aves anidantes en zonas bajas de la región norte del golfo de California (causada por la elevación del nivel del mar), la disminución de sardinas y especies que son sus depredadores clave (cabrillas, marlines, peces espada) e inundaciones de comunidades costeras en Baja California Sur por la combinación de mareas altas y el aumento de nivel del mar. Desafortunadamente, habrá que esperar hasta 2024 para poder evaluar correctamente el efecto que este evento océano-atmósfera tendrá en la biodiversidad marina y sobre la sociedad mexicana.

¿Qué es la Oscilación del Sur?

El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno climático complejo que ocurre en las regiones tropicales del Océano Pacífico. Es un evento natural periódico (se presenta aproximadamente cada cuatro años) con diferentes niveles de intensidad que causa cambios en las condiciones de la atmósfera y el océano a lo largo del Pacífico ecuatorial. Las dos fases principales del ENOS son: El Niño y La Niña, con una fase neutral.

En la fase “neutral”, las condiciones de las costas tropicales de América y Asia son muy distintas. Los vientos alisios soplan desde el este y acumulan agua cálida en la costa de países como Filipinas, Indonesia, el sur de Japón y el norte de Australia. Como consecuencia, el nivel del mar es más alto que en América y la temperatura del agua cálida alcanza grandes profundidades, por lo que el mar es relativamente poco productivo. El agua caliente también causa gran evaporación y por ello genera continuas lluvias.

Al mismo tiempo, en el Pacífico americano, los vientos acarrean agua desde la costa hacia el mar abierto y este “vacío” de líquido es llenado por agua profunda que origina los llamados “afloramientos” de aguas frías, los cuales aportan enorme cantidad de nutrientes al plancton y representan la base de la cadena alimenticia; estos organismos microscópicos son el alimento de muchas especies de gran importancia comercial, como las sardinas, anchovetas e inclusive grandes animales como las mantas gigantes o el tiburón ballena. El efecto de los vientos alisios hace que el nivel del mar en la costa americana sea menor que en la de Asia y las lluvias sean más intensas en Asia.

En los años en que se presenta la fase El Niño, el proceso inicia con un debilitamiento de los vientos alisios. Cuando esto ocurre, el agua acumulada en la costa asiática busca su balance y una enorme ola de agua cálida (“onda Kelvin”) se traslada hacia América. Al llegar, causa una elevación de la temperatura del mar, aumenta la humedad en el aire, intensifica las lluvias, eleva el nivel del mar y baja la producción pesquera, ya que muchas especies adaptadas a aguas más frías se mueven a mayores profundidades.

La fase opuesta o fase fría es conocida como La Niña, en donde la temperatura de la superficie del mar en el Océano Pacífico central y oriental son más frías de lo normal, y las lluvias se incrementan en el Pacífico oriental.

Impacto en los ecosistemas marinos del Pacífico Oriental Tropical

El ENOS afecta los patrones climáticos y oceanográficos en la región tropical del Pacífico Oriental y con ello causa profundas alteraciones a los ecosistemas marinos. Este fenómeno se refleja en la disminución de la calidad de vida de las poblaciones que habitan la zona costera y quienes dependen de los servicios ambientales que el mar provee. La mayor evaporación provoca fuertes lluvias e inundaciones en regiones que normalmente son de clima seco, lo que puede resultar en devastadores deslizamientos de lodo y tierra. Por otra parte, la elevación del nivel del mar afecta la infraestructura costera ya que inunda zonas llanas, mientras que la alta temperatura del agua incrementa la frecuencia e intensidad de los ciclones y tormentas, condición que altera la vida de las personas que habitan en toda la costa oeste de México.

Los principales impactos que acarrean las condiciones anómalas que acompañan a los eventos provocados por El Niño se reflejan en las pesquerías de la costa occidental de México. Ello se debe a que las aguas cálidas que están en la superficie interrumpen la salida de aguas frías ricas en nutrientes y provocan una reducción del volumen de la pesca debido, en buena medida, a que las poblaciones de peces se mueven hacia zonas profundas o se alejan de la costa. A esto se le suma que la elevación del nivel del mar afecta las zonas de arribo de las embarcaciones y las instalaciones portuarias, y que las intensas lluvias y huracanes reducen el tiempo que los pescadores pueden permanecer trabajando. El resultado es que en años El Niño, pesquerías tan importantes como la de las sardinas (la más productiva del país en volumen), han sufrido diminuciones dramáticas. Además, tomando la pesca como un todo, en 2015 la captura en los estados de Baja California Sur y Sonora (que representan alrededor de la mitad del volumen extraído en México) disminuyó al 50%, con el consiguiente daño a la economía y el bienestar de las comunidades costeras.

El Niño y sus efectos sobre la biodiversidad de los arrecifes de coral

Una de las más importantes perturbaciones que causa El Niño, que va ligada a las aguas excesivamente cálidas, son los eventos de “blanqueamiento de coral” que han recibido mucha atención en los medios de todo el mundo. Este fenómeno se presenta cuando los corales, debido al estrés provocado por las elevadas temperaturas, expulsan un tipo de algas conocidas como zooxantelas. Estas algas residen en simbiosis en los tejidos de los corales y, como resultado de esta expulsión, los corales experimentan una pérdida de su coloración que suele ser verde o marrón y se “blanquean”. Cuando esta condición se presenta, los corales dejan de recibir el alimento que le proporcionan sus simbiontes; por ello dejan de crecer, se vuelvan más susceptibles a las enfermedades y a los depredadores y, si el blanqueo dura más de ocho semanas, el coral muere.

Huatulco y el evento El Niño. Blanqueamiento de la placa arrecifal en julio de 2023. Color blanco indica coral blanqueado. Color negro indica coral muerto o cubierto de algas filamentosas.

Huatulco y el evento El Niño. Blanqueamiento de la placa arrecifal en julio de 2023. Color blanco indica coral blanqueado. Color negro indica coral muerto o cubierto de algas filamentosas.
Foto: Drone Huatulco

Desafortunadamente, a partir de junio de 2023 se confirmó la ocurrencia de un blanqueamiento muy intenso en la costa de Oaxaca, mientras que durante agosto el blanqueo ha sido confirmado en los estados de Guerrero (muy intenso), Jalisco, Nayarit y Baja California Sur (apenas iniciando). La predicción indica que el blanqueamiento en todos esos estados se hará más intenso y los corales permanecerán afectados al menos hasta octubre. Dicho lo anterior, que el lector saque sus conclusiones sobre la posible salud arrecifal en 2024.

 

Placa arrecifal de Huatulco e inicio de mortalidad coralina. Color blanquecino indica blanqueamiento coralino mientras que las áreas oscuras indican mortalidad coralina. Julio de 2023

Placa arrecifal de Huatulco e inicio de mortalidad coralina. Color blanquecino indica blanqueamiento coralino mientras que las áreas oscuras indican mortalidad coralina. Julio de 2023
Foto: Drone Huatulco

Colaboración y preparación para el futuro

De persistir la mortalidad masiva de corales, es probable que presenciemos un desbalance de toda la red alimenticia arrecifal y fuertes impactos en los servicios ambientales, especialmente sobre las pesquerías y las actividades turísticas. Este posible escenario no ha pasado desapercibido, por lo que manejadores de Áreas Naturales Protegidas, miembros de organizaciones civiles y de la academia, así como representantes de cooperativas y confederaciones pesqueras y del sector turismo, están realizando evaluaciones ecológicas y pesqueras y mantienen conversaciones con el fin de encontrar formas para que la sociedad pueda superar este reto.

La información que se genere a partir del trabajo conjunto de los distintos sectores será esencial para identificar estrategias de manejo y conservación de los recursos marinos del occidente de México, las cuales puedan ser aplicables para mejorar la capacidad adaptativa de las comunidades y permitan estar mejor preparados para enfrentar futuras situaciones similares. Además, es de gran relevancia que la sociedad esté enterada de esta situación para que, maximizando los cuidados de estos ecosistemas, podamos atenuar al menos un poco los efectos que tenga el blanqueamiento de los corales y así ayudar a la sobrevivencia de la diversa vida marina que depende de los arrecifes como refugio y alimento.

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Publicado en: Impactos y deterioro