El 30 de junio del presente año ocurrió el traslado de cuatro cóndores californianos del Zoológico de Chapultepec al Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir (PNSSPM), ubicado en Baja California, para su futura liberación. Lo anterior da pie para reflexionar sobre las amenazas que enfrenta esta majestuosa ave. ¿Por qué nos preocupamos por esta especie? ¿Qué la hace tan especial? El cóndor de california es un ave carroñera que fue llevada al borde de la extinción en los años ochenta, y desde entonces lucha por su regreso a las sierras del norte de nuestro país.
El cóndor de California es una de las especies de aves voladoras más grandes y espectaculares de América del Norte. De punta a punta, sus alas despliegan una imponente envergadura de casi tres metros de largo, el peso de un adulto es de entre siete y diez kilogramos, son capaces de sostener el vuelo a pesar de su gran tamaño. Aunque los cóndores vuelan montando en termales, como lo hacen las águilas y algunas otras especies de aves rapaces, a diferencia de éstas, el cóndor no es un depredador y no utiliza las alturas para acechar y cazar a sus presas. En cambio, este buitre es exclusivamente carroñero, y más bien aprovecha las alturas para localizar animales muertos que identifica con su increíble olfato. Debido a esto, los cóndores brindan importantes servicios ecosistémicos a los masivos montañosos californianos, limpiando los ecosistemas y controlando brotes de enfermedades infecciosas asociadas a los restos de animales en descomposición.1
En 1999 comenzó un importante esfuerzo de conservación y reintroducción del cóndor de California en las sierras del norte del país. Para esto, se estableció una estrecha colaboración binacional entre Estados Unidos y México, y en 2002 se liberaron finalmente los primeros cóndores criados en cautiverio en el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir. 20 años después, el esfuerzo ha sido un éxito: más de 46 cóndores fueron reintroducidos, vigilados y monitoreados dentro del perímetro del parque, y hoy 20 de ellos han establecido nidos y producido una nueva generación de individuos que ha recuperado sus territorios ancestrales.
La recuperación del cóndor: una esperanza para otras aves en peligro
Históricamente el hábitat de los cóndores en México estaba localizado primordialmente en la Sierra de San Pedro Mártir en el estado de Baja California. No obstante, el último reporte conocido de un cóndor en vida silvestre fue observado en julio de 1937, por lo que en 1980, luego de 40 años de ausencia, se concluyó que el cóndor posiblemente se había extinto en las sierras de Baja California.
A partir de esta pérdida, se implementaron programas de reproducción en cautiverio y reintroducción, en conjunto con el Zoológico de Los Ángeles, el Zoológico de San Diego, el San Diego Zoo Wild Animal Park, el Zoológico de Oregón, el World Center for Birds of Prey y, en México, el Zoológico de Chapultepec. En el año de 2002, finalmente se introdujeron los cóndores nacidos en incubadora en el Zoológico de Los Ángeles, criados a mano con un títere, al Parque Nacional Sierra San Pedro Mártir en Ensenada. Desde entonces, el Biólogo Juan Vargas Velasco y Catalina Porras Peña han estado a cargo del Programa de Recuperación del Cóndor de California en Baja California, en colaboración con entidades académicas dedicadas a la conservación tanto en México como en el extranjero. Hoy, 20 años después, las poblaciones de cóndores en Arizona, California y Baja California se han recuperado de forma sostenida, aunque lenta, y se cuenta con 40 cóndores en libertad, 14 de ellos nacidos en vida silvestre.
Cóndor macho adulto reproductor de 16 años de edad, liberado en el 2008 en Punta San Pedro, Parque Nacional Sierra San Pedro Mártir

Si bien los cóndores fueron reintroducidos dentro del área protegida que compone el polígono del parque, muy temprano en la historia del proyecto quedó claro que estos gigantes aéreos son capaces de desplazarse enormes distancias en búsqueda de alimento y de sitios de anidación, frecuentemente más allá de los límites de protección que ofrece el parque. Dicha movilidad es una parte inseparable de la vida de los cóndores en libertad, pero los acerca a sitios en donde enfrentan un creciente número de riesgos.2
Es importante conocer las preferencias en el uso de hábitat de una especie en peligro de extinción, pero el monitoreo tradicional con binoculares en mano de una especie móvil a una escala geográfica tan amplia como la de los cóndores presenta un reto técnico formidable. La herramienta perfecta para este trabajo es, entonces, el aprovechamiento de equipos de radio-telemetría y localizadores satelitales con los que se puede equipar a los animales para averiguar dónde y cómo es que pasan su tiempo. A través de las señales que emiten dichos dispositivos podemos hacer un seguimiento continuo de su actividad y ubicación, sin alterar de manera importante su conducta debido a nuestra presencia. El estudio y conservación del cóndor de California presenta un reto especialmente complejo. Pese a décadas de esfuerzos logísticos, científicos y financieros constantes, el estado de los cóndores en la naturaleza aún es incierto. En vida silvestre, los cóndores enfrentan una compleja variedad de amenazas que han dificultado el establecimiento de poblaciones viables y completamente autosuficientes. En Estados Unidos se han registrado muertes de cóndores por electrocución en líneas de alta tensión, como resultado de caza furtiva, por envenenamiento con plomo, por consumo de basura y por exposición a incendios forestales. Este tipo de riesgos están presentes también en el territorio mexicano y en ambos lados de la frontera parecen estar en aumento. Tan sólo en los últimos dos años, el riesgo de fuego y las áreas incendiadas en los masivos montañosos californianos han alcanzado niveles récord.
En sentido estricto, el objetivo principal de las áreas naturales protegidas a través del mundo es la conservación de flora y fauna amenazadas o en peligro de extinción. Esto no involucra la implementación de programas de monitoreo para dar seguimiento a animales reintroducidos en dichas áreas, tampoco evalúa la importancia de éstas para la potencial recuperación de la especie. Por ello buscamos determinar la importancia del Parque Nacional Sierra San Pedro Mártir para la recuperación del cóndor de California, identificando las posibles amenazas que los cóndores enfrentan en su rango fuera de los límites formales del parque, y analizando los factores biológicos y ambientales que influyen en la presencia o ausencia de los cóndores dentro de esta área natural protegida.
La tecnología como aliado
El Equipo de Recuperación del Cóndor de California en México emplea un ambicioso programa de monitoreo de los cóndores en la Sierra de San Pedro Mártir con equipo de radio-telemetría —que consiste en localizar animales individuales con una antena y receptor— y localizadores satelitales de alta precisión. Parte del programa de manejo reconoce que el alimento es fundamental para la subsistencia de los cóndores en la sierra de San Pedro Mártir, por lo que al mismo tiempo se llevó a cabo un programa de provisión de alimento suplementario para los cóndores dentro del PNSSPM (con borregos muertos en comunidades aledañas) varias veces al mes. Aunque la provisión de alimento suplementario es una acción controversial en los programas ordinarios de conservación, en el caso de los cóndores involucra una ayuda metodológica invaluable para su monitoreo y además reduce el riesgo de envenenamiento con plomo que ocurre cuando las aves carroñeras se alimentan de animales que murieron a causa de municiones de plomo.
Los datos satelitales obtenidos durante 2020 revelaron que los cóndores reintroducidos al PNSSPM pasan más de la mitad de su tiempo dentro de los límites formales del parque. Los cóndores que fueron criados en cautiverio en el Zoológico de Chapultepec son los que permanecen más tiempo dentro del parque y pasan menos tiempo explorando las áreas aledañas, posiblemente porque son los más jóvenes. No encontramos que los cóndores tuvieran preferencia por estar dentro o fuera del polígono del parque si son machos o hembras, aunque sí hay un efecto de estacionalidad. Al inicio de primavera (alrededor de marzo) es cuando los cóndores pasan más tiempo fuera de los límites del parque, mientras que a principios de invierno (alrededor de diciembre) pasan más tiempo dentro del mismo.
Uno de los factores que parecen ser más influyentes para la presencia de los cóndores dentro del parque es la cantidad de alimento que hay disponible, que fue proporcionado por el equipo de Recuperación del Cóndor de California. Como es de esperarse, la presencia de los cóndores fue mayor en los días en los que se proporcionó alimento en el parque.
Resulta interesante saber que, cuando los cóndores pasaban tiempo fuera de los límites del parque, solían permanecer en los acantilados de la Sierra de San Pedro Mártir (Figura 1). Este resultado es muy positivo, dado que indica que los cóndores prefieren zonas remotas y no están visitando activamente zonas urbanizadas en las que aumenta el riesgo de exposición a basureros a cielo abierto, pesticidas en zonas agrícolas o tendidos de cableado de alta tensión.
Figura 1. Mapa que muestra las delegaciones de Baja California con la distribución de los cóndores durante el año 2020.
Los puntos rojos representan zonas visitadas fuera del PNSSPM y los puntos verdes representan la distribución dentro del polígono del parque

La caza es posiblemente la amenaza más grande a la que están expuestos los cóndores en las sierras de Baja California. Pero no de manera directa, sino a causa del envenenamiento que ocasiona consumir animales que han sido cazados utilizando munición de plomo. Hemos descubierto que cuando los cóndores viajan fuera del parque, visitan varias Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMAS) que otorgan permisos de caza para el aprovechamiento de diversas especies locales.
Aunque creemos que por ahora las principales amenazas que enfrentan los cóndores fuera del parque son el envenenamiento por plomo y, potencialmente, los incendios forestales, es importante tener en cuenta que el año en que realizamos estas observaciones fue 2020 —un año que pasará a la historia como el año en que el mundo casi se detuvo, y el año a partir del cual las condiciones de sequía y el riesgo de fuego en las sierras aledañas han roto récords históricos—. Lo primero es importante dado que la actividad humana en los alrededores del parque podría ser habitualmente mayor que lo observado durante el inusual año 2020, significando un mayor riesgo de conflicto entre el humano y el cóndor. Lo segundo porque algunas amenazas, como es el caso de los incendios forestales, podrían estarse haciendo cada vez más frecuentes conforme el clima se vuelve más extremo. Es esencial que los esfuerzos de monitoreo del cóndor de California en las sierras del norte del país acompañen las acciones de conservación y reintroducción hasta lograr una población robusta, resiliente y autosuficiente. El cóndor es una especie de gran importancia en nuestro país ecológica y culturalmente, es fundamental seguir los esfuerzos de rescate y evaluar si estos están funcionando.
María Catalina Porras Peña, Juan Julián Vargas Velasco, Gonzalo de León Girón y Alejandra G. Ramos
Agradecimiento a Luis Zambrano González y Oscar Sánchez Macouzet por leer y editar este artículo.
1 Hill, J. E., Devault, T. L., Beasley, J. C., Rhodes, O. E., y Belant, J. L. ”Effects of vulture exclusion on carrion consumption by facultative scavengers”, 2518 | Ecology and Evolution, 8, 2018, pp. 2518–2526.
2 Ob. cit., Walters, J. R., Derrickson, S. R., Michael Fry, D., Haig, S. M., Marzluff, J. M., y Wunderle, J. M., 2010.