En tiempos convulsos de guerra, de pandemia, de impactos ambientales atribuibles a las actividades humanas que tienen el potencial de recrudecer las desigualdades en distintas geografías, es urgente cuestionar el futuro que estamos construyendo. Ante esta situación, la generación de conocimiento es primordial. En ese sentido, los escenarios han sido herramientas de gran utilidad que surgen a partir de la inquietud de preguntarse: ¿qué pasaría si…? Este artículo muestra el contexto en el que surgen los escenarios, la manera en la que han sido utilizados como instrumentos estratégicos para anticipar ataques bélicos, hasta volverse clave en la planeación pública, en la economía y en el estudio del cambio climático y de sus posibles consecuencias. Además, este trabajo ofrece una mirada a los cambios en el clima que México podría experimentar en este siglo.

El origen de los escenarios, del espacio lúdico al bélico
La palabra escenario se refiere al lugar en el que ocurre un concierto, una obra de teatro o la puesta en escena de alguna película. Los escenarios tienen su origen en el teatro al aire libre italiano del siglo XVI. En 1948 el término dejó el espacio lúdico para situarse en el contexto de la Guerra Fría. Las tensiones entre los bloques imperialistas favorecían cualquier ejercicio anticipatorio que pudiera visualizar lo que en el futuro podría pasar. En la década de los años sesenta, el término escenario se instauraba en el argot militar. Herman Kahn, miembro de la organización RAND (acrónimo que refiere al Research and Development Corporation), publicó un compendio de escenarios estratégicos ante una posible guerra nuclear. Inspirado en la capacidad de construir narrativas, conformó un grupo de trabajo en el que participaron estrategas militares, escritores y guionistas de Hollywood que resultó en la fundación del Instituto Hudson, enfocado a la generación de escenarios para la planeación de políticas. Estos escenarios desarrollaron y combinaron teoría de juegos y de sistemas, estrategias de guerra nuclear y múltiples historias acerca del futuro.
Con la creación de los escenarios de Kahn se abrieron posibilidades de explorar riesgos que no sólo estuvieran asociados con catástrofes nucleares. Pierre Wack, empresario de Shell, utilizó estas herramientas lógicas para analizar el mercado petrolero y sus posibles consecuencias. Con ello, Shell convirtió el uso de los escenarios en un mecanismo de planeación ampliamente difundido en la comunidad empresarial de diversos sectores. El uso de estos instrumentos continuó extendiéndose en otros ámbitos. En 1972, el Club de Roma financió un estudio desarrollado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts para analizar los “Límites del crecimiento”, un análisis cuantitativo de largo plazo que incorporó el aumento poblacional, la industrialización y el uso de recursos en un modelo computacional. Los resultados concluían que el crecimiento poblacional y los patrones de consumo llevarían a rebasar límites planetarios, resultando en un colapso. Además, sostenía que la tecnología no sería suficiente para solucionar los problemas ocasionados por la crisis ambiental.
Actualmente, los escenarios, y no exclusivamente los del clima, han tenido diferentes usos en la política pública. Un ejemplo reciente, son los escenarios que se elaboran en el contexto de la invasión de Rusia a Ucrania, Europa, Estados Unidos, las Naciones Unidas y sus organismos especializados, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), los impactos de la guerra en la cuestión energética, la producción y distribución agrícola y el alza de precios dependiendo de la duración y desenlaces.
¿Cuáles son los escenarios del cambio climático y qué nos dicen para este siglo?
En 1977 los escenarios comenzaron a tener un lugar en el estudio del clima, cuando Hermann Flohn, un meteorólogo alemán, publicó el primer artículo científico con el término escenario para describir los posibles cambios futuros del clima. Desde entonces, la construcción de escenarios ha sido una parte sustancial en la tarea de imaginar cómo sería el comportamiento del clima en el futuro si se cumplieran una serie de supuestos.
Los escenarios de cambio climático son herramientas heurísticas para entender las posibles respuestas de uno o varios sistemas ante alteraciones en la evolución de un conjunto de factores determinantes. También se han definido a los escenarios climáticos como representaciones plausibles sobre el clima futuro que han sido construidos para investigar los posibles impactos de esas nuevas condiciones. A diferencia de un pronóstico, los escenarios no tratan de estimar la evolución real de un sistema en el futuro, sino de proveer una descripción de un futuro verosímil basada en un conjunto consistente y coherente de supuestos sobre las fuerzas determinantes del sistema climático y de sus principales interacciones. Así, estos instrumentos no se utilizan para predecir el futuro sino para entender mejor las consecuencias de diversos futuros posibles y sus incertidumbres, para diseñar y discutir diferentes decisiones u opciones ante múltiples vías al futuro y sus características.
La construcción de los escenarios empieza por imaginar posibles desarrollos del planeta durante periodos largos de tiempo, por ejemplo, los próximos cien años. Para ello, se plantean diferentes narrativas sobre el desarrollo de los conductores del cambio, como el crecimiento poblacional, el económico, la política, la tecnología y las sociedades futuras en su conjunto. Los escenarios poseen narrativas cualitativas y proyecciones cuantitativas. Por ejemplo, una sociedad con alto grado de desigualdad en donde hay altas tasas de analfabetismo y pobreza pueden ir acompañadas de proyecciones demográficas en las cuales hay tasas de fecundidad y de migración altas. Cada variable de cambio es cuantificada en modelos que evalúan las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos de éstas en el sistema climático. Los escenarios además sirven para evaluar respuestas de adaptación y mitigación para reducir los impactos negativos y aprovechar posibles oportunidades ante las nuevas condiciones climáticas.
De acuerdo con las simulaciones de la última generación de modelos físicos del clima, si seguimos una trayectoria de inacción en mitigación internacional, para finales de este siglo el planeta podría alcanzar una temperatura promedio superior a 4 ºC en comparación con aquella del período preindustrial. Sin embargo, bajo esta misma trayectoria de emisiones, distintas regiones podrían rebasar umbrales de riesgo en diferentes momentos debido a que los cambios son heterogéneos. Con el fin de informar efectivamente los posibles impactos del cambio climático se han desarrollado los mapas de fechas de excedencia que están basados en escenarios climáticos probabilísticos regionales. La Figura 1 muestra un ejemplo de estos mapas para distintos umbrales de aumento en las temperaturas a nivel local, producidos con el modelo de acceso libre AIRCC-Clim, desarrollado en colaboración entre la UNAM y la Universidad Libre de Ámsterdam.
Como se recoge en el Acuerdo de París, un umbral crítico para diversos sistemas naturales y humanos se alcanza con un incremento de 2 ºC sobre el promedio preindustrial y la literatura sugiere que rebasar los 4 ºC tendría consecuencias de enorme gravedad. En estas líneas se da una idea de lo que estos cambios pueden implicar. Se espera que para finales de la década del 2030 el planeta rebase dicho umbral, mientras que para gran parte de los continentes excede este calentamiento en la presente década. De acuerdo con las proyecciones sobre los impactos en ecosistemas y biodiversidad asociados a distintos niveles de calentamiento global y regional, se espera que, por ejemplo, durante el período del 2020 al 2040 alrededor del 2 al 8 % de las aves, del 1 al 11 % de las mariposas y del 2 al 18% de los mamíferos en México estén destinados a la extinción por cambio climático. Esto también incluye la extinción del 38 al 45 % de las plantas en el Cerrado de Brasil. Un aumento del 2 ºC en la temperatura superficial del mar está asociada con la extinción de los corales marinos y se espera que este umbral se rebase durante la década del 2030 en las regiones geográficas donde están ubicados (Figura 1a). En términos económicos, esta trayectoria de emisiones podría tener enormes costos económicos para México y el mundo, con una contribución importante proveniente de las grandes ciudades. Se ha estimado que, en el caso de México y bajo este escenario de inacción, en tan solo 20 años estaremos enfrentando temperaturas promedio extremas.
Se considera que una gran parte de los ecosistemas difícilmente podrían adaptarse a aumentos superiores a 4 ºC en las temperaturas regionales. Aunque rebasar este umbral en la temperatura global se espera para mediados de la década de 2080, muchas regiones del planeta tendrán calentamientos iguales o superiores más pronto. La Figura 1b muestra que para regiones de Norte América (incluyendo el norte de México), Eurasia, el norte y sur de África y algunas partes de América del Sur este valor en el incremento de temperatura a nivel local será rebasado en el 2050 y para la mayor parte del resto de los continentes esto ocurriría una década después.
Figura 1 a y b

Fechas de excedencia para umbrales de riesgo en el cambio en las temperaturas anuales obtenidas con el modelo ARCC-Clim bajo un escenario de altas emisiones (RCP8.5). Los colores denotan las fechas estimadas para rebasar el umbral de 2 ºC (panel a) y 4 ºC (panel b) de aumento con respecto al período preindustrial.
Los escenarios han permitido construir alternativas de futuros posibles motivados desde el espacio de lo lúdico, la ficción y más recientemente desde la ciencia. Han sido herramientas clave en el planteamiento de estrategias bélicas, en la proyección de mercados, en la planeación política y en las proyecciones de futuros climáticos. Los escenarios no son predicciones sobre lo que pasará en el futuro. Son instrumentos heurísticos que permiten plantear posibles rutas hacia el futuro que combinan métodos cuantitativos y narrativas consistentes y rigurosas sobre las sociedades, el desarrollo y sus impactos en el clima. La construcción de los escenarios de cambio climático invita a reflexionar acerca de los elementos que forman parte de las interacciones entre las actividades humanas y el sistema climático, que dan forma a distintos desarrollos posibles del mundo y sus impactos en el clima.
Teresa de León Escobedo
Posgrado de Geografía, UNAM
Alma Mendoza Ponce
Posgrado de Geografía, UNAM;.Programa de Investigación en Cambio Climático, UNAM
Francisco Estrada Porrúa
Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, UNAM. Programa de Investigación en Cambio Climático, UNAM