México ha perdido el 62 % de sus humedales costeros.1 Estos ecosistemas, indispensables para la vida, han desaparecido por completo o sufrido importante deterioro. Su ausencia pone en riesgo la posibilidad de tener ciudades costeras sustentables y deteriora la calidad de vida de sus habitantes. Pese a que conocemos algunas de las consecuencias negativas de la pérdida de los humedales —y pese a que es muy posible que existan consecuencias que no conocemos—, los tomadores de decisiones se niegan a tomar cartas en el asunto. Tomando como ejemplo al estado de Colima, en este artículo demuestro que el deterioro ambiental de los socioecosistemas costeros es un peligro. Además de proveer servicios ecosistémicos de gran valor, los humedales que hoy en día están en riesgo son barreras naturales contra fenómenos como los huracanes, los cuales podrán ser más grandes y más frecuentes debido a las consecuencias del cambio climático.
Un ejemplo en el océano Pacífico central mexicano
En el estado de Colima, situado en la parte central del Pacífico mexicano, se encuentra la ciudad y puerto de Manzanillo. Pese a que no se trata de la capital del estado, Manzanillo es la ciudad más importante de Colima porque es el principal punto de entrada para las mercancías del comercio internacional en las zonas centro y Bajío del país. Por lo tanto, Manzanillo es la principal entrada de contenedores de carga, recibiendo el 68 % del flujo de estos en la región del Pacifico y el 46 % del mismo en todo el país.2 Debido a esto, su población ha crecido considerablemente en los últimos años: según el INEGI en 2010 la población de Manzanillo era de 131 420 personas, pero para 2020 había llegado a los 191 030 habitantes, convirtiéndose así en la ciudad con mayor crecimiento demográfico de Colima.3

Panorámica de la entrada al Puerto y la Bahía de Manzanillo, Colima.
Fotografía del autor.
Como otros asentamientos urbanos, Manzanillo ha crecido alrededor de lagunas costeras: el puerto fue desarrollado en un cuerpo costero que en la actualidad se comunica en su parte interna con la Laguna del Valle de las Garzas. Al oeste, la ciudad limita con la laguna de Juluapan y al este con la Laguna de Cuyutlán. Debido a su topografía, la ciudad es atravesada por tres arroyos principales: Miramar, Santiago y Salagua. Juntos, estos arroyos conforman el drenaje natural de la cuenca de Punta de Agua. Además de la actividad comercial portuaria, la economía de la ciudad depende del turismo y de la minería, el producto de la cual es transportado y comercializado a través del puerto.4

Desarrollo turístico hotelero en la Bahía de Manzanillo, Colima.
Fotografía del autor.
A partir del año 2000, Manzanillo experimentó un crecimiento económico sostenido. Desde entonces, la ciudad ha tratado de mantener un equilibrio entre los usos de suelo del comercio portuario y aquellos de los servicios turísticos, la actividad minera y la creciente mancha urbana. Pese a que se han hecho esfuerzos por mantener un desarrollo urbano equilibrado, no se han respetado los usos de suelo establecidos en los instrumentos.
Los efectos de este crecimiento desordenado son evidentes en una cuenca alta cuyos principales arroyos han sido deforestados. Entre las consecuencias del desarrollo se cuentan la pérdida de la cobertura vegetal en la planicie costera y en los cuerpos lagunares, la alteración de las dunas costeras, la modificación e invasión de las cuencas de drenaje de los principales arroyos y un manejo ineficiente de las aguas residuales. Estas aguas son tratadas parcialmente en la única planta de tratamiento de la ciudad —PTAR Salagua— y son descargadas directamente en la laguna del Valle de las Garzas; todo esto sin considerar que a esta laguna le llega agua residual clandestina, lo que altera la calidad de sus aguas.5

Comunicación entre laguna del Valle de las Garzas y Puerto de Manzanillo con espumas provenientes de la planta de tratamiento de la ciudad.
Fotografía del autor
Efectos socioecosistémicos
Por su posición geográfica, el municipio de Manzanillo está expuesto directamente a fenómenos hidrometeorológicos tales como tormentas, huracanes e inundaciones, pero también a terremotos y tsunamis por su cercanía a la zona de subducción y desplazamiento de varias placas tectónicas y zonas de fractura.6 Además, la zona del Pacífico central mexicano es una de las regiones más vulnerables a los embates del cambio climático; se prevé que los cambios en la circulación oceánica la harán más susceptible los fenómenos hidrometeorológicos y al incremento del nivel medio del mar.7
El caso de Manzanillo se repite en diversas ciudades costeras mexicanas que han perdido y alterado la flora y la fauna de distintos sistemas costeros, lo que ha causado un daño irreparable a la protección natural que brindan las dunas, las lagunas costeras y las laderas y cuencas altas, así como los cauces de arroyos. Se repite una vez más en nuestro país un modelo de desarrollo desordenado que sólo es posible porque se incumplen las medidas previstas por los mecanismos de planeación. Todo esto nos hace más vulnerables ante distintos peligros naturales y antropogénicos, pues incrementa el riesgo de un desastre cuando una tormenta tropical o un huracán impacten directamente la ciudad.
La zona costera está expuesta a fenómenos hidrometeorológicos que en el futuro inmediato se verán potenciados por los efectos inevitables del cambio climático. Cuando sucedan, estos fenómenos pondrán en riesgo no sólo a muchas vidas humanas, sino también a la infraestructura que soporta a uno de los principales motores económicos del país.
Aramis Olivos Ortiz
Centro Universitario de Investigaciones Oceanológicas. Universidad de Colima.
Este texto es una colaboración esntre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología.
1 Boletín UNAM. “México ha perdido el 62 por ciento de sus humedales”. DGC S-070. 2019.
2 Gobierno de México, 2020. “Ubicación y Zona de Influencia”. API Manzanillo.
4 Orozco Valdez E. J. 2017. “Dinamísmo económico del estado de Colima. De economía y algo más Volume 3”. Coordinación General de Extensión. Universidad de Colima.
5 Olivos-Ortiz A.; Sosa-Avalos R.; Torres-Orozco E.; Silva-Iñiguez L., Galicia-Pérez M. A.; Gaviño-Rodríguez J. H. 2008. Influencia de las descargas de agua continental en la concentración de nutrientes (N, P y Si) en las Bahías de Santiago y Manzanillo, Colima. Iridia: (6):47-57
6 Centro Nacional de Prevención de Desastres. 2012. “Actualización del Atlas de Riesgos Naturales del municipio de Manzanillo, Colima”.
7 Semarnat. Programa Especial de Cambio Climático 2014 – 2018 (PECC). México. 2014.
Buena información. Ejemplo de un solo lugar con todas sus afectaciones. Lo que indica que la situación es más complicada y grave en las grandes ciudades.