¿Cuánto pesa la actividad humana en el planeta?

En los albores de la existencia, nuestros ancestros cazadores y recolectores seguramente observaban el tamaño de las manadas para decidir cómo dirigir mejor sus estrategias de caza. La observación y la capacidad de calcular mentalmente eran herramientas privilegiadas. Después, con el surgimiento de la agricultura, quizá se desarrollaron otras habilidades, por ejemplo, para estimar cuánto alimento produciría una parcela. Esta habilidad les permitía anticipar cosechas y cuánto almacenar para contar con las provisiones que les ayudarían a enfrentar los desafíos de tiempos adversos. Ahora, el Antropoceno trae nuevos retos que nos dan una oportunidad de explorar una dimensión vital para entender nuestro entorno y tener una idea de nuestro impacto en el planeta: la biomasa. El ecólogo Richard A. Houghton define la biomasa como la “Materia total de organismos vivos, incluidas plantas, animales y microorganismos” en un ecosistema y también como la “Materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado”.1

En distintas áreas de la biología se calcula la biomasa para saber, por ejemplo, cuánto ha crecido una planta, o cuánta materia aportan ciertos organismos a un ecosistema completo. A una escala planetaria, calcular la biomasa es útil para estimar cómo funcionan los ciclos de elementos químicos que circulan entre la corteza terrestre y lo que hay en la superficie. Algunos de los elementos que circulan en estos ciclos, denominados técnicamente ciclos biogeoquímicos, son el carbono, nitrógeno y fósforo. El agua es una sustancia que circula en un ciclo biogeoquímico. Casi con seguridad todas y todos estamos familiarizados con el ciclo del agua porque se incluye en la educación escolar.

Un ejemplo de este tipo de estimaciones biológicas lo hizo un grupo de científicos del Instituto Científico Weizmann de Israel en 2018.2 Este equipo estudió la biomasa a escala planetaria porque tenían interés en saber cuánto carbono se queda retenido en los tejidos de plantas y animales o en microorganismos como bacterias y arqueas. El estudio, encabezado por Yinon M. Bar-On y Ron Milo, también sirve para tener un punto de referencia sobre cómo el ser humano va impactando a nuestro planeta. En esa investigación los científicos querían conocer cuantitativamente, sin distinguir especies o tipos de organismos en particular, la cantidad en peso, masa o, técnicamente biomasa, de los seres vivos en todo el mundo. Los resultados de Bar-On, Milo y sus colegas muestran que las plantas son las de mayor biomasa en nuestro planeta, le siguen las bacterias, hongos, otros microorganismos y luego están los animales, incluyendo desde insectos a vertebrados como nosotros.3

Ilustración: Kathia Recio

La biodiversidad en biomasa y otros datos

Los resultados del equipo de Milo no son de sorprender, es decir, sí es obvio que las plantas representan la mayor biomasa, pero al analizar sus resultados estos autores mencionan que la proporción de plantas que cultivamos para alimentarnos los humanos es mucho mayor en comparación con cualquier planta que vive de forma silvestre en los ecosistemas del mundo.4 Dentro de los animales, la mayor cantidad de biomasa se la llevan los artrópodos, marinos y terrestres, es decir los insectos, arañas, camarones y langostas, entre otros. Esto tampoco es ninguna novedad teniendo en cuenta que este grupo de animales es el más diverso y abundante. Sin embargo, uno de sus hallazgos más sorprendentes es que, en el siguiente puesto se encuentran los animales considerados ganado y le siguen los humanos.5 Bar-On, Phillips y Milo explican que la biomasa de ganado (particularmente vacuno y porcino), así como aves de corral y humanos, sobrepasa por mucho la biomasa de aves y mamíferos silvestres. Los datos que proporcionan son asombrosos, si se considera que el ser humano ha estado muy poco tiempo sobre la superficie terrestre y la domesticación del ganado también es muy reciente (alrededor de 10 000 años). El creciente desarrollo urbano y la población humana, informan, son la principal causa de extinción de animales silvestres desde el pleistoceno.

Biomasa de mamíferos

Con este antecedente, el grupo del Instituto Weizmann, encabezado esta vez por Lior Greenspoon, publicó en 2023 un artículo en los Proceedings de la Academia de Ciencias Estadunidense (PNAS). En esta ocasión, sólo analizan la biomasa de mamíferos silvestres de todo el mundo y sus resultados muestran que tan sólo diez especies representan el 40 % de la biomasa de todos los mamíferos terrestres de nuestro planeta. La mayoría de estas especies están asociadas a actividades humanas, un ejemplo es el venado cola blanca en Estados Unidos. Dicen que en ese país las poblaciones de venados se han recuperado casi a los niveles previos a la llegada de los europeos, y parte de la razón es que depredadores como el lobo gris estuvieron al borde de la extinción.6

Pero para poner en perspectiva sus datos, el equipo de Greenspoon compara la cantidad en peso de mamíferos silvestres con la cantidad de mamíferos domesticados. Los datos son desconcertantes. De acuerdo con sus cálculos hay alrededor de 22 millones de toneladas de mamíferos terrestres y 39 millones de toneladas de mamíferos marinos, pero de humanos y ganado hay alrededor de 400 millones de toneladas de cada uno. También en términos de biomasa, la cantidad de perros es similar a la de todos los mamíferos silvestres terrestres del mundo.7

Masa antropogénica

Pero nuestro impacto no se queda en el peso biológico que representa la humanidad y nuestros animales domésticos. En un estudio previo, de 2020, el equipo de Milo y Bar-On nos recuerda que cualquiera de las actividades humanas impactan a nuestro planeta y van desde la agricultura hasta todo lo que se manufactura en fábricas, las construcciones y cualquier infraestructura. Todas ellas también se pueden representar en masa o peso. Ellos definen un nuevo término: masa antropogénica, que incluye a todos los objetos sólidos inanimados que hacen y han hecho los humanos y que se siguen utilizando. Esta masa antropogénica ahora excede la masa de todos los seres vivos y sigue creciendo. Estos investigadores estiman que la masa antropogénica ha crecido a un ritmo alarmante, pues equivaldría a que cada persona en el mundo ha producido más de su peso corporal en masa antropogénica cada semana durante, por lo menos, los últimos cinco años. Recordemos que la definición de masa antropogénica que ellos usan incluye únicamente a los objetos que se siguen utilizando, por lo que la basura y desechos no entran en este cálculo. Cuando hablan de basura (anthropogenic mass waste), estiman que el plástico se lleva el primer lugar en masa. Aún más, cuando lo ponen en perspectiva con la masa de todos los animales terrestres y marinos combinados, el plástico se lleva la delantera por mucho.8

Como mencionamos antes, para las y los investigadores del Instituto Weizmann el reto de medir en masa o peso lo que representan los seres vivos de nuestro planeta ayuda a entender mejor cómo funciona la Tierra. Pero en un comunicado del Instituto Weizmann publicado en febrero de 2023,9 Milo resalta que cuando se habla de especies, la perspectiva parece ocultar los cambios que surgen con nuestras actividades, pero al medirlo en “biomasa” y compararlo con el componente humano, es indudable que el Homo sapiens tiene un gran impacto en el planeta. Otra perspectiva cuantitativa del impacto de las actividades humanas que vale la pena mencionar, y del que nosotras hablamos en un artículo previo aquí en nexos, es la investigación publicada en 2021 en la revista Frontiers in Forests and Global Change. En este trabajo, quince expertos y expertas del mundo, entre los que está la Dra. Ella Vázquez del Instituto de Ecología y su estudiante de posgrado, concluyeron que menos del 3 % de nuestro planeta está intacto. Para este grupo, intacto quiere decir que el hábitat no ha sido transformado por la actividad humana y que el ensamble de especies se encuentra en su estado original y completo, junto con todas las funciones ecológicas que contribuyen al funcionamiento del ecosistema.10

Las crudas estimaciones anteriores pueden dejar helado a cualquiera ¿hasta dónde y hasta cuándo nuestra especie va a seguir transformando nuestro planeta? Las cifras que nos muestra la investigación del Instituto Weizmann no dejan lugar a duda que, como especie, el ser humano dejará una huella que quedará plasmada en la historia de nuestro planeta que muchos han nombrado Antropoceno, el legado que dejaremos a futuras generaciones. La investigación del equipo de Ron Milo es una oportunidad para, como sociedad, reflexionar y buscar encauzar nuestras actividades de una manera más armónica y sustentable con el ambiente. ¿Se te ocurren maneras de disminuir tu propia masa antropogénica?

 

Clementina Equihua Zamora y M. Jimena García Burgos


1 Houghton, R.A., “Biomass”, Encyclopedia of Ecology, 2008, pp.448-453

2 Bar-On, Y. M., R. Phillips y R. Milo, R., “The biomass distribution on Earth”, Proceedings of the National Academy of Sciences, 115, 2018, pp. 6506-6511.

3Ibíd.

4 Wickens, G. E., “Human Food and Food Additives”, Economic Botany: Principles and Practices, 2001 pp 151-207

5 Greenspoon, L., E. Krieger y coautores, “The global biomass of wild mammals”, Proceedings of the National Academy of Sciences, 120, 2023.

6 Ibíd.

7 Zhang, Z. Q. (2013). Animal biodiversity: An outline of higher-level classification and survey of taxonomic richness. Zootaxa 3703:1-82. doi: 10.11646/zootaxa.3703.1.1.

8 Elhacham, E., Ben-Uri, L., Grozovski, J., Bar-On, Y. M., y Milo, R.,. “Global human-made mass exceeds all living biomass”, Nature, 588, 2020, pp. 442-444.

9 Staff., “The Weight of Responsibility: Biomass of livestock dwarfs that of wild mammals”, Weizmann Wonder Wander, 2023

10 Plumptre, A. J., Baisero, D., Belote, R. T., Vázquez-Domínguez, y 11 autores más. (2021). Where might we find ecologically intact communities? Frontiers in Forests and Global Change, 4, 26.

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Publicado en: Impactos y deterioro