La calidad del agua en la Cuenca Alta del Atoyac (CAA) ha sido devastada por las aguas residuales industriales y municipales, así como por los desechos que los habitantes locales echan a los ríos, que pasan por poco o ningún tratamiento. Esto pone en riesgo los beneficios que la naturaleza provee a las personas y afecta la salud, la producción de bienes y el valor de las propiedades cercanas a los cuerpos de agua contaminados. La contaminación del río Atoyac y de la cuenca alta en los estados de Tlaxcala y Puebla, es un tema de interés público. Esta zona se ha declarado en estado de Emergencia Ambiental, debido al alto grado de contaminación de los cuerpos de agua superficiales. Se ha escrito mucho sobre el río, su contaminación, las causas y consecuencias, políticas a seguir, pero pocos estudios han estimado los costos que esa contaminación implica, en qué sectores y en qué tramos del río. En esta colaboración presentamos los hallazgos más relevantes de una investigación que tuvo como objetivo hacer una revisión sistemática de los estudios de valoración económica de la contaminación en la CAA, con la intención de recopilar esta información y proponer qué estudios nos faltan por hacer y cómo estos datos nos pueden servir para mejorar el manejo de los ríos y cuerpos de agua de la región.

Ilustración: Kathia Recio
Los hallazgos
La Cuenca Alta del Atoyac se localiza al oriente del centro del país. Comprende los territorios de Puebla y Tlaxcala y en ella se encuentran tres de los volcanes más importantes de México: el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, y la Malinche (ver Fig. 1). En esta cuenca habitan 4.2 millones de personas de acuerdo al censo de población y vivienda realizado por el por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2020, las cuales esencialmente se dedican a la agricultura, al comercio tanto de menudeo como de mayoreo, servicios y a la producción industrial de textiles, autopartes, productos médicos y alimentos.
Figura 1. Mapa con la ubicación del área de estudio

Fuente: Modificado de Ibarrarán y cols. 2021
Como primer paso en nuestra investigación, hicimos una revisión sistemática de 358 estudios sobre la cuenca del Atoyac. De dicha revisión obtuvimos los temas más frecuentemente estudiados (ver Fig. 2). Como se observa, la palabra “valoración” es de las más pequeñas, indicando que se encontraron pocos estudios sobre este tema. Posteriormente, buscamos los estudios sobre daños causados por la contaminación de la cuenca y con ellos tratamos de integrar esos valores en el tiempo, en el espacio y para los distintos sectores de manera que se pudiera tener un rango del costo de la contaminación. Esto permitiría tener un primer elemento para la formulación de políticas públicas, comparando los costos de la contaminación con los posibles beneficios de tener limpios los cuerpos de agua de la cuenca. De los 358 estudios revisados, solamente diez estaban relacionados con evaluaciones del costo de contaminación del agua en la CAA. Estos estiman el costo de la contaminación a través de diferentes métodos de valoración (por ejemplo, costos evitados, precios hedónicos, valoración contingente) y en diferentes años. Esto último hace casi imposible la comparación de los estudios, además de que tienen una antigüedad de más de una década.
Figura 2. Nube de palabras de los temas estudiados en la CAA. Las palabras de mayor tamaño significan temas con mayor número de estudios

Fuente: Modificado de Ibarrarán y cols. 2021
Los costos reportados van desde menos de un millón hasta más de dieciséis millones de dólares al año, dependiendo del sector. La agricultura y el turismo son los sectores que sufren los mayores daños, es decir, los costos más altos (Fig. 3). La industria es el sector con los costos inducidos más altos, es decir, el control de la contaminación ha implicado mayores costos de producción para las industrias. Asimismo, ha causado mermas en la producción pesquera y reducción en los precios de venta de productos agrícolas porque son penalizados por proceder de zonas cuyo riego es con agua altamente contaminada. También, ha provocado daños a la salud, los cuales se ven reflejados en altos porcentajes de enfermedades no transmisibles en la población, como leucemias y deficiencias renales. Esto lo ha documentado el Centro Fray Julián Garcés de Derechos Humanos, y se ha llevado a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que ha emitido una recomendación de reparación del daño ambiental y afectaciones a la salud de la población que aún no se ha cumplido. A pesar de que esta información se ha difundido por diversos medios, no ha habido cambios en la situación ambiental y las personas siguen expuestas a la contaminación, ya que es costosa su reubicación.
Figura 3. Costos anuales de la contaminación del agua por sectores socioambientales en la CAA, los valores están en dólares al año 2020

Fuente: Modificado de Ibarrarán y cols. 2021
Conclusiones
La contaminación de la Cuenca del Alto Atoyac tiene serios costos para los distintos sectores sociales y económicos. Si bien, es cierto que se ha estudiado mucho el problema de la contaminación en el Atoyac y sus alrededores, esta información no ha sido utilizada para elaborar un plan a largo plazo de restauración ambiental por los diferentes actores sociales de la cuenca. En todo caso, ha quedado en manos de autoridades, a veces con buenas intenciones, que carecen de una perspectiva a largo plazo y de un plan de acción con un presupuesto asignado para la recuperación de la cuenca. Es importante destacar que aún cuando aquí nos referimos solamente a la Cuenca del Alto Atoyac, en México existen al menos cincuenta zonas de emergencia ambiental que urge atender a partir de información científica. El costo de no tener estudios actualizados y comparables sobre el costo de la contaminación es grave, ya que sin información pertinente las propuestas de políticas públicas e incidencia serán pobres.
María Eugenia Ibarrarán, Romeo A. Saldaña-Vázquez y Tamara García Pérez
Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga S.J., Universidad Iberoamericana Puebla
Este texto es una colaboración entre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología