¿Sabías que diariamente mueren más de 1 millón de animales atropellados en carreteras? 1 Esta alarmante cifra, basada en datos exclusivos de Estados Unidos, apenas refleja la superficie de un problema que se extiende por todo el planeta. Aves, mamíferos, reptiles y anfibios mueren diariamente en todos los continentes, sobre todo en áreas con extensas redes viales y abundante fauna. Aunque no tenemos una estimación precisa de la mortalidad global, lo que sí sabemos es que estos atropellamientos vehiculares representan una seria amenaza para la conservación de nuestra biodiversidad.

A medida que la población humana crece, los sistemas de transporte se expanden proporcionalmente. Se proyecta que para el año 2050, los 36 millones de kilómetros cuadrados de carreteras actuales en el mundo aumentarán a 61 millones, muchos de ellos atravesando los últimos hábitats intactos. Este fenómeno, que el ecólogo William Laurance ha denominado un “tsunami de infraestructura”,2 incluye no sólo un aumento en las carreteras, sino también en las líneas ferroviarias, transformando paisajes naturales en parches fragmentados que comprometen el equilibrio y funcionamiento de los ecosistemas. La fragmentación de estos hábitats limita la movilidad de los animales y dificulta su acceso a recursos esenciales como alimento, agua, refugio y parejas.
La fauna silvestre y la urbe que crece
“No es el más fuerte de la especie el que sobrevive, ni el más inteligente, sino el que mejor responde al cambio”.
—Charles Darwin
La frase de Darwin resalta la importancia de la adaptación, pero no todas las especies pueden evolucionar con la rapidez necesaria para enfrentar los cambios impuestos por las actividades humanas. Un ejemplo extraordinario de adaptación es el de las golondrinas risqueras, que construyen sus nidos en puentes y alcantarillas cercanas al tráfico, exponiéndose a un alto riesgo de atropellamiento. Charles Brown descubrió que, en el suroeste de Nebraska, la mortalidad de estas aves por colisiones con vehículos ha disminuido con el tiempo.3 Brown vinculó este fenómeno con la selección natural: observó que las golondrinas en esta zona tienen actualmente alas más cortas, que mejoran su maniobrabilidad y les permiten esquivar vehículos con mayor eficacia. Este cambio, ocurrido en apenas unas décadas, demuestra cómo la presión selectiva del tráfico puede moldear a una población en un período sorprendentemente breve.
Sin embargo, no todas las especies pueden tener adaptaciones similares. Algunos grupos de elefantes en África, por ejemplo, han encontrado formas de aprovechar las carreteras utilizando su inteligencia. En ciertas regiones donde las carreteras atraviesan su hábitat, estos elefantes han aprendido a detener vehículos que transportan productos agrícolas y, con sus trompas, roban algunos de sus alimentos favoritos. Estos dos ejemplos ilustran formas contrastantes de enfrentar los desafíos de las carreteras: mientras las poblaciones de golondrinas han desarrollado cambios físicos para sobrevivir, los elefantes han aprendido a obtener beneficios de ellas. Sin embargo, estos ejemplos son la excepción ya que la mayoría de las especies carecen del tiempo o las capacidades necesarias para adaptarse a los rápidos cambios provocados por el ser humano.
Ante este panorama, las medidas de mitigación han surgido como una solución crucial para reducir la mortalidad de la fauna en las carreteras. Un ejemplo destacado es el caso del puma conocido como P-22 en Los Ángeles. Este felino se hizo famoso gracias a una icónica fotografía tomada en 2013 por Steve Winter para National Geographic, donde aparece caminando frente al letrero de Hollywood iluminado durante la noche. P-22 habitaba en el Parque Griffith, aislado por las autopistas 405 y 101, lo que limitaba su acceso a otras áreas y posibles parejas.
Aunque P-22 falleció en 2022 debido a su avanzada edad y a las secuelas de un accidente vehicular, su historia ha inspirado proyectos emblemáticos de conservación. Uno de los más destacados es el Wallis Annenberg Wildlife Crossing, un puente sobre la autopista 101 en Liberty Canyon diseñado para reconectar hábitats fragmentados y facilitar el paso seguro de la fauna. Este cruce, cuya construcción comenzó en 2022 y se espera termine en 2025, cuenta con el apoyo de diversas organizaciones y donaciones de la comunidad de Los Ángeles, incluyendo una donación de la Fundación Leonardo DiCaprio. La historia de P-22 resalta la importancia de crear infraestructuras que promuevan la coexistencia entre la vida silvestre y las ciudades, reduciendo la mortalidad en carreteras y fomentando la conservación.
Los animales pueden ser vulnerables a los atropellamientos por diversos motivos. Los osos necesitan amplios espacios y recorren grandes distancias en busca de recursos, lo que implica salir de áreas naturales protegidas y cruzar carreteras.4 Los reptiles, al ser de sangre fría, buscan asolearse en el pavimento para absorber calor,5 mientras que las aves rapaces se concentran en los márgenes de las carreteras por la abundancia de pequeños roedores.6 Un caso peculiar ocurre con los alces y los borregos cimarrones, que son atraídos por pequeños depósitos de sal que suelen lamer.7 Estos depósitos se forman sobre el pavimento y la vegetación cercana a las carreteras debido al uso de agentes descongelantes, sustancias químicas empleadas para derretir el hielo. Los anfibios, uno de los grupos más vulnerables,8 durante sus migraciones estacionales y en épocas de reproducción, deben cruzar carreteras para desplazarse entre hábitats acuáticos y terrestres, y sus rutas se ven interrumpidas dado que muchas vías se construyen cerca de lagos y ríos, exponiéndolos a un alto riesgo de mortalidad.
Se han aplicado diversas medidas de mitigación con resultados variados, aquí destacamos las más efectivas. Para especies como los osos y otros mamíferos grandes, el cercado de carreteras combinado con pasos elevados, como puentes verdes, ha demostrado ser especialmente efectivo, permitiéndoles cruzar de manera segura mientras mantienen la conectividad de sus hábitats. Los reptiles, que se ven atraídos al pavimento por su calor, pueden beneficiarse de medidas como la instalación de sitios artificiales de asoleamiento cerca de las carreteras. Para los anfibios, en particular durante sus migraciones estacionales, se han diseñado túneles específicos cerca de lagos y ríos, acompañados de barreras que evitan que crucen directamente sobre el asfalto. Estos puentes han logrado reducir la mortalidad hasta en un 100%. En el caso de los alces, se están probando métodos como la reducción del uso de agentes descongelantes en áreas críticas. Estas iniciativas no sólo protegen a la fauna, sino que también mejoran la seguridad vial para los humanos.
Numerosos estudios muestran que los intentos de trasladar animales a nuevas áreas suelen fracasar. Ejemplos como los osos en Norteamérica y las focas en Tasmania, entre muchas otras especies, evidencian la tendencia de los animales en regresar a sus hábitats originales, recorriendo grandes distancias para volver a su hogar. Además, los animales trasladados pueden sufrir altas tasas de mortalidad debido al estrés, una mayor vulnerabilidad a la depredación y la falta de familiaridad con el nuevo entorno. Este problema se agrava por la interrupción de estructuras sociales y la posible transmisión de enfermedades entre las poblaciones trasladadas y las locales, generando nuevos problemas de conservación.
No es la fauna que cruza la carretera, es la carretera que cruza su hábitat
Mahatma Gandhi expresó que la grandeza de una nación se mide por el trato hacia sus animales, una visión que resuena con la ética ecocéntrica y reconoce el valor intrínseco de todas las formas de vida. Según este enfoque, la vida —ya sea de un humano, un jaguar o una rana— posee un valor único que no puede medirse ni compararse. Este marco rechaza jerarquías de valor entre especies.
Las carreteras y otras infraestructuras pueden ser fundamentales para conectar comunidades, transportar alimentos y garantizar el acceso a servicios esenciales. Sin embargo, debemos cuestionar cómo logramos esa conectividad. Es crucial invertir recursos económicos y humanos en soluciones basadas en evidencia científica que permitan conservar nuestra biodiversidad. Estructuras como pasos elevados, túneles y barreras bien diseñadas han reducido significativamente el impacto en la fauna, siempre que sean acompañadas de un monitoreo y mantenimiento continuos. La verdadera meta no es sólo conectar lugares y personas, sino lograrlo sin poner en riesgo a la vida silvestre, que también tiene derecho a existir.
Como ciudadanos, podemos tomar acciones concretas para reducir nuestro impacto: respetar los señalamientos de tránsito, disminuir nuestra velocidad y documentar atropellamientos de fauna mediante fotos subidas a plataformas como Naturalista. Esta información puede ayudar a identificar puntos críticos y guiar la implementación de medidas de mitigación efectivas.
Alejandra G. Ramos
Profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias de la UABC.
Mario Andrés Martínez Espinoz
Estudiante de la carrera de Biología, UABC
David Schneider
Investigador posdoctoral, CICESE
1 Forman, R. T., & Alexander, L. E., “Roads and their major ecological effects”, Annual review of ecology and systematics, 29(1), 1998, pp. 207-231; Goldfarb, B., Crossings: how road ecology is shaping the future of our planet. WW Norton & Company, 2023
2 Laurance, W. F., Sayer, J., & Cassman, K. G., “Agricultural expansion and its impacts on tropical nature”, Trends in Ecology & Evolution, 29(2), 2014, pp. 107–116.
3 Brown, C. R., y Brown, M. B., “Where has all the road kill gone?”, Current Biology, 23(6), 2013
4 Zeller, K. A., Wattles, D. W., y Destefano, S., “Evaluating methods for identifying large mammal road crossing locations: black bears as a case study” Landscape Ecology, 35, 2020, pp. 1799-1808.
5 Sisson, G. P., y Roosenburg, W. M., “The rocks are hotter on the other side of the fence: roadside habitats should inform mitigation design” Frontiers in Ecology and Evolution, 11, 2023, 1059461.
6 Silva, C., Simões, M. P., Mira, A., y Santos, S. M., “Factors influencing predator roadkills: The availability of prey in road verges”, Journal of environmental management, 247, 2019, pp. 644-650.
7 Gagnon, J. W., Loberger, C. D., Ogren, K. S., Sprague, S. C., Boe, S. R., y Schweinsburg, R. E., “Mitigating bighorn sheep–vehicle collisions and habitat fragmentation with overpasses and adaptive mitigation”, Human–Wildlife Interactions, 16(3), 2022, pp. 4.; Grosman, P. D., Jaeger, J. A., Biron, P. M., Dussault, C., y Ouellet, J. P., “Trade-off between road avoidance and attraction by roadside salt pools in moose: An agent-based model to assess measures for reducing moose-vehicle collisions”, Ecological Modelling, 222(8), 2011, pp.1423-1435.
8 Hamer, A. J., Barta, B., Bohus, A., Gál, B., y Schmera, D., “Roads reduce amphibian abundance in ponds across a fragmented landscape”, Global Ecology and Conservation, 28, 2021