
Si visitas Laguna Bacalar en el estado de Quintana Roo, podrás ver sumergidas unas colosales estructuras pétreas conocidas como microbialitos. Más de 9000 años de la actividad de millones de seres microscópicos han formado estas estructuras rocosas en la laguna. Su origen se remonta al Holoceno, una época en la que el mamut, los tigres dientes de sable y los perezosos gigantes formaban parte de la megafauna terrestre. Desde entonces, los microorganismos han permanecido activos en la laguna, y hoy conforman el arrecife de microbialitos vivos de agua dulce más grande del mundo. Se les puede observar a lo largo de toda la orilla de Laguna Bacalar abarcando sus más de 40 kilómetros de longitud, lo que equivale a recorrer el largo de 400 canchas de fútbol profesional.
Bajo la mirada de la cultura Maya, los organismos como el hombre, las plantas y los animales, y los objetos como el agua, la tierra, las rocas o el aire, sólo son distintos en apariencia. En esencia, todos los elementos bióticos y abióticos, incluyendo el ser humano, se interconectan como uno solo al formar parte del mismo mundo. Todos y todo, en una unión estrecha e indisoluble, se renuevan como parte de una sola historia de vida.
La apreciación de la vida de los pueblos originarios mayas encierra una profunda sabiduría que sólo hemos aprendido a interpretar y reconocer a través del avance de la ciencia y la tecnología. Contamos con suficiente evidencia para comprender que los organismos (incluyendo a los microorganismos) y el ambiente en su conjunto estamos interconectados, evidencia que nos ayuda a comprender que la humanidad es una extensión del mundo, y no el centro del cosmos.
Los datos científicos nos han ayudado a comprender que el ciclo continuo de los componentes del universo al que refiere la percepción Maya obedece a la primera ley de termodinámica de la conservación de energía, la cual establece que la energía puede cambiar de una forma a otra, pero no puede crearse ni destruirse. Es un ciclo continuo, evolutivo y dinámico.
Así como la sabiduría de los pueblos originarios encuentra formas profundas de apreciar la vida, la ciencia también expresa belleza. El conocimiento científico, con frecuencia, se comunica a través de metáforas y otros recursos artísticos que facilitan su comprensión y apropiación por parte de todos. El astrónomo Carl Sagan afirmó de manera poética que somos polvo de estrellas para explicar de manera accesible que todos los átomos que nos conforman provienen de estrellas que murieron en el remoto pasado del universo. Esta perspectiva, que nos sitúa como parte del cosmos y su evolución, encuentra resonancia en las cosmovisiones de culturas ancestrales, como la Maya.
Tendemos a cuidar aquello que comprendemos y valoramos, lo que satisface nuestras necesidades o tiene un propósito en nuestra vida. Protegemos los recursos que impactan nuestra salud, economía, cultura y también aquello que refuerza nuestra identidad, creencias o sentido de pertenencia. Al final, cuidamos lo que consideramos una extensión de nosotros mismos.
En este sentido, es momento de reconocer que los microbialitos de Laguna Bacalar nos pertenecen a todos: a ti, a mí, a quienes viven cerca, a los visitantes lejanos, a quienes los conocen y también a quienes aún no. Para apreciarlos y comprender su importancia, te contaremos cómo se forman, su historia de vida, lo que nos cuentan, su función en el ambiente y el impacto que tienen en la vida humana.
Este es un texto especialmente dedicado a los microbialitos de Laguna Bacalar, a sus pobladores y visitantes.
¿Qué son y cómo se forman los microbialitos?
A simple vista los microbialitos parecen simplemente rocas, pero ante los ojos expertos de geólogos y ecólogos microbianos estas estructuras se forman por la acumulación de capas de microorganismos, principalmente cianobacterias, que atrapan minerales y sedimentos del entorno. A través de la fotosíntesis, las cianobacterias utilizan luz solar, liberan oxígeno y toman el dióxido de carbono o bicarbonato del entorno alcalinizando el ambiente. Este cambio químico promueve la precipitación de los minerales, los cuales quedan atrapados en un material orgánico viscoso de exopolisacáridos (EPS) que rodea a los microorganismos. Con el tiempo, esta capa se vuelve más densa y, a medida que los tapetes de microorganismos crecen, las partículas atrapadas en los EPS quedan incorporadas permanentemente como parte integral de su estructura. Así, capa por capa, los tapetes microbianos construyen los microbialitos, dando forma al paisaje y conservando parte de la historia ambiental del lugar.
Los microbialitos como archivos evolutivos de la Tierra
Gran parte de los tapetes microbianos consiste en material orgánico que se descompone con facilidad, por lo que es raro que se conserven en el registro fósil. Sólo algunas estructuras sedimentarias conservan en su interior microfósiles (microbios calcificados) que revelan su origen biológico. Los ejemplares más antiguos, conocidos como estromatolitos de origen biológico, aparecen a finales del Arqueano, cuando los microorganismos marinos eran la única forma de vida. Los estromatolitos fósiles de origen biológico contienen una historia evolutiva de más de 3500 millones de años, lo que los vuelve los fósiles más antiguos de los que tenemos registro.
Con la aparición de las cianobacterias había evolucionado un metabolismo que transformaría las condiciones del océano y la atmósfera. El oxígeno liberado por ellas en el océano primitivo fue inicialmente consumido al reaccionar químicamente con los componentes orgánicos y minerales disueltos en el agua de mar. Sin embargo, a medida que la producción de oxígeno continuó, el océano comenzó a saturarse de este gas modificando la química de sus aguas y sedimentos. Las cianobacterias continuaron liberando oxígeno, y poco a poco, a lo largo de mil millones de años, el oxígeno empezó a escapar del océano a la atmósfera donde reaccionó con el metano presente. Finalmente, el oxígeno desplazó al metano hasta convertirse en uno de los componentes principales de la atmósfera. Este extraordinario acontecimiento es conocido como el Gran Evento Oxidativo (GEO).
El GEO tuvo severas consecuencias sobre el clima del planeta y sobre la adaptación y evolución de los organismos. Gran parte de lo que es la Tierra actualmente se lo debemos al oxígeno liberado por las cianobacterias, haciendo del planeta un lugar habitable para los organismos aerobios que necesitamos oxígeno para sobrevivir. Sin exagerar, podemos decir que debemos nuestra existencia a las cianobacterias.
Función ecológica de los microbialitos
El registro de los microbialitos fósiles brinda una oportunidad excepcional para estudiar la evolución biológica y ambiental del planeta. Nos brinda información sobre ambientes pasados y su diversidad, el cambio de los ecosistemas bentónicos y en general sobre los cambios a escala global. Sus análogos modernos, los microbialitos vivos, ayudan a comprender aspectos sobre su formación, estructura, composición y función. Ambos, los microbialitos fósiles y modernos, conforman un archivo que permite comprender los procesos que han dado forma a nuestro planeta y sus formas de vida. Aprender de ellos nos puede ayudar a plantear posibles escenarios futuros.
Más allá de su fascinante estructura geológica, los microbialitos fósiles y modernos son valiosos en los ecosistemas acuáticos por diversos aspectos. Su estructura tridimensional ofrece refugio y sustrato a una gran variedad de organismos, desde bacterias y algas hasta invertebrados y peces, contribuyendo así a la biodiversidad del sistema. En contraste con el diminuto tamaño de sus componentes microbianos, la magnitud de los cambios que inducen resalta su relevancia. Los microbialitos vivos ayudan a mantener la calidad del agua, previenen su eutrofización y dirigen en gran medida las transformaciones cíclicas de nutrientes y minerales mediante el metabolismo activo de los microorganismos que los conforman. Además, al ser de las principales fábricas de carbonato durante la mayor parte de la historia de la Tierra, participan en la captura de carbono como un almacén estable y seguro, contribuyendo a estabilizar los sedimentos y a mitigar el cambio climático.
Conocer las funciones de los microbialitos en el ecosistema ayuda a fomentar el interés de un gran público incluyendo visitantes, actores del sector turístico, investigadores y tomadores de decisiones. Deberían ser un recurso bien apreciado por su función en el ecosistema y por ser parte del patrimonio natural que conforma la identidad cultural del sitio.
Laguna Bacalar no sería la misma sin sus microbialitos
Laguna Bacalar ha sido un importante recurso hídrico y sitio de recreación para sus habitantes. Sin embargo, las poblaciones aledañas han experimentado un crecimiento socioeconómico notable. En la década de 1960, la región se incorporó al mundo inmobiliario, adoptando una imagen urbana no representativa de la identidad local.1 Con el tiempo, se ha convertido en un terreno fértil para el desarrollo turístico, que actualmente ocupa aproximadamente el 45 % del litoral de la Laguna. Este uso está dominado por viviendas de segunda residencia, utilizadas de forma estacional por quienes buscan escapar de la rutina y la agitación urbana.
El mercado turístico e inmobiliario representa oportunidades y retos para la región. Mientras la oferta de hospedaje, entretenimiento, transporte y alimento brinda ganancias económicas a sus pobladores, la falta de planeación y regulación genera problemáticas ambientales y sociales que ponen en riesgo su ciclo de vida como sitio turístico. Para Laguna Bacalar y sus microbialitos, el vertido de aguas residuales debido a la falta de drenaje y tratamiento adecuado, así como el relleno de las orillas con materiales pétreos, son un problema cotidiano.
Los microbialitos vivos son una parte integral de Laguna Bacalar, cuya evolución ha tomado miles de años. Sus comunidades microbianas han experimentado cambios significativos en respuesta a las alteraciones ambientales causadas por las actividades humanas.2 Dañarlos o destruirlos afecta tanto el paisaje como sus funciones ecológicas. Considerarlos como observatorios naturales y promotores del atractivo de este destino puede ayudar a desarrollar mejores estrategias de gestión ante el uso turístico y residencial de Laguna Bacalar.
Al destruir estos ancestrales colosos pétreos, se borra una parte invaluable de la historia del mundo Maya. También se pierde tu propia historia, una historia que se ha entrelazado a través del tiempo y que es tuya, mía y de todos los elementos que habitan nuestro planeta.
Ma. Fernanda Sánchez-Soto, Osiris Gaona, Luisa Falcón
Laboratorio de Ecología Bacteriana, Instituto de Ecología Unidad Mérida, Universidad Nacional Autónoma de México, Yucatán, México
1 Gómez Pech, E. H., Barrasa García, S., y García de Fuentes, A., “Paisaje litoral de la Laguna de Bacalar (Quintana Roo, México): ocupación del suelo y producción del imaginario por el turismo”, Investigaciones Geográficas, (95), 2018
2 Yanez-Montalvo, A., Gómez-Acata, S., Águila, B., Hernández-Arana, H., y Falcón, L. I., “The microbiome of modern microbialites in Bacalar Lagoon, Mexico. PLoS ONE, 15(3), 2020, e0230071.