Celebrando con preocupación a nuestro planeta Tierra

En cada rincón de la Tierra podemos encontrar maravillas increíbles. Las y los ecólogos que nos dedicamos al estudio de la biodiversidad, sus interacciones y los procesos que impulsa hemos sido privilegiados, pues hemos tenido la oportunidad de conocer de primera mano lugares recónditos, estudiarlos y comprender los delicados vínculos que enlazan a toda la vida en el planeta. Desgraciadamente, en el lapso de una vida humana, también hemos sido testigos de la lenta desaparición de estos prodigios de la evolución biológica en la Tierra: los bosques y las selvas han sido convertidos en campos agrícolas y potreros ganaderos, la extensión de los arrecifes de coral ha disminuido dramáticamente y los océanos, ríos y lagos están contaminados. Estos cambios son directamente responsables de la dramática extinción de especies que sucede en la actualidad.

Ilustración: Patricio Betteo

El caso de México no es la excepción: cerca del 27 % del territorio ha sido profundamente transformado por la agricultura, la ganadería, la minería y la urbanización. En el caso de las especies, se han extinguido por lo menos 135 (26 plantas, 15 mamíferos, 19 aves, 43 peces, 29 anfibios y 3 crustáceos); más de la mitad de ellas eran endémicas, es decir, estaban a nuestro cargo y como mexicanos nos correspondía cuidarlas. Es por ello que en este día de la Tierra hacemos un llamado para reconocer la crisis ecológica y ambiental que la conducta humana ha provocado, así como las consecuencias que estamos viviendo a nivel planetario y, sin duda, también en México. Este reconocimiento empieza a nivel individual, pero debe traducirse en acciones comunitarias y de gobierno. Es impostergable crear conciencia y generar acción colectiva para que la extracción de recursos no pueda continuar ocurriendo sin límites. Hoy, la mayor cantidad de mamíferos que pueblan el planeta son personas o animales domésticos (96 % de la masa viva de mamíferos estimada para toda la Tierra); los ecosistemas que nos dan soporte están claramente sobrecargados, como lo demuestra el colapso de la biodiversidad y el calentamiento climático global, y el plástico está tan presente en el mundo que sus minúsculas partículas ya fluyen en nuestras venas.

Demandamos que se reconozca que está ocurriendo una extinción masiva de especies y que la causa se debe en gran medida a las acciones del ser humano. La Tierra está sufriendo una explotación insostenible de lo que llamamos recursos naturales —que son componentes de ecosistemas vivos— y hay límites a lo que podemos tomar de ellos. Necesitamos cambiar la forma de relacionarnos con la naturaleza que nos rodea y ser conscientes de los enormes servicios que nos presta. Estos cambios en nuestra conducta deben tomar en cuenta el conocimiento científico sobre el funcionamiento de los ecosistemas, así como el conocimiento tradicional que existe en muchas comunidades campesinas y pueblos originarios. Con este talento y sabiduría debemos construir nuevas estrategias de vida sustentables, comprometidas con mantener ecosistemas funcionales en nuestro entorno, en donde se propicie la coexistencia armoniosa y respetuosa del ser humano con el resto de las especies.

La Sociedad Científica Mexicana de Ecología hace una invitación a reflexionar en lo personal sobre las acciones que llevamos a cabo en nuestra cotidianidad; pero también hace un llamado para que las políticas públicas que se generen desde los gobiernos enfrenten la realidad de la crisis ambiental y se hagan propuestas decididas para evitar la destrucción de la naturaleza y la mitigación de los daños ambientales de las actividades productivas-extractivas. La realidad actual del mundo en pandemia hace evidente la necesidad de considerar el medio ambiente de manera prioritaria en las políticas públicas. Nos queda claro que nuestras acciones individuales no bastarán; necesitamos que, desde el gobierno, se promueva una relación más armoniosa y de cuidado hacia la naturaleza. Esta es la única forma de construir un camino hacia la sustentabilidad.

 

Sociedad Científica Mexicana de Ecología

Este texto es una colaboración entre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología.

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Publicado en: Hallazgos