¿Qué cualidades debería tener la política climática para estar a la altura de las circunstancias? En un contexto de “ebullición global”, resulta fundamental que la política climática sea democrática, participativa, justa, continua, basada en la ciencia y transversal a la política social, económica y energética.
Maritza Islas Vargas
Crisis climática · Gobernanza ambiental global
Militarización y cambio climático: una mancuerna peligrosa
No hay actividad más patriarcal, más destructiva ambientalmente y ad hoc con la expansión capitalista que la guerra. Teniendo esto como punto de partida, a continuación se proponen dos claves para entender al militarismo en tiempos de emergencia ambiental y climática.
El Acuerdo de Escazú y los retos de la democracia ambiental
Al ser poseedora de una enorme biodiversidad y de una amplia disponibilidad de recursos, la región latinoamericana y caribeña ha ocupado un lugar central en la economía extractiva global. La expansión de actividades mineras, petroleras, agrícolas, agroforestales y de megaproyectos ha venido acompañada del recrudecimiento de los conflictos socioambientales y de la violencia en las comunidades intervenidas.
Corporaciones, destrucción del ambiente y rutas para el desastre
Pese a sus diferencias, el rasgo común de este trío de opciones está en su empeño por negar la responsabilidad de las corporaciones como causantes y beneficiarias de la catástrofe ambiental, social y climática.
(In)justicia climática en el Caribe
La implementación de medidas de adaptación al cambio climático, por su puesto ineludibles, no anula el reclamo de resarcir y frenar las pérdidas y los daños generados por las dinámicas de extracción, producción y consumo de las economías centrales; por el contrario, lo refuerzan y complementan. De nada servirá implementar estrategias de supervivencia para afrontar al cambio climático, si se siguen alimentando sus causas.