Alexander von Humboldt es reconocido por ayudar a relacionar la distribución geográfica de los biomas con el clima y sentar las bases de la biogeografía. Humboldt visualizó al mundo como un todo interconectado, en el que las especies animales y vegetales dependen mutuamente a través de sus interacciones.1 Esta visión holística de la naturaleza, que contrastó con las ideas reduccionistas preponderantes propuestas por Descartes, supone que la diversidad de los ecosistemas se mantiene por la interdependencia entre las especies. Al entender que las especies en un ecosistema están conectadas directa o indirectamente entre sí por medio de sus interacciones ecológicas, se constituye la base para avizorar los impactos humanos sobre la biodiversidad2 y para diseñar prácticas sustentables de aprovechamiento de los recursos naturales.

Ilustración: Patricio Betteo
Estudios con este enfoque realizados en el Valle de Tehuacán-Cuicatlán permiten ejemplificar la relevancia de esta interdependencia. Esta región, ubicada entre los estados de Puebla y Oaxaca, es una de las regiones áridas más biodiversas del Hemisferio Occidental y se caracteriza por tener un gran número de especies endémicas como los agaves y los cactus columnares. Estos últimos son los componentes dominantes de la vegetación, que forman bosques con densidades de entre 1200 y 1700 individuos por hectárea.3 Las flores de ambos grupos de plantas abren durante la noche y son polinizadas por murciélagos, que se alimentan del néctar y del polen. Estos murciélagos son los más importantes dispersores de semillas de los cactus columnares, aunque sus frutos también son consumidos por una gran cantidad de aves. Para dar una idea de la importancia de este recurso como alimento, alrededor de 119 especies de aves, mamíferos voladores y terrestres, así como insectos, se alimentan de sus frutos con una producción que puede variar entre 815 y 1100 kg por hectárea.4 Las nueve especies de murciélagos nectarívoros que habitan esta región dependen de las flores de agaves y cactus columnares, al igual que de los frutos de estos últimos. Así, los agaves son fuente de alimento para los murciélagos durante casi siete meses, mientras que los cactus columnares los alimentan durante cinco meses, lo que permite mantener su residencia anual en la región.

El bosque de cactus columnares dominado por Neobuxbaumia mezcalaensis en el Valle de Tehuacán-Cuicatlán mantiene más de 110 especies de plantas.
Fotografía: Alfonso Valiente-Banuet.
El proceso de establecimiento del 96 % de las especies vegetales ocurre bajo el dosel de otras especies de plantas. En este proceso, conocido como facilitación, las plantas interactúan cooperativamente: una especie genera las condiciones de sombreado, humedad y nutrientes para el establecimiento de otras. Se trata de un fenómeno específico a nivel de especie, por lo que puede considerarse una interacción ecológica especializada en la que las bacterias fijadoras de nitrógeno y los hongos micorrícicos, entre otros, aportan nitrógeno y fósforo, respectivamente; además, a través de las hifas de los hongos, se transfieren nutrientes entre las plantas asociadas.5 Estas redes de interacciones ecológicas son las responsables de mantener la biodiversidad y los servicios ecosistémicos en los bosques de cactus columnares.
Los riesgos del auge mezcalero
Durante la última década, el mezcal —obtenido de la destilación de más de cincuenta especies de agave a nivel nacional— ha pasado de ser una bebida de consumo local asociada a festividades y ritos a ser objeto de culto a nivel mundial. La producción tradicional, ya sea artesanal o ancestral, constituye el sustento de un gran número de familias campesinas e indígenas que tradicionalmente extraen los agaves del campo para su producción. También cortan leña para cocer los agaves jimados y para su uso durante la destilación. Frente a la demanda actual, la tasa de extracción de estas materias primas ha aumentado exponencialmente, al grado que municipios enteros han perdido sus agaves. Si estas prácticas continúan, afectarán a los murciélagos, lo que a su vez reducirá la polinización de agaves y cactus columnares y la formación de sus frutos, perjudicando a las especies que se alimentan de ellos.

La leña, en su mayoría proveniente de especies facilitadoras importantes, es uno de los recursos naturales más usados en el proceso de cocción de piñas y destilación de mezcal artesanal y ancestral.
Fotografía: Alfonso Valiente-Banuet.
Esta problemática reproduce fielmente la expansión tequilera, la cual promovió la destrucción de miles de hectáreas de vegetación natural para convertirlas en monocultivos. La sobreexplotación de agaves terminó por extinguir a las poblaciones silvestres, ya que la producción de agaves se realizó mediante clones obtenidos por técnicas de cultivo de tejidos bajo condiciones de laboratorio. La selección de líneas clonales de agave de mejor desempeño fueron usadas para ser sembradas en monocultivos, lo que abatió la diversidad genética y disminuyó su capacidad de tolerar cambios ambientales y el ataque de patógenos. Con el tiempo, el agotamiento de la fertilidad de los suelos y el ataque de plagas incentivó el uso de agroquímicos (fertilizantes, insecticidas y herbicidas) que contaminaron los suelos y afectaron a los polinizadores.

La instauración de monocultivos implica la deforestación de grandes áreas con vegetación natural, así como el abuso de agroquímicos.
Fotografía: Alfonso Valiente-Banuet.
El fenómeno del auge mezcalero se repite en todo el país, principalmente en las zonas áridas y semiáridas de México donde se distribuyen de igual manera los cactus columnares. Esto acarreará pobreza, problemas sociales y territorios devastados como ya se presentan en muchas zonas del país.

Una plantación de maguey Tobalá (Agave potatorum) entremezclada con vegetación natural que contiene especies facilitadoras que permiten a los magueyes utilizar los nutrientes que le son transferidos a través de hongos micorrícicos. Este sistema agrícola es una alternativa viable de alta sobrevivencia, con mínima influencia de plagas y altas tasas de crecimiento. De ser así, un 30 % de las plantas servirán para alimentar a los interactuantes ecológicos y producirán semillas que serán utilizadas para continuar con el crecimiento de las plantas.
Fotografía: Tania Sánchez-Ortiz.
Frente a este escenario, y retomando la visión holística de la naturaleza de Humboldt, hace seis años inició un proyecto transdisciplinario que pretende establecer bancos de germoplasma en diferentes regiones del país para instaurar plantaciones crecidas en vegetación natural. El objetivo es producir agaves con alta diversidad genética, de los cuales, 70 % será usado para la producción mezcalera y el 30 % restante para que completen su ciclo vida y alimenten a sus interactuantes ecológicos, manteniendo así las complejas redes de interacción. Este proyecto se realiza en colaboración con diferentes comunidades campesinas e indígenas, así como universidades del país, con el firme objetivo de mantener la producción mezcalera tradicional.
Alfonso Valiente-Banuet y Tania Sánchez-Ortiz
Departamento de Ecología de la Biodiversidad, Instituto de Ecología, UNAM
Este texto es una colaboración entre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología.
1 Norder, S. J. “Alexander von Humboldt (1769-1859): Connecting geodiversity, biodiversity and society”. Journal of Biogeography, 46(8), 2019, pp. 1627-1630.
2 Valiente-Banuet A., y otros. “Beyond species loss: the extinction of ecological interactions in a changing world”. Functional Ecology, 29(3), 2015, pp. 299-307.
3 Dávila, P., y otros. “Biological diversity in the Tehuacan-Cuicatlan Valley, Mexico”. Biodiversity and Conservation, 11(3), 2002, pp. 421-442.
4 Rojas-Martínez, A., y otros “Frugivory diet of the lesser long-nosed bat (Leptonycteris yerbabuenae), in the Tehuacán Valley of central Mexico”. Therya, 3(3), 2012, pp. 371-380.
5 Montesinos-Navarro, A., y otros. “Nurse plants transfer more nitrogen to distantly related species”. Ecology, 98, 2017, pp. 1300-1310
Muy buen artículo. Gracias
Muy interesante, gracias…
Es otra forma de monocultivo como ocurre con el aguacate, berries, agave taquillero y ahora el mezcalero…
Luego entran trasnacionales con la estrategia de «paisajes patrimoniales» y le ponen un candado al monocultivo, así estetizan el cambio de uso de suelo y la monetizacion de la naturaleza…