Después de casi cuatro años de una sequía que parecía interminable, por fin llegaron las lluvias. Esto ha aliviado a una buena parte de nuestro país, particularmente a los estados cercanos a las costas del océano Atlántico. Hemos tenido una serie casi consecutiva de tormentas tropicales y huracanes. A principios de agosto hasta tuvimos cinco tormentas rondando nuestro país que trajeron las tan esperadas precipitaciones. Para la mayor parte de la agricultura y la ganadería nacionales esto ha significado un respiro, así también para la recarga de algunos acuíferos y presas. No obstante, ¿ha sido suficiente? ¿Y cuáles son los pronósticos para lo que resta del año?

El panorama actual de nuestros embalses
Comencemos por las buenas noticias. Las copiosas precipitaciones en el este y sureste del país han prácticamente eliminado la sequía de la Península de Yucatán,1 Veracruz, San Luis Potosí, Nuevo León, Tamaulipas, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca, Chiapas y Zacatecas (estos dos últimos aún con regiones con algún nivel de sequía).2 Esto alivia algunas de las zonas más terriblemente afectadas por la sequía pasada, tales como la Huasteca Potosina (donde el río Valles estaba prácticamente seco) o Monterrey, que incluso sufrió disturbios sociales por la falta de agua.
Ahora pasemos a las malas noticias. De los 166 957 mil millones de litros de almacenamiento máximo en toda nuestras presas y embalses, en la actualidad el llenado alcanza los 54 341 mil millones, o el equivalente a una tercera parte (33%). El caso es particularmente grave para los tres lagos más grandes de la región: Chapala, con un nivel de llenado del 43 %, Pátzcuaro al 52 %, y Cuitzeo, que presenta una profundidad de sólo 10 cm,3 de un máximo de 27 metros, todo de acuerdo con datos de la Conagua al 12 de agosto de 2024.
A nivel estatal, la mayoría de las presas en los estados del norte del país se encuentran por debajo del 20 % de su capacidad instalada. Coahuila reporta un 10 % de llenado, Sonora un 11 %, Sinaloa un 11 %, Chihuahua un 16 %, y Durango un 20 %. De hecho, según los últimos datos del Monitor Mexicano de Sequía, al 31 de julio de 2024, gran parte del noroeste de México continúa atrapada en una prolongada e intensa sequía que ha afectado a la región de manera intermitente, y más frecuente que esporádica, durante las últimas dos décadas y media.
A nivel nacional, la situación también es preocupante. La Figura 1 ilustra el porcentaje de llenado de las presas por estado al 12 de agosto de 2024. Los gráficos de pastel en la figura indican el porcentaje de agua almacenada en comparación con la capacidad total de las presas, representado en azul. Se observa que, si bien las presas en el sur y centro del país muestran niveles de llenado más altos, en muchas regiones, especialmente en el norte, los niveles son críticamente bajos, por debajo del 20 %
Figura 1. Porcentaje de llenado de las presas mexicanas por estado al 12 de agosto de 2024. Datos provenientes de la Conagua. Se puede observar que, pese a las copiosas lluvias, la mayoría de los estados no han alcanzado ni el 50% de su almacenamiento máximo en los embalses.

Lo anterior representa un serio problema para nuestro país, particularmente para la agricultura, la ganadería y la disponibilidad de agua en los centros urbanos. La mayor parte de los estados del Norte de México dependen de la acumulación de agua en sus embalses para soportar la época de estiaje. Esto es particularmente importante para estados como Sinaloa, Sonora y Coahuila, cuya agricultura4 es de riego prácticamente en su totalidad. Estamos hablando de que están en riesgo al menos 1.7 mil millones de dólares de la producción de exportación de estos estados.
¿Qué dicen los pronósticos para el resto del año?
Afortunadamente, la temporada de lluvias aún no ha terminado. En el corto plazo, quedan más de dos meses de precipitaciones, que podrían mejorar significativamente el panorama actual. El pico de la temporada de huracanes comienza en la tercera semana de agosto, lo que probablemente traerá lluvias abundantes a gran parte del país. Además, una combinación de factores meteorológicos favorecerá las lluvias en la franja del Pacífico, lo que podría aliviar la situación en el noroeste del país. De manera similar, los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional indican precipitaciones por encima del promedio desde el presente hasta mediados de octubre.
Pese a lo anterior, el panorama en el mediano plazo (seis meses) es un poco más preocupante. Los últimos pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EUA (NOOA por sus siglas en inglés), muestran la llegada de La Niña hacia finales de septiembre (60 % de probabilidad) o inicios de octubre (70 % de probabilidad), con altas posibilidades de continuar al menos hasta abril de 2025. Como hemos mostrado en artículos anteriores, este fenómeno normalmente significa una caída importante en la precipitación nacional, especialmente con la reducción de “las Cabañuelas”, como se conocen popularmente a las lluvias de invierno. En otras palabras, es posible que volvamos a experimentar sequía a inicios del próximo año.
El panorama anterior nos presenta una nueva oportunidad como nación para cuidar este valioso recurso y comenzar a diseñar estrategias de uso justo. Obtuvimos un respiro a la terrible sequía (al menos en partes del país) y posiblemente tengamos buenas lluvias los próximos meses, no obstante, es muy probable que veamos sequía nuevamente en invierno. Bajo este escenario, estamos en un momento ideal para impulsar políticas públicas y otros tipos de acuerdos sociales para que el agua que se logró acumular sea utilizada de forma racional y alcance para enfrentar el siguiente estiaje. De lo contrario, es posible que nos encontremos nuevamente desprevenidos, cuando se vuelvan a agotar nuestros embalses.
Guillermo Murray Tortarolo
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad
Ariana García Galván
Alumna de doctorado, Posgrado en Ciencias de la Sustentabilidad. Universidad Autónoma de México.
1 De hecho, gran parte de la Península se ha enfrentado a condiciones opuestas a la sequía, sufriendo grandes inundaciones; particularmente en las zonas cercanas al mar.
2 Conagua, 2024. Monitor de Sequía en México al 31 de agosto. Servicio Meteorológico Nacional
3 Calcular el volumen máximo de Cuitzeo es complicado, porque es un lago altamente estacional. Debido a lo anterior tampoco se cuenta con estimaciones del porcentaje total de llenado, únicamente de su profundidad promedio. La Conagua estima un almacenamiento máximo para el lago de 906 000 millones de litros.
4 Sinaloa es el más grande productor y exportador de hortalizas de México; así como el segundo estado con mayor valor de sus exportaciones agrícolas, luego de Michoacán.