Tiempo de actuar: estrategias para el agro ante la sequía en México

Nuestro país enfrenta su tercer año consecutivo de sequías. Si bien han sido intermitentes para algunas regiones, como la península de Baja California, la gran mayoría del territorio está experimentando una disminución en los niveles de agua en represas, lagos, ríos y lagunas. La situación es particularmente grave en Michoacán y Jalisco, pero recientemente se ha extendido a la mayor parte del Pacifico mexicano y el centro de nuestra nación. De hecho, el último reporte de la Conagua, a través del Monitor de Sequía de México, muestra que el 85 % del territorio nacional se encuentra azolado por algún tipo de sequía y aproximadamente una quinta parte corresponde a sequía extrema (18 %).

 

El país enfrenta una de sus peores sequías del siglo XXI, con 85 % del área afectada por algún grado de falta de agua

El país enfrenta una de sus peores sequías del siglo XXI, con 85 % del área afectada por algún grado de falta de agua
Fuente: Reporte del Monitor de Sequía de México para el 15 de septiembre de 2023

La actual sequía que experimentamos es el resultado de tres años consecutivos de eventos climáticos extremos: primero, la Niña, que trajo consigo sequías de invierno, y ahora un fenómeno de El Niño, que ha causado sequías de verano, y que se observa cada vez más intenso.1 Si bien estos fenómenos son parte de la variabilidad natural del planeta y suelen ocurrir en promedio cada siete años, su nivel de intensidad actual se ha exacerbado por el cambio climático antropogénico. De hecho, El Niño también es responsable del terrible calor que hemos tenido a nivel nacional y se espera que impacte negativamente la economía global, con pérdidas estimadas de entre 2.1-3.9 billones de dólares.2

En un artículo previo ya había expresado la posibilidad de una disminución en las precipitaciones como resultado de un fuerte episodio de El Niño intenso. Frente a este escenario, lo más probable es que sigamos registrando escasas lluvias. Aunque debemos esperar para evaluar las precipitaciones de invierno, ya que históricamente el Niño ha traído abundantes lluvias en enero, éstas no serán suficiente para salvar la mayor parte de los cultivos de temporal, que dependen de la lluvia en verano. En ese sentido seguramente tendremos una producción agrícola reducida, particularmente de productos de temporal como el maíz, la calabaza, el frijol y la cebolla, por mencionar algunos. Asimismo, se espera una disminución en la disponibilidad de pastos y forrajes, lo que tendrá serias implicaciones para el ganado. Estos acontecimientos auguran una plétora de efectos económicos y sociales, sobre todo en el ámbito rural de nuestra nación.

Este año es una advertencia —por tercera vez— de que el cambio climático ya nos está afectando y su intensificación es un riesgo para las próximas décadas. Nos urge  comenzar a diseñar y aplicar soluciones sustentables para hacer frente a la sequía en el presente y futuro inmediato. En ese sentido, al menos tres vías posibles se sugieren desde las ciencias de la sostenibilidad: en primer lugar, las soluciones basadas en la naturaleza, las soluciones basadas en la sociedad y, por último, las soluciones basadas en la tecnología; aunque muchas implican el conjunto de dos o las tres esferas.

Ilustración: Estelí Meza

Comenzaré con las más populares: las soluciones basadas en la tecnología. Estas soluciones se centran en el desarrollo de nuevos métodos en el uso del agua. En años recientes, se han creado sistemas más eficientes para el riego por sistemas aspersión o riego subterráneo.  Además, se está trabajando en la posibilidad de desalinizar agua de mar; en particular, California está desarrollando grandes plantas para hacer frente a la intensa sequía, una tecnología que muy probablemente se importe al Norte de México. Otras estrategias incluyen el uso de semillas mejoradas resistentes a la sequía,3 el uso de compostas que retienen humedad y la sustitución a cultivos más resistentes. No obstante, la mayor parte de estas soluciones son económicamente costosas para un pequeño agricultor y su uso posiblemente sólo pueda restringirse a los grandes productores agrícolas. Además, muchas de estas soluciones no siguen un camino sustentable, sino que generan otra serie de problemas ecológicos, sociales y económicos en el camino.

Para los agricultores de pequeña y mediana escala, así como para aquellos que buscan un camino más sustentable, las soluciones más viables no se encuentran necesariamente en la tecnología, sino en la naturaleza y la sociedad. La revalorización de la agricultura campesina de bajos insumos, el uso de técnicas agroforestales o silvopastoriles, el aumento de valor en las cadenas de suministro o el uso de enmiendas orgánicas, son algunas de las posibilidades que existen a bajo costo para revitalizar la agricultura de pequeña escala y permitirle hacer frente a la escasez de agua. Esto implica un cambio de enfoque en el modo de producción de monocultivos para aumentar la resiliencia de las parcelas a los extremos hídricos a la vez que se agrega valor a los productos generados por pequeños productores.

Al final, lo que presento aquí son breves ejemplos de soluciones, ya que existe un vasto bagaje científico y tecnológico para hacer frente a la falta de agua en el agro. En especial se pueden comenzar a implementar soluciones sostenibles, de bajo costo y que ayuden a la recuperación del medioambiente, además de protegernos contra la falta de agua. Lo esencial es tener en cuenta que no existe un solo México, sino que tenemos muchos Méxicos metidos en un mismo país. Por ello, no hay una panacea para hacer frente a la sequía, sino que se necesita aplicar soluciones adecuadas a las condiciones locales de manejo. La sequía ha sido un desafío recurrente en la historia del agro nacional y los pronósticos indican que sólo va a empeorar. Los últimos tres años son un llamado de atención para empezar a manejar nuestro agro de otra manera y comenzar a implementar las soluciones que ya tenemos disponibles.

 

Guillermo N. Murray-Tortarolo
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad

Este texto es una colaboración entre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología


1 Las últimas predicciones de la NASA muestran 100 % de posibilidad de tener meses de El Niño hasta febrero de 2024 y 70 % que se extienda hasta mayo.

2 De acuerdo con un artículo publicado por Yi Liu y colaboradores en la revista Nature Communications.

3 No se trata de usar transgénicos, sino semillas mejoradas por otros métodos de selección.

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Publicado en: Propuestas y resistencia