Menos conocidos que los espacios verdes urbanos, los espacios azules son igualmente importantes. Nos referimos a los cuerpos de agua, como lagos, lagunas, arroyos y ríos que se encuentran en las ciudades. Ya sea debido a que fueron incorporados (espacios naturales), o creados (espacios artificiales) cuando las ciudades se establecieron o crecieron, los espacios azules, junto con las áreas verdes, son parte de su identidad.1 Nueva York, en Estados Unidos; Barranquilla en Colombia; y Alvarado y Tampico, en México, se establecieron cerca o a lo largo de los ríos Hudson, Magdalena, Papaloapan y Pánuco, respectivamente, de manera que, actualmente, estos ríos fluyen al interior o en los márgenes estas ciudades.
En el caso de los espacios lacustres, es decir lagos y lagunas, Toronto está establecida a orillas del Lago Ontario en Canadá, y Chicago y Milwaukee, a orillas del Lago Míchigan. En México, la Ciudad de México remonta sus inicios a la fundación de México-Tenochtitlán en una isla en el Lago de Texcoco.2 En Michoacán, a un costado del Lago de Pátzcuaro, se encuentra el pueblo mágico del mismo nombre y en el resto de sus orillas están asentadas otras poblaciones más pequeñas.

Importancia de los espacios azules
Los espacios azules proporcionan servicios ecosistémicos a las poblaciones urbanas, y pueden ser de regulación, de soporte, de provisión y culturales.3 Estos espacios ayudan a regular la temperatura local en la temporada cálida, absorbiendo el calor, y en la temporada fría y por las noches, liberándolo. Intervienen también en la disminución de la escorrentía de agua de lluvia, así como en su retención, previniendo inundaciones. Entre los servicios de soporte, proporcionan hábitat para la vida silvestre urbana, como aves, peces, reptiles y pequeños mamíferos, siendo importantes para la bioconservación al conformar corredores biológicos que favorecen la conectividad de los ecosistemas fragmentados por la urbanización. Dentro de los servicios culturales, los espacios azules son fuente de turismo y espacios de recreación que, aunados a altos valores estéticos y paisajísticos, inciden en la salud física y mental de los habitantes urbanos y en su bienestar en general. En relación con los servicios de provisión, aunque los espacios azules fueron inicialmente fuente de agua, alimento y materias primas, cuando se convirtieron en vertederos de desechos, limitaron o perdieron su capacidad de brindar estos servicios. Con programas adecuados de restauración, los espacios azules urbanos podrían recuperar su potencial de provisión, dependiendo de su calidad del agua y condiciones en general.4
Afectaciones causadas por los espacios azules urbanos
Los espacios azules urbanos están generalmente descuidados, eutrofizados y contaminados por la misma ciudad. Irónicamente, esto genera molestias para la población urbana que ha causado el deterioro. En ciertas temporadas del año presentan malos olores, así como mosquitos que, a su vez, pueden ser vectores de enfermedades como dengue y zika. En temporada de lluvias pueden ocasionar inundaciones con daños a la infraestructura y afectaciones para la población, principalmente, pero no únicamente, en zonas de bajos recursos económicos.
Vulnerabilidad de los espacios azules urbanos
Los espacios azules urbanos son también espacios vulnerables debido a las alteraciones en la cantidad de agua. Esto ocasiona que en el mediano o largo plazo sean completamente desecados. El área que dejan es utilizada para otros usos de suelo urbano: habitacional, comercial o industrial. Los espacios azules pueden ser perennes con fronteras bien delimitadas, lo que reduce su vulnerabilidad, o intermitentes, lo que modifica su frontera cada temporada,5 permitiendo que se construya en su lecho en el momento de las secas, cuando está retraído.
Los espacios azules urbanos son vulnerables también a la modificación en los regímenes de lluvias y de temperatura imperantes por el cambio climático. Si bien actualmente son considerados como medidas para contrarrestar los efectos de este fenómeno, las variaciones en la intensidad y frecuencia de lluvias y la variación en la temperatura agravan su vulnerabilidad. Lluvias poco frecuentes aunque intensas, en conjunto con altas temperaturas por periodos más largos, derivarían en espacios azules de menor extensión y volumen de agua. Sin las lluvias en cantidad y frecuencia necesarias para la recarga de agua aumenta la vulnerabilidad de los espacios azules.
Otra de las amenazas hacia los espacios azules, particularmente a su biodiversidad, es la presencia de especies no nativas. En muchos lagos, por ejemplo, se ha introducido el guppy Poecilia reticulata,6 y el pez diablo Hypostomus plecostomus, originarios del noreste de Sudamérica, la carpa Cyprinus carpio,originaria de Europa y Asia o la tilapia Oreochromis mossambicus, originaria de África. Estas especies exóticas compiten por alimento y territorio con las nativas, causando su desplazamiento o llegando a evitar que se reproduzcan, alterando así sus poblaciones. En algunos casos, individuos de estas especies exóticas son liberados por los propios ciudadanos, lo cual no se recomienda en absoluto. Pero en otros casos llegan de manera accidental, como los mejillones cebra (Dreissena polymorpha), originarios de Asia y Europa que en los años ochenta llegaron a los cinco grandes lagos de Norteamérica con el agua de lastre de los barcos.
Los espacios azules urbanos en México
En México, un gran número de ciudades tiene espacios azules. De las 145 ciudades de más de 100 000 habitantes, 116 cuentan con cauces de ríos, arroyos, canales, y 137 cuentan con al menos un cuerpo de agua lacustre.
Geográficamente hablando, las ciudades del Golfo tienen más ríos y de mayor caudal, así como lagos y lagunas, de gran tamaño (Villahermosa, Tampico, Veracruz, Coatzacoalcos). En la Península de Yucatán y el Caribe, las ciudades se encuentran adyacentes a humedales y sistemas lagunares rodeados de manglares (Campeche, Cancún). En el Pacífico, las cruzan ríos intermitentes y se extienden a lo largo de sistemas lagunares costeros (Puerto Vallarta, Mazatlán). En el interior de la República, en el norte, las ciudades cuentan con ríos, principalmente intermitentes o de bajo caudal, arroyos y presas, algunos desembocando en sistemas lacustres interiores (Torreón, Mexicali, Chihuahua, Ciudad Juárez). En el centro, la existencia de humedales intermitentes y perennes, ríos y arroyos, lagos y lagunas naturales propician la existencia de estos espacios al interior de ciudades como Ciudad de México, Uruapan, León y Aguascalientes.7
Los espacios azules lacustres en las ciudades mexicanas
Ciudades como Villahermosa y Tampico cuentan con importantes sistemas lacustres urbanos, como la Laguna de las Ilusiones y la Laguna del Carpintero. Ciudad de México, Puebla, Cuernavaca, León y Veracruz tienen lagos y lagunas de tamaño variable y frecuentemente asociados a espacios verdes públicos. Ciudades como Chihuahua, Monclova, Torreón, la zona metropolitana de Monterrey y Tijuana, cuentan con lagos en parques y campos de golf, así como embalses de los ríos que las cruzan.8
En las ciudades mexicanas, los espacios azules lacustres, tanto naturales como artificiales, son principalmente, espacios utilizados por la población para realizar actividades de esparcimiento con familiares y amigos al aire libre y en contacto con la naturaleza. Son también parte de los atractivos turísticos de las ciudades.9 Sin embargo, no todos los espacios azules son utilizados con la misma intensidad, ni todos tienen la misma importancia turística.
Entre los atractivos de los espacios azules está la observación y conservación de grupos de fauna silvestre, nativos y no nativos, a los cuales les proporcionan refugio y recursos. En la Laguna de las Ilusiones, Tabasco, hay manatíes del caribe, Trichechus manatus. El cocodrilo de pantano Crocodylus moreletii es otra de las especies que habitan en esta laguna, que es un Área Natural Protegida (ANP) desde febrero de 1995, con categoría de Reserva Ecológica Estatal. La Laguna de las Ilusiones es también importante para especies semiacuáticas y no acuáticas, como la nutria de río Lontra longicaudis y el murciélago pescador Noctilio leporinus.10
En cuanto a vegetación, la Laguna del Carpintero en Tampico, el estero El Salado en Puerto Vallarta, así como el Sistema Lagunar Nichupté en Cancún, incluyen en sus áreas de influencia parches de manglares de mangle rojo Rhizophora mangle, mangle negro Avicennia germinans, mangle botoncillo Conocarpus erectus y mangle blanco Laguncularia racemosa; especies con estatus de amenazadas. Tanto el estero El Salado como el sistema lagunar Nichupté son ANPs bajo las categorías de Zona de Conservación Ecológica y Área de Protección de Flora y Fauna, respectivamente. Por su parte, la Laguna del Carpintero es Sitio Prioritario de Manglar por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). Aun así, esta última siempre ha estado amenazada por desarrollos industriales que, incluso cuando se autodenominan con prefijos como “bio” o “eco” —bioparque o ecolago—, buscan talar todo el manglar para poner pasto o una feria ganadera.
El ejemplo anterior sugiere que, a pesar de sus beneficios, los sistemas lacustres en las ciudades mexicanas se encuentran contaminados y eutrofizados.11 Presentan condiciones adversas para la biodiversidad que habita en ellos, siendo necesarias acciones que conlleven a la restauración y conservación de los sistemas lacustres y sus grupos biológicos. No obstante, el conocimiento sobre la presencia, estado y valorización de los espacios azules lacustres en las ciudades mexicanas es limitado.12 Se desconocen muchos aspectos ecológicos, biológicos y socioculturales sobre los sistemas lacustres de la mayoría de las ciudades. ¿Cuál es su grado de degradación o contaminación? ¿Cuáles servicios ecosistémicos proveen en su estado actual? ¿Qué importancia revisten para la población? Estos cuerpos ¿generan incomodidades o inconvenientes a los habitantes? Sin ese diagnóstico es imposible saber qué acciones de restauración, conservación o manejo se deben realizar.
Es necesario abordar el estudio, manejo, restauración y conservación de los espacios azules urbanos de manera integral desde diversas disciplinas y enfoques, tanto de las ciencias sociales como de las ciencias naturales. Esto incluye a los aspectos tecnológicos y biotecnológicos.13
Tanto el interés como la participación de las autoridades competentes y de la población son sumamente importantes en las actividades encaminadas a la recuperación y conservación de los espacios azules de las ciudades. Los aspectos positivos y negativos de estos espacios cobran relevancia en el estudio socioecológico a mediano y largo plazo, a escalas nacional, regional y local. Es necesaria la inclusión de los espacios azules en la planeación y manejo de las ciudades. La sustentabilidad y resiliencia urbana depende de los espacios azules lacustres urbanos.
Ina Falfán
Laboratorio de Restauración Ecológica
Luis Zambrano
Instituto de Biología, UNAM
1 Haase, D. “Reflections about blue ecosystem services in cities”, en Sustainability of Water Quality and Ecology, vol. 5, 2015, pp. 77–83.
2 Molina Prieto, L. F., y Rubio Fernández, D. “Elementos de urbanismo azul: Lagos naturales y artificiales”, en Revista de Investigación, vol. 9, núm. 2, 2016, pp. 22–44.
3 Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (Ed.). Ecosistemas y bienestar humano: Síntesis, Island Press, 2005.
4 Haase, 2015, op. cit; Molina Prieto, L. F., y Rubio Fernández, D. 2016, ob. cit.
5 Cervantes, M. “Conceptos fundamentales sobre ecosistemas acuáticos y su estado en México”, en Perspectivas sobre conservación de ecosistemas acuáticos en México (eds. Sánchez, O., Herzig, M., Peters, E., Márquez-Huitzil, R., Zambrano, L.) Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología; U.S. Fish y Wildlife Service; Unidos para la Conservación, A. C.; Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, 2007, pp. 37–67.
6 Elías Fernández, G., Navarrete Salgado, N. A., Fernández Guzmán, J. L., y Contreras Rivero, G. “Crecimiento, abundancia y biomasa de Poecilia reticulata en el lago urbano del parque Tezozomoc de la ciudad de México”, en Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente, vol. 12, núm. 2, 2006, pp. 155–159.
7 Inegi, Mapa de hidrografía. Consultado en junio de 2021.
8 Inegi, op. cit.
9 Sánchez González, D., y Batres González, J. J. “Retos de la planeación turística en la conservación de las lagunas urbanas degradadas de México. El caso de Tampico” Cuadernos de Geografía, 41(2), 2007, pp. 241–252.
10 Pablo Rodríguez, N., y Olivera Gómez, L. D., “Situación de una población aislada de Manatíes Trichechus manatus (Mammalia: Sirenia: Trichechidae) y conocimiento de la gente, en una laguna urbana, en Tabasco, México”, en Universidad y Ciencia, vol. 28, núm. 1, 2012, pp. 15–26; Rueda-Cordero, B. A., López-Luna, M. A., y Olivera-Gómez, L. D. “Uso de hábitat del cocodrilo de pantano Crocodylus moreletii en una laguna urbanizada en México”, Quehacer Científico en Chiapas 12, 2017, pp. 35–40.
11 Rodríguez Rodríguez, E., Ruíz Ruíz, M., y Vertíz Pérez, L. A. “Procesos de eutroficación en siete lagunas urbanas de Villlahermosa, Tabasco, México”, Congreso Regional de AIDIS para Norteamérica y El Caribe, San Juan, 1997.
12 Molina Prieto, L. F., y Rubio Fernández, D. “Elementos de urbanismo azul: Lagos naturales y artificiales”, en Revista de Investigación, vol. 9, núm. 2, 2016, pp. 22–44.
13 Urquiza Gómez, A., y Cadenas, H. “Sistemas socio-ecológicos: Elementos teóricos y conceptuales para la discusión en torno a vulnerabilidad hídrica”, en L’Ordinaire des Amériques, 218, 2015.