Las zonas costeras que se encuentran a menos de diez metros sobre el nivel del mar sólo cubren el 2 % del planeta, sin embargo, son de gran relevancia ecológica y socioeconómica. En términos ecológicos, es en estas zonas se concentra una gran variedad de ecosistemas tales como playas arenosas, dunas costeras, islas de barrera, planicies lodosas, estuarios, manglares, lagunas costeras y deltas de ríos, por lo que albergan una gran diversidad biológica. Debido a su importancia para la biodiversidad, muchos de estos ecosistemas están incluidos en diferentes esquemas de protección que regulan su manejo. Sin embargo, las playas arenosas han sido mucho menos consideradas en los proyectos e instrumentos legales enfocados en la protección y conservación.
Figura 1. En las playas arenosas se desarrollan diversas actividades económicas y recreativas

Fuente: elaboración propia
Además de su importancia ecológica, las costas nos proveen de diversos beneficios como servicios ecosistémicos, por ejemplo, la protección contra el impacto negativo de las tormentas, las pesquerías, la belleza escénica, el turismo y las actividades recreativas. El hecho de que muchos humanos nos sintamos atraídos hacia las costas, ha resultado en un creciente desarrollo urbano en las zonas costeras.
A nivel mundial, las costas concentran el 10 % de la población y el 13 % de las zonas urbanas. La expansión humana en las costas ha generado una pérdida masiva de ecosistemas y especies clave, con efectos acumulativos a gran escala. Entre dichos efectos, la erosión de la costa es uno de los más llamativos: se calcula que alrededor del 50 % de las playas del mundo tendrán fuertes problemas de erosión hacia finales de siglo.

La erosión de una playa es muy fácil de observar: se queda sin arena seca, y las olas rompen directamente sobre la vegetación de tierra adentro o bien sobre las construcciones. Esta condición puede ser episódica, derivada de algún evento como el paso de un huracán (Figura 2) o crónica (Figuras 3 y 4). Esta última ocurre por la interrupción del flujo de arena hacia la costa por la presencia de construcciones.
Figura 2. Erosión costera en Barra de Navidad, Jalisco, tras el paso del huracán Jova en 2011

Fotografía: Rodolfo Silva
En el siguiente collage de fotos, podemos ver ejemplos de erosión crónica
Figura 3. Procesos de erosión crónica en diferentes playas de Veracruz. a y b) Chachalacas en 2009

Fotografías M. L. Martínez; c) Playa Tortuga; d) Playa Mata de Uva Fotografías D. Lithgow
Figura 4. Ejemplo de erosión “corriente abajo” a partir de dos escolleras construidas en la desembocadura del río Jamapa en Boca del Río, Veracruz, indicadas por las flechas amarillas. La línea roja indica el retroceso en la línea de costa ocurrido por la erosión crónica producida por la escollera. En esta zona se han perdido alrededor de 400 m de playa. Es decir, la línea de costa ha retrocedido esa distancia hacia tierra adentro

Fotografía: Google Earth Pro
Muchos de estos problemas se deben a actividades humanas y, en consecuencia, pueden manejarse de manera adecuada y sostenible. El reto es encontrar un balance entre las crecientes presiones socio-económicas asociadas a cubrir las necesidades y deseos de los seres humanos y la preservación de los ecosistemas costeros. Las soluciones basadas en la naturaleza pueden ser una opción viable para alcanzar estas metas. A continuación, hacemos un resumen de un trabajo que elaboramos,1 que propone algunas buenas prácticas de manejo y uso de las playas, resaltando aspectos clave que deben ser considerados en las decisiones relacionadas con las costas. Con la elaboración de Los diez mandamientos para tener costas saludables y sostenibles, se pretende aportar herramientas para un mejor manejo de las costas que, de implementarse, puede traer beneficios importantes tanto para los ecosistemas costeros, como para los millones de personas que habitan y dependen de estos ambientes.
1. Amar a tus costas: considera la relevancia de mantener a los ecosistemas funcionando adecuadamente, al mismo tiempo que se atienden necesidades socioeconómicas.
2. Trabajar en armonía con la naturaleza: es importante comprender las relaciones entre los recursos naturales y el bienestar humano. Las soluciones basadas en la naturaleza son una buena opción para prevenir problemas como la erosión. Por ejemplo, los manglares y las dunas son efectivos protectores contra la erosión de las costas, así como los arrecifes y los pastos marinos que aportan arena a las playas y disminuyen la intensidad del oleaje.
3. Proteger a generaciones futuras: es fundamental conservar el funcionamiento de los ecosistemas costeros y sus servicios para beneficio de las generaciones presentes y futuras. Los flujos hidrológicos, de sedimentos y de especies, mantienen en buen funcionamiento a los ecosistemas costeros.
4. Aprender de los errores: es importante no repetir esquemas y soluciones cuyas fallas han sido demostradas. Por ejemplo, se debe evitar la construcción de infraestructura en condiciones inadecuadas, ya que pueden generar fuerte erosión corriente abajo (Figura 3).
5. Utilizar el conocimiento más actualizado para tomar decisiones adecuadas de manejo: las decisiones sobre el manejo de la zona costera se deben basar en información de calidad y cantidad adecuada. Para ello, los monitoreos a largo plazo son necesarios. Las decisiones se deben tomar conforme surgen nuevos conocimientos.
6. La importancia de la mirada local: una de las peculiaridades de las zonas costeras es que cada una es única, la forma de la costa, la cantidad de arena que se mueve, el tamaño y tipo de olas, son muy variables y funcionan de manera muy distinta en casi todas las playas. Por ello, las decisiones basadas en datos que no sean provenientes de las mismas localidades donde se van a implementar (o al menos de lugares parecidos) llevan a errores de diagnóstico y pérdida irreversible de ecosistemas.
7. Aceptar la condición de riesgo: los esquemas de protección de costas deben ser lo suficientemente resilientes para proteger vidas humanas, infraestructura y actividades en riesgo. Estos deben garantizar la protección durante tiempos prolongados de calma y frente a los eventos extremos. Sin embargo, no hay solución perfecta, y el riesgo siempre existe. En un escenario de cambio global, este riesgo es mayor debido al cambio de los patrones hidrometeorológicos.
8. Aceptar la incertidumbre: las costas están cambiando todo el tiempo. Por ello siempre es posible que ocurran eventos inesperados. Es posible que se presenten tsunamis de magnitudes nunca antes registradas, o bien que ocurran arribazones de sargazo nunca antes vistas (Figura 5). Estos eventos impredecibles ofrecen la oportunidad de aprendizaje para estar mejor preparados en el futuro.
9. Respetar la costa de tu vecino: las costas son dinámicas y están interconectadas; las acciones tomadas en una costa pueden afectar a las adyacentes, incluso a kilómetros de distancia. La modificación de los patrones del movimiento del agua y la arena generan erosión corriente abajo de las estructuras costeras, por lo que debe considerarse antes de realizar este tipo de acciones. Las decisiones locales pueden tener efectos regionales (Figura 3).
10. La prevención de problemas futuros: el monitoreo a largo plazo de la dinámica costera es indispensable para prevenir problemas futuros. Los diagnósticos locales son fundamentales para modificar y ajustar las acciones en función de las condiciones cambiantes. Los planes de manejo deben ser flexibles y adaptativos.
Figura 5. El monitoreo permite estar preparados para actuar ante condiciones cambiantes, como las recientes arribazones masivas de sargazo en el Caribe Mexicano

Cozumel. Fotografía: Debora Lithgow
Hoy en día se reconoce que la biodiversidad de las playas arenosas es única, y también que el viento y el oleaje hacen que estos cambien frecuentemente. Sin embargo, la interconectividad entre las costas arenosas y otros ecosistemas marinos y terrestres suele estar ausente en las acciones de manejo costero. El funcionamiento e interconectividad son de relevancia porque mantienen a las costas saludables y resilientes ante los cambios drásticos en el aporte de sedimentos. Lo anterior es clave para prevenir la erosión de nuestras playas.
Rodolfo Silva y Valeria Chávez
Instituto de Ingeniería, UNAM
Debora Lithgow y M. Luisa Martínez
Instituto de Ecología, A. C.
Este texto es una colaboración entre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología
1 Silva, R., y otros. Ten Commandments for Sustainable, Safe and W/Healthy Sandy Coasts Facing Global Change, 2021.
Jamás me hubiera imaginado que eso ocasionaba que se viera así la tierra de la playa, pensaba que era un proceso natural