La urgencia de hacer frente a la sequía en México

Este año México registró una de las peores sequías de su historia. Nos gustaría pensar que tuvimos mala suerte y que este tipo de eventos no se repetirán, pero nada podría estar más alejado de la realidad. Un evento similar se registró en 2011, otro en 2005, 1998, 1994, 1987 y así conforme nos movemos al pasado. La falta de agua a nivel nacional, normalmente derivada de una disminución en la precipitación, es un evento que ocurre al menos una vez por década y sus impactos suelen ser desastrosos. Es preocupante, además, que los pronósticos de cambio climático indican un aumento en su duración e intensidad para el país, que se recrudecerá conforme avanzamos en este siglo. Normalmente nos volvemos conscientes de la sequía hasta que se presenta en forma de escasez de agua en las ciudades, pero sus impactos se presentan mucho antes y son más desastrosos en el agro mexicano.

Ilustración: Estelí Meza

Menos maíz, menos vacas y más migración

El principal impacto de la sequía es una disminución instantánea en la producción de la agricultura de temporal. Por ejemplo, durante la sequía de 2011 la producción de maíz se redujo en un 21 %, las pasturas fueron 20 % menos productivas y el área total cultivada en el país para la agricultura de temporal disminuyó en 12 % (Figura 1). Nuestra investigación también ha mostrado que las poblaciones ganaderas sufren a consecuencia de la falta de agua: sólo en 2011 se registraron pérdidas de 1 millón de cabezas de vacas y 250 000 cabras; algunos estados, como Zacatecas, llegaron a perder hasta el 30 % de su población vacuna debido a este evento climático.1

Figura 1. Decremento en la producción y el área total cultivada de agricultura de temporal durante un año de sequía

Fuente: Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera y representan la producción de 2011 comparada con el resto de la década

Lo más alarmante es que el pronóstico para el futuro no es alentador. Se espera que la sequía aumente en frecuencia e intensidad en el territorio y con esto disminuya aún más la producción agrícola. De acuerdo con nuestras investigaciones, para el año 2100 la producción de temporal podría disminuir entre el 0.05 % en el mejor de los casos —un escenario altamente improbable— y hasta el 10 % en el peor escenario a futuro.2 Estamos hablando de una pérdida de un millón de toneladas de grano y la subsistencia potencial de hasta 20 millones de personas.

El impacto en el bienestar social es un tema aún más preocupante. Nuestro análisis más reciente muestra que los años de sequía han sido fuertes motores de migración hacia Estados Unidos (que representa el 98 % de la migración internacional desde México). La reducción en los ingresos económicos derivada de las pérdidas agrícolas ha propiciado el desplazamiento de personas de asentamientos rurales, particularmente en ambientes áridos.3 En un futuro, más sequía podría significar más migración.

Necesitamos una política pública para hacer frente a la sequía

Actualmente estamos mejor equipados tecnológica y científicamente para entender y prevenir la sequía; también podemos anticipar sus impactos en la agricultura, la ganadería y la disponibilidad de agua. Sin embargo, esta información no se traduce en acciones para mitigar sus efectos. Este 2021 nos encontró igual de desprevenidos que hace una década y los impactos en la producción de alimentos se dejaron notar. Vimos pérdidas millonarias para los grandes ganaderos de Sinaloa y los pequeños agricultores del centro de México. Además, se perdieron miles de hectáreas de cultivo de aguacate en Michoacán y de frijol en Zacatecas y Durango. La consecuencia fue el aumento en los precios de la canasta básica para todos los mexicanos.

Bajo este panorama, es evidente la necesidad de políticas públicas que le hagan frente a la sequía. Es imprescindible hacer uso de la información científica y tecnológica que le sea de utilidad a los productores para que se mitiguen sus impactos. Debemos estar preparados, pues las sequías son un fenómeno ineludible y que cada vez aparecerá con más frecuencia.

 

Guillermo N. Murray Tortarolo

Este texto es una colaboración entre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología.


1 Murray-Tortarolo, G. N., y Jaramillo, V. J.,  “The impact of extreme weather events on livestock populations: the case of the 2011 drought in Mexico”, Climatic Change, 153(1), 2019, pp. 79-89.

2 Murray-Tortarolo, G. N., Jaramillo, V. J., y Larsen, J, “Food security and climate change: the case of rainfed maize production in Mexico”, Agricultural and Forest Meteorology, 253, 2018, pp. 124-131.

3 Murray-Tortarolo, G. N., y Salgado, M. M., “Drought as a driver of Mexico-US migration”, Climatic Change, 164(3), 2021, pp. 1-11.

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Publicado en: Hallazgos

Un comentario en “La urgencia de hacer frente a la sequía en México

  1. Que tristeza pero nadie puede contra la naturaleza pero como dicen el articulo, la falta de medidas para hacer frente a estos fenómenos naturales para no exista desabasto de agua y que la producción agrícola y ganadera se vea afectada

Comentarios cerrados