La urbanización turística del Caribe mexicano

El desarrollo de Cancún fue resultado de un proyecto estratégico, tanto a nivel regional como nacional, en la Riviera Maya. Fue el primer Centro Integralmente Planeado (CIP), un tipo de desarrollo turístico que busca promover el turismo en zonas con un alto atractivo natural y cultural para crear fuentes de trabajo y promover alternativas económicas para la población. Son proyectos que pretenden aportar múltiples beneficios, como potenciar actividades agrícolas, artesanales, comerciales e industriales y, dado que en principio requieren ser cuidadosamente planeados, no deberían generar problemas. A pesar de su gran promesa, la evidencia demuestra que no ha resultado así: los CIPs han afectado la clasificación y el uso de la tierra, el transporte, los servicios públicos, y además han generado inseguridad, violencia e impactos ambientales. De ahí la necesidad de analizar el caso, sobre todo en un momento político en el que aún se planea fomentar este tipo de desarrollos.

Ilustración: Ros

Las implicaciones del turismo a través de Centros Integralmente Planeados

En 2018, el sector turístico aportó a nuestro país divisas por concepto de viajeros internacionales del orden de 1941 millones de dólares; los destinos de playa reciben más del 75 % de los turistas. Esta derrama económica explica el interés en el desarrollo turístico en el país desde hace muchos años. A finales de los setenta, inició en México el desarrollo de CIPs a través del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur); en la actualidad son ocho, y el más emblemático es Cancún. Estos centros deben tener una estructura ordenada e integral, con un mantenimiento impecable, y una excelente operación y plusvalía que promueva el desarrollo regional y posicione a México como referencia del turismo internacional. Vistos de esta manera, estos destinos deberían generar cambios positivos en ciudades nuevas debido a los servicios asociados al turismo nacional e internacional.

Cancún es un ejemplo de que estos proyectos turísticos no han estado a la altura de sus promesas. El desarrollo turístico de la Riviera Maya provocó la urbanización costera a través de infraestructura hotelera, obras de protección y estabilización de playas y la construcción de marinas y muelles; ello promovió la rigidización de la costa debido a obras ingenieriles. Con este proceso de endurecimiento se alteran o pierden servicios ambientales y el transporte sedimentario entre dunas, playas y costas pierde su balance, lo que significa mayor vulnerabilidad por el oleaje y su energía que aumenta durante un fenómeno hidrometeorológico.1 Además, el desarrollo no contempló incluir a las nuevas ciudades que generó en su periferia; tampoco consideró a sus habitantes, ni al incremento en la demanda de infraestructura urbana, insumos, vías de comunicación y recolección de desechos.

La rigidización de la zona costera también alteró, e incluso erradicó, la cobertura vegetal de la zona, no sólo vegetación emblemática como el manglar, sino especies de selva mediana subperennifolia y subcaducifolia y selva baja subperennifolia, con maderas preciosas como caoba y cedro. También impactó a las comunidades de dunas consideradas halófitas que se mezclan con especies herbáceas, matorrales arbustivos o especies arbóreas que, en conjunto y por su biodiversidad, dan estabilidad a la costa y la protegen de eventos hidrometeorológicos; son, además, zonas de crianza, alimento y reproducción de muchas especies acuáticas, terrestres y voladoras, endémicas y migrantes. Todo esto, además de su agradable clima, su exuberancia y belleza, vuelve la Riviera Maya una zona natural diversa y de gran valor.

Generación de agua residual urbana

En 1980, la población residente en Quintana Roo era de 226 000 habitantes; para 2020, pasó a 1 857 900. La alta densidad poblacional generada por la demanda de servicios turísticos provocó un desarrollo urbano que no respeta los límites o las zonificaciones de los planes urbanos, herramientas que no son respetadas o se vuelven obsoletas para la planificación y el ordenamiento territorial. Es por ello que no es raro ver cómo la mancha urbana crece de manera desordenada sin la dotación de servicios básicos ni de programas adecuados de transporte o recolección de desechos sólidos. ¿Dónde fueron a dar los desechos y aguas residuales de los 14.2 millones de turistas que arribaron al Caribe mexicano en 2018?

El 31 % de la población residente en Cancún utiliza tanques sépticos para el almacenamiento de sus aguas residuales. Este uso genera el riesgo de fugas o de un colapso que pasaría por el suelo kárstico altamente poroso para terminar en el agua del manto acuífero. Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), las zonas arqueológicas de Cobá y Tulum cuentan con plantas de tratamiento que comenzaron a operar en 2012, cuando recibían un millón de visitantes; para 2018, fueron más de dos millones. Se detectó que, cuando sus aireadores entran en operación, se rebasa su capacidad y el agua residual se desborda, percolándose entre el suelo kárstico. A sólo 10 km de la zona hotelera de Cancún existen colonias irregulares hechas de casas de madera y lámina que carecen de agua potable y drenaje; sus habitantes descargan sus aguas negras directamente en las “cuevas” o cenotes, lo cual es una práctica generalizada. Esta situación de pobreza y rezago en los servicios públicos básicos está lejos de lo que pretende ser un Centro Integralmente Planeado. Tomando esto en consideración, ¿qué pasa cuando ocurren lluvias torrenciales y los sistemas de los centros hoteleros se ven rebasados porque sus drenajes pluviales se juntan con el agua residual? Lo que sucede es que los sistemas son superados y se generan deficiencias en sus técnicas de tratamiento, lo que provoca una grave crisis socioambiental.

Problemáticas ambientales asociadas

El agua residual acarrea jabones y detergentes ricos en fósforo, así como materia orgánica que continúa degradándose, liberando nitrógeno. Ambos elementos constituyen nutrientes en el agua dulce y marina, por lo tanto, se genera un sobrenriquecimiento conocido como eutrofización: una característica de una zona alterada por acción humana cuyo exceso de nutrientes tiene efectos ecológicos.

Por la porosidad del suelo en la Península de Yucatán, las infiltraciones de agua dulce llegan a la costa donde existen formaciones arrecifales, uno de los grandes atractivos turísticos de la región. Ahí, desde hace una década, se ha detectado eutrofización en la columna de agua marina por las descargas de aguas continentales, lo que ha generado que especies de macroalgas oportunistas desplacen a las naturales, afectando y disminuyendo las praderas de pastos marinos, lo que rompe el equilibrio natural. Además, este proceso permite la presencia de especies oportunistas —como las esponjas que crecen sobre los bancos coralinos y les generan estrés y muerte— lo que ha sido identificado como un problema actual en grandes parches arrecifales frente a  las zonas urbanas del Caribe.

Otro problema del Caribe mexicano son las arribazones de sargazo relacionadas con la confluencia de ciertos factores. En primer lugar, el aporte de hierro al Atlántico proveniente del Sahara debido al cambio de los vientos alisios. En segundo lugar, el aumento de la temperatura en la columna de agua superficial del Caribe. En tercer lugar, el incremento de nitrógeno y fósforo por la intensificación de la surgencia del este de África y por los aportes provenientes de agricultura intensiva y deforestación en la amazonia. Además, se estima que la llegada masiva del sargazo a las costas del Caribe mexicano será frecuente en años venideros. Para tener una idea de sus efectos, entre mayo y septiembre de 2018, causó la muerte de organismos de 78 especies, principalmente peces y crustáceos debido a un efecto combinado de altas concentraciones de amonio, sulfuro de hidrógeno y falta de oxígeno por la degradación de estas macroalgas.

Sólo dos de las consecuencias del cambio climático —el incremento en el nivel medio del mar y en la temperatura superficial del agua— generarán que los fenómenos hidrometeorológicos en el Caribe mexicano sean más frecuentes y severos en los próximos años. Esto implica un sistema costero más vulnerable debido a una urbanización desordenada; así, queda claro que el sistema socioecológico que intentó impulsarse como un Centro Integralmente Planeado es totalmente fallido. ¿Será distinto con los otros siete proyectos similares distribuidos en el resto del país?

Estado del patrimonio costero

La Riviera Maya se concibió como la gran oportunidad de desarrollo basado en el turismo de sol, playa y mar, en gran medida por el atractivo de la zona ligado al Sistema Arrecifal Mesoamericano —la segunda estructura marina natural más larga después de la gran barrera arrecifal australiana— que se extiende entre México y Honduras. Ante la fragilidad ecológica de la región, desde sus inicios debió ser un desarrollo planeado para que su aprovechamiento fuera sostenible. El resultado fue el abuso del patrimonio de las poblaciones dependientes, rurales y semirurales y de los recursos naturales que necesitan para subsistir. Su desarrollo ha generado gran migración, nacional e internacional para atender las necesidades, lo que a su vez generó mayor desigualdad y vulnerabilidad de los más necesitados.

Es momento de cambiar malas prácticas, de respetar legislaciones y de aprender de los  errores cometidos en el pasado en otras regiones de México y el mundo. Es vergonzoso que en pleno siglo XXI actuemos como una sociedad de un pasado remoto cuando no se tenía conocimiento ni evidencia de nuestros errores. Si quienes son responsables de ejecutar las decisiones no quieren o no están capacitados para hacerlo, la sociedad debe ganar poder y fortalecerse. Debe estar educada y bien informada para que, de manera grupal y organizada, tome acciones para el beneficio social, económico y político. De lo contrario, se perderá cualquier oportunidad de desarrollar de manera sustentable este destino turístico y cualquier otro ambiente. Mi abuela, con su experiencia de vida, me decía: “Estamos matando a la gallina de los huevos de oro”.

 

Aramis Olivos Ortiz
Centro Universitario de Investigaciones Oceanológicas, Universidad de Colima


1 Jackson D., y Short A. (Eds.) Sandy Beach Morphodynamics. Elsevier, 2020.

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Publicado en: Impactos y deterioro

2 comentarios en “La urbanización turística del Caribe mexicano

  1. Excelente trabajo, ojalá y se respete la legislación y como dice el autor: nos estamos acabando a la gallina de los huecos de oro

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