Naturaleando

 

 

Es un error común pensar que la naturaleza está afuera, un lugar exterior al que se puede ir de día de campo para luego regresar a casa, cuando en los hechos nunca nos separamos de ella, estamos permanentemente inmersos en ella. Desde hace miles de años los cazadores y recolectores, así como los primeros agricultores, transformaron lentamente el paisaje e iniciaron de esta manera el proceso de co-construcción humana y no humana de los procesos del sistema Tierra.

Recientemente, desde la Antropología, la Geografía y la Ecología se han propuesto lecturas, sensibilidades distintas para entender los paisajes naturales y los modificados por el humano. Una de estas clasificaciones son los antromas, que estudian la interacción entre biomas y humanos, y rompe con la dicotomía de “ecosistema prístino” y “ecosistema modificado” presentando una pluralidad de niveles de interdependencia mediados por prácticas culturales a nivel local. Bajo este marco se han identificado influencias humanas en los ecosistemas que datan de hace 12 000 años y que ya entonces se extendían por la mayor parte de la biósfera terrestre. Estas interacciones han sido en su gran mayoría benéficas, resultando en aumento de biodiversidad, expansión de hábitat para otras especies e incremento de funciones ecosistémicas como la dispersión de semillas.

El problema es que hoy en día hay una tendencia por simplificar las interacciones socioecológicas como si habláramos de dos sistemas aislados con un puñado de vínculos tóxicos que hay que arreglar: dejar de emitir gases de efecto invernadero, dejar de tirar plásticos al océano y, en resumidas cuentas, dejar de intervenir en los ecosistemas. Esto nos lleva a pensar que la solución a la crisis ambiental es encapsular a los ecosistemas y conservarlos lo más cercano posible a lo que creemos que es “prístino” o “natural”. Es desde esa arista que nace la conservación ambiental en su vertiente más común, una que atenta contra el legado de grupos humanos que han sido parte de socioecosistemas funcionales durante siglos e incluso milenios. Esta corriente es parte de una narrativa colonialista, contada desde el punto de vista de quienes se han apropiado históricamente de otros territorios imponiendo dinámicas extractivistas que llevan a los ecosistemas a su límite.

Vernos como algo separado de la naturaleza nos aleja de las soluciones mismas de la crisis ambiental. Tenemos que recuperar esa integración y vernos como parte del ecosistema. Podemos empezar por cuestionar la mirada que predomina en las ciencias ambientales y de la conservación, la cual, a través de un solo tipo de conocimiento, homogeneiza el paisaje. También es importante empatizar con los pueblos originarios que viven en constante lucha por su territorio y sus formas de vida con la naturaleza.

Naturaleando

Tomando en cuenta lo anterior y en la búsqueda de reconocernos como parte de un entorno vivo, dinámico y en constante interacción con lo no-humano, es que pensamos en el verbo Naturaleando. Así pretendemos dar a entender que la naturaleza no es un objeto, un lugar o un concepto: la naturaleza es algo que hacemos cuando nos reconocemos como parte de la misma.

Naturaleando toma forma a través de un concurso que convocamos en Estudios Planeteando, una casa productora de contenido multimedia socioambiental, con ayuda de la Comisión Nacional para el Uso y el Conocimiento de la Biodiversidad. El concurso Naturaleando consistió en capturar en una fotografía a algún organismo con el que te encontraras en tu día a día. Los jueces del concurso, que son divulgadores de la biología en México, eligieron a seis finalistas entre las más de 700 observaciones registradas. Las finalistas fueron invitadas a una transmisión en vivo donde contaron de viva voz la experiencia al momento de tomar la fotografía. La decisión no fue fácil, pero más allá de quiénes ganaron, el proceso creó un acercamiento para reconocer el ecosistema del que formamos parte.  

Las fotografías finalistas fueron seleccionadas por un panel de jueces divulgadores de la biología: Ojos de Bióloga, Biologgers, Crónicas de Chivizcoyo, Pregúntale al Biólogo, Explorando con Ale Montse, Chiudivulga, Biologando por el mundo, Biolovers y patrocinado por la Red de Comunidad, Ciencia y Educación y el proyecto Salud por la Tierra. Los ganadores fueron seleccionados por los increíbles conductores de este concurso: Lumara la Bióloga y Diego Barrales, creador de la cuenta de twitter @Arachno_Cosas, quienes nos comparten estas fotografías de su colección personal.

 

 

Nombre Común: Bola, bola de bosque, bola de coyote, bola de conejo, bolita, bolita blanca, bolita de carne, bolita de lagartija, bolita de víbora, bolita de hongo, borreguito o tatarata.
Nombre científico: Lycoperdon perlatum
Lugar donde fue tomada:  Bosque de la primavera, Zapopan, Jalisco
Autora: Lumara González (Lumara la Bióloga)

Nota de la autora: “Esa mañana decidimos salir a buscar hongos varios amigos y yo. Era el mes de julio así que las lluvias hacían la temporada perfecta. Encontramos varias especies, pero estas son de las más fáciles de identificar. Además, son realmente bonitas, no tienen la forma típica de champiñón, su textura las hace aún más estéticas y tienen propiedades medicinales: las esporas se utilizan para aliviar la picadura de abeja”.

 

 

Nombre Común: Opilión Cavernícola Ciego
Nombre científico: Mictlana inops
Lugar donde fue tomada:  Gómez Farías, Tamaulipas, México
Autor: Diego Barrales

Nota del autor: “Esta observación fue lograda durante un viaje de colecta en búsqueda de una especie de alacrán ciego. Las especies troglobias (adaptadas a la vida en cuevas) son difíciles de encontrar, por lo que siempre causa una dicha enorme cruzarse por su camino, más al observar su fluorescencia bajo luz ultravioleta”.

 

 

 

 

Concursantes

Aquí las fotografías ganadoras de este concurso, así como la experiencia de los participantes al capturar esa imagen.

 

 

 

 

Mención honorífica

Nombre Común: Colibrí Multicolor
Nombre científico: Lamprolaima rhami
Lugar donde fue tomada: El Chilacayote, Acajete, Veracruz
Autor: José Alberto Lobato García

Nota del autor: “Este pequeño (bueno, ni tan pequeño) colibrí es una de las joyas de los bosques de niebla de México, llamado Colibrí Multicolor. A veces es difícil ver el mosaico de plumas iridiscentes que posee en la cabeza, pecho y garganta; sin embargo, a pesar de que la luz no lo favorece en esta ocasión, podemos notar las plumas de sus alas de un color naranja intenso. A diferencia de otras especies de colibríes, este multicolor amigo depende de los bosques de niebla bien conservados, donde puede hallar su alimento entre la miríada de bromelias y plantas con flor que crecen en el hermoso caos vegetal de este ecosistema”.

Este individuo fue fotografiado en uno de los senderos en donde la cooperativa de Ecoturismo Cañadas del Pixquiac mantiene un poco de lo que queda del bosque de niebla que alguna vez se extendió por el centro del estado de Veracruz. Es gracias a los esfuerzos de conservación, grandes y pequeños, realizados por aquellas personas que están en contacto directo con estos ecosistemas, al apoyo que podemos brindar al visitar estos lugares, y al aprender con curiosidad y respeto lo que el monte y sus historias tienen para enseñarnos, como lograremos que seres tan increíbles como el Colibrí Multicolor sigan existiendo.

 

 

 

 

Quinto Lugar

Nombre Común: Gorgojo
Nombre científico: Familia Curculionidae, Tribu Curculionini
Lugar donde fue tomada: El Progreso, Oaxaca
Autora: Ale García

Nota del autor: “Al momento de cambiar mis plantas de lugar y mover las suculentas que tengo en casa de repente vi un puntito que se movía y noté que era un gorgojito. Intenté buscar mi cámara y no la encontré y lo que tuve a la mano fue mi teléfono. Recuerdo que un maestro me dijo que una cámara no hace al fotógrafo, fue más que nada aprovechar el momento. De pronto tan fácil como llegó se fue y ya nunca lo pude volver a ver porque se confundió con el color de la Tierra”.

 

 

 

 

Cuarto lugar

Nombre Común: Ballena gris
Nombre científico: Eschrichtius robustus
Lugar donde fue tomada: Puerto Adolfo López Mateos, Baja California Sur
Autor: Joaquín Andrés García Campos. 

Nota del autor: “Nunca me imaginé lo difícil que sería tomar una buena foto a un animal tan grande. En ese momento, había alrededor de 20 ballenas rondando por el bote, sólo podías ver salir sus cabezas asomándose a la superficie para respirar, lo que les tomaba cerca de un segundo y era muy difícil saber a qué ballena fotografiar, porque eran tantas saliendo por todos lados que te terminan confundiendo. Entonces trataba de intuir hacia dónde iban a salir los cetáceos para sacar una buena foto. En eso me di cuenta que como a unos 30 metros había una ballena saltando varias veces. En ese momento me enfoqué sólo en dicho individuo calculando hacia donde iría a salir.  Y así, después de dos saltos más que dio la ballena, y tres horas en el mar bajo el sol bajacaliforniano, salió esta imagen”.

 

 

 

 

Tercer lugar

Nombre Común: Araña escupidora
Nombre científico: Scytodes sp
Lugar donde fue tomada: Ciudad de México, Alcaldía Iztapalapa
Autor: Jorge E. Rojas Soriano

Nota del autor: “Este pequeño ejemplar salió de su escondite después de arrojar agua para lavar una pequeña zona de mi zotehuela. Lo que me parece curioso en cuanto a estas arañas es su tamaño, las que he avistado en las zonas urbanizadas de Iztapalapa son mucho más grandes que las avistadas en otros lugares más arbolados”.

 

 

 

 

Segundo lugar

Nombre Común: Salamandra Enana de la Sierra Madre Oriental
Nombre científico: Parvimolge townsendi
Lugar donde fue tomada: Santuario del Bosque de Niebla del Instituto de Ecología, Xalapa, Veracruz.
Autor: Jorge Ramos Luna

Nota del autor: “La salamandra enana de la sierra madre oriental es un diminuto anfibio de tres centímetros de largo que sólo habita en México y que pertenece a los caudados, también conocidos como tritones o tlaconetes. La fotografía la tomé en el Santuario del Bosque de Niebla, mientras grabábamos algunos anfibios para hacer un documental de naturaleza, y es muy curiosa ya que es una especie que había sido propuesta como extinta, hasta su redescubrimiento en 2012. Los anfibios se ven amenazados por distintos problemas de origen humano, como la pérdida de hábitat, la introducción de depredadores exóticos (como gatos), la crisis climática, la contaminación de mantos acuíferos, el tráfico de especies y algunos mitos y creencias que los rodean, como que son venenosos o que afectan directamente al ser humano. De hecho, hay un mito muy conocido en Veracruz, Puebla e Hidalgo sobre los tlaconetes, que no podría estar más lejos de la realidad”.

 

 

 

 

Primer lugar

Nombre Común: Luis bienteveo
Nombre científico: Pitangus sulphuratus
Lugar donde fue tomada:  Instalaciones del zoológico de Tamatán en Ciudad Victoria, Tamaulipas.
Autor: Pedro Noe Ramirez Guillen

Nota del autor: “Me encontraba en el zoológico de mi ciudad con mi cámara fotográfica observando el recinto de los leones, cuando de pronto, dentro del mismo recinto, observe a un luis bienteveo (Pitangus sulphuratus) con un ratón casero (Mus musculus) en su pico el cual estaba posado sobre una rama cerca de mí. Inmediatamente comencé a tomar fotografías. El ave azotó repetidas veces al ratón contra la rama; en uno de esos azotes, el ratón se le cayó, pero rápidamente voló al suelo a recogerlo para volver a posarse sobre otra rama y seguir azotándolo. Después de aproximadamente cinco minutos, el ave engulló a su presa entera y se retiró de la escena”.

 

 

 

 

Texto: Bernardo Bastien
Fotografías: Alberto Lobato, Ale Garcia, Diego Barrales, Joaquin Garcia, Jorge Ramos, Jorge Rojas, Lumara la Bióloga y Pedro Noe Ramirez

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Publicado en: Horizontes artísticos