En 2011, publicamos nuestro artículo científico “Gran recuperación de biomasa de peces en una reserva marina totalmente protegida”.1 Los datos que comenzamos a colectar hace veinte años, mostraban contundentemente la espectacular abundancia de peces y otra vida marina así como la salud del ecosistema de arrecifes del Parque Nacional Cabo Pulmo. La comunicación de estos resultados era fundamental para consolidar la teoría de las reservas marinas totalmente protegidas en el Golfo de California. Sin embargo, hubo fuerte oposición a este tema y a herramientas de manejo que abarcaran todo el ecosistema marino ya que implicaba prohibir la pesca que significaba la fuente de ingreso para miles de mexicanos. Sin embargo, se requería un cambio de paradigma, una nueva manera de ver a los mares para manejarlos y consérvalos. Cabo Pulmo demostró que, si hay voluntad, los humanos pueden recuperar los océanos.
Esto último fue un caso aislado, ya que, a veinte años de esta discusión, no solamente no se ha logrado la meta fijada para 2020 (10 % de los océanos totalmente protegidos), sino que varios estudios han mostrado que quedan muy pocos lugares en el planeta y en México, donde no hay rastro de que el humano los haya afectado. Las estadísticas oficiales de la Comisión Nacional de Pesca y Aquacultura (Conapesca), muestran que teniendo más embarcaciones y pescadores realizando más actividades pesqueras, las capturas no han aumentado desde hace poco más de una década; y las estadísticas oficiales presentan un panorama sombrío, ya que 65 % de las pesquerías están a su máximo rendimiento, 20 % se ha colapsado, y 15 % tiene un pequeño margen para ser desarrolladas.2 A lo anterior hay que sumarle la gran destrucción de hábitats costeros y marinos que ha ocurrido desde la expansión pesquera en los años setentas; tan sólo recordar que hemos perdido el 50 % de los manglares, de los arrecifes de coral, y el 40 % de los pastos marinos.
Estamos de nueva cuenta en la encrucijada. Internacionalmente se han fijado metas para los océanos que todavía están lejos de cumplirse. En particular, El Pacto de los Océanos, es la iniciativa de las Naciones Unidas con la visión más estratégica relacionada a los océanos. Este reporte fijó un camino claro a seguir, pero que ha sido difícil consolidar. La implementación de áreas marinas altamente y eficientemente protegidas en México tiene una larga historia, y hemos aprendido muchas lecciones. Sin embargo, con la creación del Parque Nacional Revillagigedo en noviembre del 2017, apenas logramos llegar al 5 % de los mares mexicanos sin ninguna actividad extractiva. La siguiente década será de grandes retos para proteger los mares mexicanos, pero la pregunta más importante es si habrá la voluntad política, acompañada de un esfuerzo social, para cumplir la meta que México se han comprometido a cumplir de proteger el 30 % de los mares para el 2030.
La comunidad de Cabo Pulmo y su arrecife. La barra arrecifal muestra los diques volcánicos que forma el hábitat rocoso.
Los cardúmenes de pargo amarillo se concentren en los arrecifes del Parque Nacional Cabo Pulmo, B. C. S., México.
David Castro, uno de los divemasters de buceo en Cabo Pulmo, observa detenidamente los peces halconcitos que habitan los corales del Parque Nacional.
Una garropa juvenil, especie que puede llegar a medir 2.5 metros de longitud, busca alimentarse de los abundantes peces que se encuentran en los arrecifes de Cabo Pulmo.
Juveniles de peces se refugian en las raíces de los manglares rojos. Isla Danzante, Parque Nacional Loreto, México.
Tiburones martillo y cazones capturados como pesca de acompañamiento en pesquerías artesanales. Alto Golfo de California, México.
Un bosque de manglar destruido por conjuntos habitacionales en La Paz, B. C. S., México.
Un cardumen de sardinas se refugia en la rompiente de una montaña submarina. Islas Marías, Nayarit.
Las agregaciones de desove de peces son recursos naturales que pueden ser sobre explotadas en muy poco tiempo. Pacífico Norte, Baja California, México.
Las espinas de la estrella Acanthaster, son grandes carnívoros que se alimentan de corales y pueden devastar grandes extensiones de arrecifes. Archipiélago Revillagigedo, Colima, México.
Una mantarraya gigante de cinco metros se acerca amigablemente durante mi buceo en la Isla Socorro, Parque Nacional Revillagigedo, México.
La belleza de los arrecifes del Parque Nacional Revillagigedo, incluye cuevas donde los juveniles de tiburón de arrecife de aleta blanca se refugian, y las comparten con varias especies de peces e invertebrados.
Fotos y texto: Octavio Aburto
1 Aburto-Oropeza O, Erisman B, Galland GR, Mascareñas-Osorio I, Sala E, Ezcurra E (2011) Large Recovery of Fish Biomass in a No-Take Marine Reserve. PLoS One 6:e23601
2 Programa Institucional del INAPESCA 2013-2018. DOF: 14/08/2014