Reconectarnos con la naturaleza

Existe una enorme desconexión entre el pensamiento económico y los aspectos ambientales de la actividad económica. No hemos sabido informar a los tomadores de decisiones y a la sociedad en general sobre la importancia que tienen las interconexiones de los ecosistemas con nuestra vida cotidiana. De esta manera hemos desvinculado el crecimiento económico con la pérdida de nuestros recursos naturales.

Los ecosistemas y los servicios que éstos proveen constituyen un capital comparable con los capitales financieros y de infraestructura que son parte de las cuentas nacionales de un país. Hemos usado los ecosistemas de manera similar a la minería, y ahora nos damos cuenta de que, en muchos casos, hemos llegado al fondo del almacén.

La conservación efectiva de nuestro patrimonio natural se da, por un lado, gracias al uso sustentable de los recursos que hacen las poblaciones locales que los custodian y, por el otro, fortaleciendo el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas, que ha demostrado ser el instrumento de política ambiental más eficiente para mantener funcionales los últimos grandes espacios silvestres, para el bienestar de todos los mexicanos.

El Canal de Infiernillo, que separa a la isla Tiburón (derecha) de la costa de Sonora, está en el Golfo de California y es el corazón de la etnia comca’ac o seri como es conocida en español. Se le llegó a considerar como el “acuario del mundo” por sus abundantes recursos pesqueros, mismos que hoy día se han agotado de manera dramática. Establecer áreas de “no pesca” ha demostrado ser una de las mejores estrategias para recuperar sus poblaciones de peces, moluscos y crustáceos. Para conocer más,
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Sólo una fracción de la enorme colonia compuesta por 50 mil charranes elegantes rodeada por unos 150 mil nidos de gaviota ploma en la isla Rasa, que tiene menos de un kilómetro cuadrado de superficie. Esta aglomeración tan numerosa se debe a la abundancia de sardinas, su principal alimento, en las aguas del Golfo de California. Esta foto atestigua el pasado porque actualmente, debido a la sobrepesca de sardinas y al cambio climático, las aves se han dispersado y anidan en otros sitios. Para conocer más, dar clic aquí.

En Sonora, el Gran Desierto de Altar es una de las regiones más deshabitadas, cálidas y secas de México y, junto con El Pinacate, conforma una importante Reserva de la Biosfera. Estas áreas son reconocidas internacionalmente por su importancia biológica y cultural, y en ellas la población local debe desarrollar actividades socioeconómicas que garanticen la sostenibilidad. En 2013 fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Para conocer más, dar clic aquí.

Cuando en el pasado geológico remoto surgió México como un puente de unión entre las tierras emergidas del norte –hoy Norteamérica– con las del sur ­–Sudamérica– aquí se dio una gran confluencia de migraciones de plantas y animales. La Sierra Gorda de Querétaro es una muestra contemporánea de la historia antigua, ya que esta Reserva de la Biosfera de México cuenta con la mayor diversidad de ecosistemas, y en ella sorprendentemente conviven el oso negro y el jaguar. Para conocer más, dar clic aquí.

A los bosques de pino y oyamel, ubicados en los límites del Estado de México y Michoacán, cada año llegan cientos de millones de mariposas monarca para hibernar. Estos bosques son su refugio invernal, que en las últimas décadas han sido talados de manera intermitente para obtener madera y conquistar nuevas tierras para cultivos. Sólo mediante un constante trabajo de vigilancia, en coordinación con las comunidades locales, será posible garantizar la continuidad de este fenómeno, único en el mundo. Para conocer más, dar clic aquí.

El flamenco rosa del Caribe es un ave carismática que anida en los humedales costeros de la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos, en la península de Yucatán. Aunque los asentamientos humanos, la construcción de carreteras y la extracción de sal han afectado sus zonas de anidación, gracias a los esfuerzos conjuntos realizados durante últimos 20 años por gobiernos, organizaciones y comunidades se ha gestado una historia de éxito en la protección de esta especie y su hábitat. Para conocer más,
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Para frenar el deterioro ambiental de las regiones contiguas a las Áreas Naturales Protegidas es necesario que los pobladores locales obtengan ingresos y se empleen en actividades productivas ordenadas y bien planeadas, que hagan uso de los ecosistemas sin transformarlos. En la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, Quintana Roo, se practica ecoturismo y los visitantes disfrutan de la suave corriente de las aguas de antiguos canales mayas entre manchones de manglares. Para conocer más, dar clic aquí.

Los mangles son árboles que han evolucionado para sobrevivir en los ambientes inundables de las costas, y los que crecen en la Reserva de la Biosfera La Encrucijada, Chiapas, alcanzan hasta 40 metros de altura y son los más altos del Pacífico americano. México es uno de los países del mundo con más manglares, pero cada año se talan miles de hectáreas para reemplazarlas por cultivos de camarón, plantaciones agroindustriales o gigantescos desarrollos turísticos. Para conocer más, dar clic aquí.

En la Selva Lacandona de Chiapas hoy queda menos de una tercera parte de su extensión original de selva tropical húmeda: un millón ochocientas mil hectáreas. Al pasar del tiempo miles de hectáreas se han talado para transformarlas en potreros destinados a una ganadería ineficiente y a campos agrícolas de autoconsumo. Es común el abandono de tierras porque pronto resultan improductivas e infértiles, y la selva se sigue talando mientras su población empobrece. Para conocer más, dar clic aquí.

La Reserva de la Biosfera El Triunfo está en la Sierra Madre de Chiapas. Las cumbres se cubren de neblina, resultado de la condensación de humedad proveniente del océano Pacífico y por ello es también una de las regiones más lluviosas del país. El agua que capturan sus bosques sostiene la agricultura y ganadería de la Costa, el Soconusco, la Frailesca y la Depresión Central de Chiapas, y alimenta a las cuatro presas del río Grijalva que producen 40% de la energía hidroeléctrica de México. Para conocer más,
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El paisaje al interior del bosque de niebla es mágico e imponente, silencioso, húmedo y frío. Pareciera que justo aquí se detuvo el tiempo hace miles de años. En nuestro país quedan tan sólo fragmentos de este tipo de bosque en las partes altas de algunas montañas en los estados de Tamaulipas, Veracruz, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. A nivel global se le considera como el ecosistema más amenazado del mundo, incluso puede afirmarse que está en peligro de extinción. Para conocer más, dar clic aquí.

El bosque de niebla de la Reserva de la Biosfera El Triunfo es uno de los pocos lugares de México donde aún vive el mítico quetzal. Las antiguas culturas mesoamericanas ordenaban la pena de muerte a quien lo cazara y sus plumas fueron más valiosas que el oro. Era símbolo de la fertilidad, la abundancia y la vida. En la cultura olmeca el quetzal se enlaza con el origen del dios Quetzalcóatl, y en la actualidad se le reconoce como el ave más bella del continente americano. Para conocer más, dar clic aquí.

 

 

Texto y fotografías: Fulvio Eccardi
Biólogo y fotógrafo nacido en Italia y naturalizado mexicano.
Dedicado desde hace más de 40 años a documentar y difundir temas relacionados con la biodiversidad
y el uso de los recursos naturales de México.
Director de videos y documentales; editor de Biodiversitas, boletín de la Conabio
y socio fundador de https://suum.mx/.

 

 

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Publicado en: Horizontes artísticos