Marea roja y condición anfibia

¡Salve Yemanyá!

Este ensayo fotográfico presenta los ambientes de vida en donde se encuentran humanos y no humanos. Actividades que muestran una relación con las costas y mares de Baja California y son parte de un entramado biocultural complejo e histórico, una condición anfibia que los expone a las mareas rojas. Sus saberes nos pueden orientar a cómo preguntar sobre la afectación de las ficotoxinas en el marco de una creciente insalubridad de los mares.


El principio fue líquido. Al nacer nos hacemos seres pneumáticos. La bocanada de oxígeno nos sitúa en lo pedestre, añorando el medio líquido embrionario como escape de la ciudad y el trabajo. Playamar rima con pléyades: las puestas del sol, la bajamar y el arrullo marino nos arriman a la zozobra o la calma. Como poemar.

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Surfistas en el Sauzal. Ensenada, Baja California. Invierno de 2022

Baja California es una península unida por una porción de tierra al resto del continente. Prominencia térrea entre el Océano Pacífico y el Mar de Cortés, debajo de la línea fronteriza con Estados Unidos. Tierra adentro destaca por sus conjuntos montañosos, el desierto, las cuevas de pinturas rupestres, saguaros, ocotillos, cirios, valles agrícolas y poblados pesqueros cercados por ciudades portuarias. Ensenada, Tijuana, Rosarito, Maneadero, Punta Banda se expanden hacia los cerros y el sur.

Es destino de pescadores eventuales, nómadas que se desplazan en motorhomes atraídos por la condición remota de las playas e islas. La tercera edad de los anglófonos migrantes se mueve con pensiones e inversiones. Una relación con las costas y mares de la península que lleva más de medio siglo y que explica cómo en la actualidad las costas se amurallan en las ciudades y destinos ecoturísticos de la península.

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La península como destino de pesca. Fotografía de un libro en inglés hallado en una posada turística en el Mar de Cortés que narra los viajes a la península de Ray Cannon. Libro: The Unforgettable Sea of Cortez: Baja California’s Golden Age, 1947-1977: The Life and Writings of Ray Cannon, de Gene S. Kira. Cortez Publishing , Estados Unidos, 1991

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Desarrollo inmobiliario construido sobre dunas. Punta banda, Bahía de Todos los Santos. Noviembre de 2022

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Alambrado sobre costa en Punta banda, Bahía de Todos los Santos. Noviembre de 2022

Las precipitaciones anuales en la península son de apenas 200 mm cúbicos en promedio. Trasvasada desde las alturas, el agua dulce es absorbida por la agroindustria y la maquila de electrónicos. Además, crecen los desarrollos inmobiliarios que requieren de agua y drenajes.

Drenajes que se vierten en el mar. Los arrastres de los arroyos El Gallo y Ensenada son un ejemplo. Los ensenadenses nacidos ensenadenses dicen que desde hace tiempo están contaminadas sus aguas. Son depósitos de llantas, bolsas de plástico, latas de cerveza, animales muertos, telas, hierro, conchas, ramas, basura doméstica, aceites, grasa, mezclados con materia fecal humana y otros desechos orgánicos que viajan por los drenajes urbanos. Turbias aguas negras.

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Drenaje en Playa en Manchuria, Sauzal, Bahía de Todos los Santos. Diciembre de 2022

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Llanta colonizada por algas. Bajamar en la playa de San Felipe, Baja California. Enero de 2023

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Limpieza de Playa Hermosa, Bahía de Todos los Santos. Enero de 2023

Las mareas rojas son un fenómeno natural que generalmente —pero no necesariamente— tiñen de rojo los mares por una sobreabundancia de fitoplancton en tiempo de surgencia marina. Toman el oxígeno del agua, sofocan especies animales o los envenenan. Enturbian el mar entre primavera y verano en la costa del Pacífico y en invierno en el Mar de Cortés.

A veces las mareas rojas llevan fitoplancton que no se pueden ver a simple vista como Gymnodinium catenatum y varios tipos de pseudo-nitzschias que contienen toxinas capaces de provocar diarreas, vómitos, entumecimiento alrededor de labios, dolor de cabeza y otros síntomas neurológicos en los mamíferos humanos. Malestares leves o agudos como los que provocan las bacterias o los virus. Pero son provocados por plantas que alimentan a gran parte de la fauna marina. Por ello se las llama ficotoxinas.

Las microalgas forman manchones que duran semanas o meses. Entre los años 2000 y 2021 dejaron aves y mamíferos marinos muertos en las costas de ambos lados de la península.

Para conocer cómo se exponen los humanos a estos florecimientos algales nocivos debemos reconocer los tipos de relación que mantienen con las costas y mares en distintas estaciones del año.

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Playa Conalep, Bahía de Todos los Santos. Verano de 2022

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Pescador en Sauzal, Bahía de Todos los Santos, Baja California. Invierno de 2022

El poeta Antonio León escribió sobre la costa del Pacífico:“La verdad es que nadie habla de este mar y sus temperaturas que congelan los tobillos”. Sin embargo, hay costeños que hablan, tocan, huelen este mar que congelan los tobillos. Promueven el cuidado de sus costas limpiando sus playas, sumergidos en el mar, monitoreando los arroyos que acaban en sus costas, como el San Miguel, el Gallo o el Ensenada.

Estos costeños temprano en las mañanas, incluso con 6°C de temperatura, concurren a caminar sus costas para pasear al perro, para sacarse selfies, para contemplar los barcos pesqueros y los cruceros que vienen y van. Otros se adentran en el mar para surfear y para pescar con redes o cañas. Ellos saben identificar las mejores horas de pesca, los sitios donde se forman las olas más altas, los mejores vientos, así como los tipos de algas y especies marinas.

Costeños que conviven con el mar.

Son descendientes de pescadores, de capitanes de barcos, de buzos, de los pueblos indígenas que en invierno descendían de los cerros al mar, intercambiaban conchas y regresaban en verano al refugio rocoso. Identifican los cambios de la costa entre estaciones. Donde sólo puedo distinguir el vaivén de las olas, ellos me señalan parcelas, remolinos, corrientes, cómo pisar para evitar la picadura de las rayas o aguamalas y sitios dónde bajar a la playa sorteando alambrados, cercos, hormigón, piedras o precipicios costeros.

Su saber anida en ese enredarse con sargazo y la sal impregnando sus pieles, sus pelos, sus orificios.

Entablan un trato particular con el mar.

Su condición anfibia los sitúa en mayor exposición con las mareas rojas. Y también los expone a la basura, a los microplásticos, al gasoil, a las aguas de arrastre de las embarcaciones pesqueras o turísticas y a las aguas negras que bajan entubadas o a cielo abierto. Y, por ello mismo, intuyen el urgente cuidado de esta matriz de la Vida.

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Pescadores en Playa Hermosa, Bahía de Todos Santos. Verano de 2022

Eva Bidegain
Antropóloga Médica, etnógrafa y cronista. Investigadora posdoctoral en el CICESE con el Proyecto “Saberes, Exposición y Afectación de Mareas Rojas/Florecimientos Algales Nocivos en Baja California”. Reside en Ensenada. Baja California.


Esta publicación es parte de una investigación que analiza la problemática de los florecimientos algales nocivos en Baja California, proyecto financiado por el fondo sectorial CONACyT-PRONAII, proyecto PRONACES SSyS 319104.

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Publicado en: Horizontes artísticos